Claudia Sheinbaum da luz verde a Andy López para competir por la dirigencia de Morena

La presidenta electa, Claudia Sheinbaum Pardo, ha dado su respaldo para que Andrés Manuel López Beltrán, conocido como Andy, participe en la renovación de la dirigencia de Morena, el partido fundado por su padre, el presidente Andrés Manuel López Obrador. “Ellos han sido muy respetuosos del momento político que le ha tocado a su padre, pero tienen derecho a participar políticamente”, declaró Sheinbaum, subrayando el derecho de Andy de incursionar en la política activa.

 

Andy, quien ha sido promovido por líderes del partido en Tabasco para ocupar la secretaría general, no es ajeno a la controversia. Investigaciones periodísticas lo han vinculado a la asignación de contratos multimillonarios a amigos cercanos, como Amílcar Olán, en proyectos emblemáticos del gobierno actual, como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas. A pesar de estas acusaciones, su madre política, Sheinbaum, lo avala para seguir adelante.

 

“El Congreso va a elegir a su dirección, y ahí se sujetará a los congresistas de Morena para ver al puesto que él quiera”, añadió Sheinbaum durante una conferencia de prensa en su casa de transición, refiriéndose a la próxima elección interna del partido.

 

El actual líder de Morena, Mario Delgado, también ha expresado su apoyo a Andy, destacando su larga trayectoria dentro del movimiento. “Él desde muy joven está participando en la organización; es un extraordinario organizador. Siempre ha estado en el movimiento, es fundador”, afirmó Delgado a la salida de la reunión con Sheinbaum.

 

Además de Andy, la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde Luján, es la única otra figura que ha manifestado interés en competir por la presidencia del partido, lo que asegura que la elección será intensa. El Congreso de Morena, donde se llevará a cabo la elección, está programado para el 22 de septiembre, y la nueva dirigencia asumirá el 1 de octubre, un momento crucial para el futuro del partido.

 

Sheinbaum, quien ha estado en el centro del escenario político en los últimos meses, sugirió que este congreso podría ser su último acto partidista antes de asumir la presidencia del país. “Creo que sí voy a asistir el 22 y ahí a despedirme de Morena porque a la hora de que entras como presidente, presidenta, ya velas por el bienestar de todas y todos los mexicanos”, afirmó, destacando la transición de liderazgo y su enfoque en gobernar para todos.

Ministra Norma Piña Presenta Contrapropuesta para la Reforma Judicial en el Senado

Este domingo, la ministra presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Norma Piña, dio a conocer una contrapropuesta de reforma judicial que ha comenzado a ser discutida en el Senado de la República. Uno de los puntos más destacados de esta iniciativa es la propuesta de elegir a los jueces mediante voto popular.

En un mensaje difundido a través de redes sociales, Piña detalló la publicación de dos propuestas relacionadas con la justicia: una representa la visión del Poder Judicial, mientras que la otra recoge las opiniones de legisladores, organizaciones de la sociedad civil, la academia, estudiantes y víctimas de violencia. Esta iniciativa surge tras un extenso diálogo con diversos actores del sistema de justicia, tanto a nivel federal como local.

Entre los principales puntos de la propuesta se incluyen la promoción de la desmilitarización y el fortalecimiento de las autoridades en tareas de seguridad, así como el impulso de la justicia penal y los derechos humanos. Además, se destaca la creación de la Ley General de Defensorías Públicas y el acceso equitativo a la justicia para enfrentar la desigualdad.

La ministra señaló que la iniciativa es fruto de un proceso de reflexión y autocrítica por parte de jueces y magistrados federales, así como del personal de los órganos jurisdiccionales y de 11 sistemas de justicia locales. El propósito, indicó, es contribuir al debate de la reforma judicial desde la experiencia de quienes imparten justicia.

Durante su mensaje, Piña hizo un llamado a los legisladores y autoridades para que se escuchen mutuamente y atiendan las demandas de las víctimas de la violencia y de los defensores de derechos humanos. También instó a prestar atención a los reclamos de estudiantes y jóvenes que buscan un futuro pacífico y justo.

Finalmente, subrayó que la demolición del Poder Judicial no es la solución, sino que se deben tomar acciones valientes y decididas para lograr los cambios profundos que México necesita en términos de justicia, paz y reparación.

Esta contrapropuesta de la ministra Piña llega en un contexto de alta tensión, con el Senado mexicano en pleno debate de una polémica reforma judicial, en medio de protestas de trabajadores judiciales, estudiantes y miembros de la oposición. La reforma ha generado manifestaciones en México, incluyendo un paro en la SCJN y advertencias de organismos internacionales, como las Naciones Unidas, y de entidades económicas que alertan sobre los posibles riesgos a la inversión privada y los tratados comerciales.

Tensión en el Senado por la Reforma Judicial

Con la participación de 37 de los 38 senadores que conforman las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos, se llevó a cabo una sesión clave en la Cámara Alta para debatir y votar el dictamen de la reforma judicial.

Los senadores del Partido Acción Nacional (PAN), entre ellos Ricardo Anaya, Marko Cortés, