Después de varios días de tensión y negociaciones, el Gobierno de la Ciudad de México y los grupos de transportistas finalmente llegaron a un acuerdo: a partir de los próximos días, el costo del transporte público en la modalidad de ruta y corredor aumentará 1.50 pesos. Este ajuste no aplicará al Metrobús, pero sí impactará a miles de usuarios que diariamente se mueven por la capital.
El anuncio se dio tras una reunión de alrededor de cuatro horas en la que las autoridades capitalinas insistieron en mantener un diálogo que permitiera alcanzar acuerdos sin bloqueos ni afectaciones a la ciudad. El incremento llega con una condición clara: los concesionarios y permisionarios deberán mostrar de manera visible las nuevas tarifas en sus unidades, bases y terminales. Si no lo hacen, la actualización no será válida.
El gobierno capitalino también estableció una serie de compromisos que los transportistas deberán cumplir para justificar el aumento. Entre ellos, mantener una licencia tipo “C” vigente y visible, eliminar vidrios polarizados, y contar con un seguro de responsabilidad civil actualizado. Además, cada unidad deberá exhibir su número de placa en la cromática oficial, y someterse a revisiones técnicas periódicas que aseguren el correcto estado de luces, frenos, llantas y puertas.
Otro punto clave del acuerdo es la mejora en la presentación y seguridad del servicio. Los conductores deberán portar uniforme (pantalón oscuro y camisa blanca), mantener los vehículos limpios y participar en programas de capacitación orientados a ofrecer un trato más profesional a los usuarios. Los dispositivos de seguridad —como cámaras, botones de auxilio y GPS— deberán funcionar correctamente en todas las unidades.
Aunque los representantes de las distintas organizaciones de transportistas reconocieron que el aumento no cubre totalmente sus expectativas, coincidieron en que representa un avance después de años de rezago tarifario. También aseguraron que, con este acuerdo, no se realizarán más bloqueos ni movilizaciones en la capital, al menos por ahora.
Las nuevas tarifas comenzarán a verse en los camiones y microbuses a partir del lunes 3 de noviembre, cuando los transportistas coloquen las papeletas oficiales con los nuevos precios. El compromiso del sector es claro: mejorar el servicio y cumplir con las normas establecidas para ofrecer un transporte más seguro, limpio y eficiente.
El aumento del pasaje no solo significa un ajuste en el bolsillo de los capitalinos, sino también una nueva etapa para el transporte público de la Ciudad de México, en la que la responsabilidad compartida entre autoridades y transportistas será clave para garantizar un servicio digno y confiable para todos.









