El tejido de los sueños: Un portal surrealista para perderse en el universo de Remedios Varo

La noche del 5 de septiembre, el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris se convertirá en un pasadizo hacia otro plano. Entre acrobacias suspendidas, poesía que se desliza como susurro, música que envuelve y proyecciones que parecen respirarte encima, El tejido de los sueños volverá a desplegar su magia para una sola función.

La compañía Teatro Estelar, junto con Teatro Gravitacional, trae de regreso este viaje inmersivo que ya atrapó a más de 7,000 espectadores en la CDMX y Torreón durante 2024. Ahora, la cita promete una experiencia que vibra con la energía inquietante y mágica de Remedios Varo, la pintora surrealista que convirtió el exilio, la libertad y la imaginación en su propio universo visual.

En escena, La Novicia borda el manto terrestre… hasta que un gato de otra dimensión roba un hilo. Desde ese instante, arranca una travesía que mezcla lo terrenal y lo cósmico, con guiños al exilio de Varo desde España y su florecimiento artístico en México. Entre símbolos, paisajes imposibles y criaturas que podrían vivir en un sueño, se cuelan temas tan actuales como la intolerancia, la guerra y el racismo.

La dirección y dramaturgia de Ana Sofía Vázquez transforma el escenario en una galería viva: 16 escenasinspiradas en pinturas y atmósferas de Varo, interpretadas por un elenco de 10 artistas que no se limitan al teatro. Claudia Balam, Daniela Figueroa, José Ruíz, Laura Vargas, María Camargo, Miriam Molina, Inés Gómez, Vanessa Gil, Alejandro Soria e Yseye Appleton se mueven entre danza, teatro físico, poesía, música y disciplinas aéreas que convierten el aire en otro piso de la obra.

El espacio se expande con contorsiones imposibles, equilibrios que desafían la lógica, rueda Cyr y malabares, mientras aparatos aéreos diseñados especialmente recrean fragmentos del mundo de Varo. Incluso hay casas rodantes artesanales, firmadas por Humberto Galicia, que parecen escapadas de un lienzo onírico.

La música original de María Camargo pulsa en cada escena, marcando el ritmo emocional. Las proyecciones de Héctor Cruz y la iluminación de Heidi Lamadrid se combinan para esculpir atmósferas que respiran en cada cuadro, mientras los vestuarios diseñados por Sergio Mirón visten a los personajes con la esencia etérea de la artista.

Más que un montaje, es un homenaje a una mujer que transformó la injusticia de su época en mundos fantásticos y libres. En este viaje, todo ser tiene un lugar y toda imagen cuenta algo.

Durará 1 hora con 45 minutos, está recomendada para mayores de 9 años y las entradas ya están disponibles en Ticketmaster y en las taquillas del recinto.

Esa noche, el teatro dejará de ser teatro… y se volverá sueño.

Tango, pasión y mujeres inolvidables: Una experiencia cargada de energía y emoción

Prepárense, porque este verano el Foro La Gruta va a latir al ritmo del tango, con una propuesta escénica que combina fuerza, sensibilidad y mucha, mucha intensidad. Se trata de Detrás de mí, de mujeres tangos, una obra de danza-teatro que va directo a lo más profundo de lo femenino, de esas emociones que no siempre se dicen, pero que se sienten en cada fibra del cuerpo. La temporada arranca el 25 de junio y estará hasta el 24 de julio de 2025, todos los miércoles y jueves a las 8 de la noche.

Esta pieza tiene el sello de Valeria Vega Solórzano, que además de ser la creadora, también se sube al escenario a interpretarla, acompañada por el bailarín Jacob Morales. La coreografía corre a cargo de Elisa Rodríguez y juntas proponen una fusión donde el tango no solo se baila, se respira y se transforma en una especie de confesión sin palabras. Es un espectáculo que mezcla danza, teatro físico y música, todo envuelto en una atmósfera que te atrapa desde el primer paso.

La obra está inspirada en mujeres icónicas de la literatura, personajes intensos como Yerma, Carmen, Julieta y Lady Macbeth, que aunque vienen de mundos diferentes, se conectan a través de emociones universales: el deseo, la ambición, el amor, la pérdida… y todo eso lo vemos reflejado en escena a través del movimiento. No es que se cuenten sus historias tal cual, sino que sus esencias habitan un personaje que podría ser cualquiera, o más bien, todas a la vez.

Cada compás de tango en esta puesta en escena no es solo música: es memoria, es grito contenido, es una emoción que se cuela en los huesos. La propuesta va más allá de lo individual; es un espejo de muchas experiencias compartidas. Desde esa idea de que dentro de cada mujer hay muchas otras, la obra construye una narrativa que no necesita palabras para decirlo todo.

El equipo creativo también se luce: César “Chacho” Guerra se encarga de la iluminación, Eduardo González compuso la música original con arreglos de Javier Noyola, el vestuario lo firma Ricardo García Luna, y el coaching de tango estuvo a cargo de Christian Sánchez.

Los boletos ya están a la venta y cuestan $250, se consiguen en las taquillas del Centro Cultural Helénico o en la página: www.helenico.gob.mx.

Las dos Cassandras: Una obra que grita sin voz y te rompe por dentro

Hay días en los que el mundo se te cae encima y lo único que puedes hacer es quedarte en silencio. Así arranca Las dos Cassandras, una obra que no solo se ve, se siente. Es como si te metieran en la cabeza de alguien que no sabe si está de luto por su madre… o por sí misma.

Cassandra es una escritora de 40 años, pero no es cualquier personaje. Hoy, justo el día que muere su madre, su familia la espera para que organice el funeral y escriba algo emotivo. Algo que consuele, que suene bonito. Pero Cassandra no tiene palabras, literalmente: despierta sin voz. Y con ella, se desatan todos los recuerdos, los enojos, los vacíos que dejó una figura materna compleja y, a veces, ausente.

La puesta en escena de Las dos Cassandras no se queda en el típico drama de familia. Va más allá. Es un torbellino emocional que explora lo que pasa cuando las expectativas sociales se cruzan con lo que realmente sentimos. Esa batalla entre lo que se espera que hagas —llorar bonito, decir algo inspirador, sonreír en el funeral— y lo que realmente duele por dentro. Lo íntimo contra lo impuesto.

La obra llega con una segunda temporada a la Sala Xavier Villaurrutia, en el Centro Cultural del Bosque, y es una adaptación al español de una obra canadiense escrita por Amy Nostbakken y Norah Sadava. Fue Vicky Araico Casas quien la adaptó para México y también actúa en ella, junto a Majo Pérez. Ambas logran transmitir esta dualidad interna de Cassandra con una mezcla poderosa de palabras, movimientos coreografiados y cantos a capella que desarman al espectador.

No es un montaje convencional. Es teatro físico, crudo, visceral. La escena parece un espejo roto donde cada fragmento refleja una parte del caos emocional femenino. Hay momentos en los que no sabes si estás viendo una discusión, una memoria o una pesadilla. Todo se mezcla porque así es la mente cuando está atravesada por el duelo, el resentimiento y la búsqueda de sentido.

La obra estará en cartelera hasta el 22 de junio con distintos horarios según el día. Y sí, la entrada vale cada minuto de tu atención. Porque más allá de su estética impecable y su calidad escénica, Las dos Cassandras toca una fibra que muchos evitamos: la de no saber cómo vivir cuando todo te exige estar bien.

Detrás del proyecto está El Ingenio del Caldero, con el apoyo de OMNILIFE y el estímulo fiscal EFIARTES. En la música también hay un equipo brillante: Dave Pineda en la dirección musical, junto con la adaptación de Analí Sánchez Neri, Sergio Cano y la misma Araico Casas.

Esta es una historia sobre el caos. Pero también sobre el valor de quedarse en él, de enfrentarlo, de escucharlo aunque no tenga voz. Porque a veces, el silencio también grita.

Regresa Las dos Cassandras: Cuando el silencio grita más fuerte que las palabras

Hay obras que no solo se ven… se sienten. Que no necesitas entender línea por línea para que te atraviesen por dentro. Así es “Las dos Cassandras”, una puesta en escena que me dejó sin aliento —literal y emocionalmente— y que ahora regresa a la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque del 28 mayo hasta el 22 de junio de miércoles a domingo con una segunda temporada que promete ser igual de poderosa.

