Pérdida de la Memoria: Cuando el arte se convierte en recuerdo vivo

Entre la pintura, la danza y la evocación, Pérdida de la Memoria se abre paso como una experiencia escénica que explora la fragilidad del recuerdo y la belleza del olvido. Concebida por Bárbara Alvarado, esta obra trasciende lo teatral para convertirse en un acto de presencia, donde el cuerpo, el color y la nostalgia se conjugan en un lenguaje propio. Del 8 al 11 de mayo de 2025, el Teatro Benito Juárez será el espacio donde esta historia íntima se vuelva a contar, cada vez como si fuera la primera.

La pieza nació como parte del proyecto Sueños para cruzar el puente que no explotó, respaldado por el Sistema Nacional de Creadores de Arte entre 2019 y 2022. Su primera aparición pública fue en el Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro, en plena pandemia, bajo un formato inmersivo y con la ciudad como espectadora involuntaria. Desde entonces, su fuerza reside en esa capacidad de hacer de cada función una exposición viva, que se desdobla entre lo escénico y lo museográfico.

En el corazón de la obra habita una mujer pintora con Alzheimer y su compañero de vida. Ella renace en una tina que es también un ritual de memoria. Él la llama desde sus pinturas, intentando retener en el lienzo lo que en la mente comienza a desvanecerse. Lo que sucede en escena no es una representación tradicional, sino un acto poético que ubica al espectador en un lugar privilegiado: el de testigo silencioso de un vínculo que se resiste a desaparecer.

La propuesta está atravesada por referencias a Fanny Rabel y Rosario Castellanos, y se alimenta de atmósferas sonoras que van desde boleros hasta Chopin, sin dejar de lado las composiciones originales que acompañan la narrativa sensorial. La voz de Jaime Sabines, junto a intervenciones sonoras de Ximena Cuevas, Gerardo Tovar y la propia Alvarado, sostienen un relato que, aunque mínimo en palabras, es enorme en significados.

Víctor García Lavariega comparte escena con Alvarado, en una coreografía emocional dirigida con precisión desde la iluminación de Alfred Pérez hasta la escenografía ideada por Aletheia Cuerpo Escénico.El vestuario de Valeria Montero y la obra plástica de Ticha González complementan una estética que remite a los objetos que se quedan cuando los recuerdos se van. 

Pérdida de la Memoria no se trata solo de una historia sobre el Alzheimer; es una meditación visual sobre la permanencia del afecto, incluso cuando el tiempo se vuelve difuso. Una obra que no se cuenta, se siente. Una vivencia artística para quien quiera mirar el olvido desde el amor y no desde la pérdida.

No Concreto: Una historia que late en la ciudad entre sueños, cables y asfalto

La ciudad no siempre deja ver el cielo. Entre calles estrechas, cables enredados y concreto implacable, crecen sueños que resisten la dureza del entorno. En ese escenario, “No Concreto” cobra vida, un relato escénico que mezcla teatro físico y memoria para llevar al público a un viaje íntimo y visceral. 

Protagonizada por Diego Martínez Villa, esta obra recorre los barrios de la Ciudad de México a través de la mirada de un hombre que enfrenta su pasado. Con una puesta en escena cargada de movimiento simbolismo, la pieza da voz a la infancia, la violencia y los anhelos que se entrelazan en el paisaje urbano. Dirigida por Bárbara Alvarado y con dramaturgia de Thelma Carrizosa, “No Concreto” trasciende la narrativa convencional para convertirse en una experiencia sensorial.

 

“Siempre había algo que me estorbaba para ver el cielo: cables enredados, cemento. En ese escenario sin cielo, el miedo siempre estaba presente”, declara Martínez Villa. La obra no ofrece respuestas fáciles, pero sí plantea una pregunta silenciosa: ¿Cómo se sobrevive a un entorno que a la vez nutre y hiere?

 

El equipo creativo de “No Concreto” convierte el escenario en un reflejo del barrio: una escenografía diseñada por Héctor Dorantes evoca las texturas urbanas, la iluminación de Jackie Brown Brittenhamcaptura la crudeza y la belleza de los recuerdos, mientras que la música de Ismael Godínez Salinasconstruye una atmósfera envolvente. El resultado es una obra que se siente como un recuerdo compartido, un eco de historias vividas en cualquier ciudad del mundo.

 

“No Concreto” es el primer montaje de la compañía Rupestre Teatro, una propuesta que apuesta por un arte que cuestiona, que duele y que, al mismo tiempo, transforma. La obra busca conectar con quienes reconocen en sus calles el mismo mosaico de sueños y cicatrices.

 

Las funciones se llevarán a cabo en Espacio Urgente 2, Foro Shakespeare, los miércoles a las 20:30 h, del 5 al 26 de febrero de 2025. Los boletos están disponibles en taquilla y en plataformas digitales.

 

Porque entre el asfalto y los cables, los sueños también encuentran su espacio. “No Concreto” es un testimonio de resistencia y memoria, una historia que se vive en carne propia.