Todo comienza con un momento que, aunque temido, tarde o temprano llega: la muerte de una madre. Pero esta historia no se trata del funeral, ni siquiera del duelo convencional. Va mucho más allá. Cassandra, una escritora de 40 años, despierta justo ese día sin voz. Y no solo es literal: también es metafórico. No tiene palabras. No tiene energía para el papel que esperan que juegue: el de la hija ejemplar, la que escribe algo bonito para despedir, la que sabe mantener la compostura.

En cambio, lo que tenemos frente a nosotros es un viaje interior caótico, un monólogo fragmentado que se convierte en un espejo para todas las contradicciones, emociones confusas y preguntas sin resolver que una mujer puede cargar en silencio. La obra no se cuenta, se vive: mezcla teatro físico, movimiento, canto a capella y diálogos filosos. Todo está coreografiado al milímetro, pero se siente como si estuviéramos espiando en la mente de alguien al borde del colapso.

Las actuaciones de Vicky Araico y Majo Pérez son brutales (en el mejor sentido). Se lanzan al vacío emocional de Cassandra sin miedo, desdoblándose en una dualidad que cuestiona si se está hablando de la madre o de sí misma. La dirección de Amy Nostbakken, quien también escribió la obra junto con Norah Sadava, sabe cómo mantenernos incómodos y reflexivos al mismo tiempo.

Este montaje, adaptado al contexto mexicano con una sensibilidad impresionante por Vicky Araico Casas, mezcla lo íntimo con lo social. Y ahí es donde más duele, porque nos hace pensar en todo lo que nos exigimos como hijas, como mujeres, como personas. La identidad no es algo que se define fácilmente, y esta obra lo explora con una honestidad cruda y necesaria.

Ganadora del premio a Mejor Obra por la Asociación de Críticos Teatrales de Toronto en 2016, esta pieza no se conforma con ser solo teatro: es una experiencia que duele, pero también libera.

No Concreto: Una historia que late en la ciudad entre sueños, cables y asfalto

La ciudad no siempre deja ver el cielo. Entre calles estrechas, cables enredados y concreto implacable, crecen sueños que resisten la dureza del entorno. En ese escenario, “No Concreto” cobra vida, un relato escénico que mezcla teatro físico y memoria para llevar al público a un viaje íntimo y visceral. 

Protagonizada por Diego Martínez Villa, esta obra recorre los barrios de la Ciudad de México a través de la mirada de un hombre que enfrenta su pasado. Con una puesta en escena cargada de movimiento simbolismo, la pieza da voz a la infancia, la violencia y los anhelos que se entrelazan en el paisaje urbano. Dirigida por Bárbara Alvarado y con dramaturgia de Thelma Carrizosa, “No Concreto” trasciende la narrativa convencional para convertirse en una experiencia sensorial.

 

“Siempre había algo que me estorbaba para ver el cielo: cables enredados, cemento. En ese escenario sin cielo, el miedo siempre estaba presente”, declara Martínez Villa. La obra no ofrece respuestas fáciles, pero sí plantea una pregunta silenciosa: ¿Cómo se sobrevive a un entorno que a la vez nutre y hiere?

 

El equipo creativo de “No Concreto” convierte el escenario en un reflejo del barrio: una escenografía diseñada por Héctor Dorantes evoca las texturas urbanas, la iluminación de Jackie Brown Brittenhamcaptura la crudeza y la belleza de los recuerdos, mientras que la música de Ismael Godínez Salinasconstruye una atmósfera envolvente. El resultado es una obra que se siente como un recuerdo compartido, un eco de historias vividas en cualquier ciudad del mundo.

 

“No Concreto” es el primer montaje de la compañía Rupestre Teatro, una propuesta que apuesta por un arte que cuestiona, que duele y que, al mismo tiempo, transforma. La obra busca conectar con quienes reconocen en sus calles el mismo mosaico de sueños y cicatrices.

 

Las funciones se llevarán a cabo en Espacio Urgente 2, Foro Shakespeare, los miércoles a las 20:30 h, del 5 al 26 de febrero de 2025. Los boletos están disponibles en taquilla y en plataformas digitales.

 

Porque entre el asfalto y los cables, los sueños también encuentran su espacio. “No Concreto” es un testimonio de resistencia y memoria, una historia que se vive en carne propia.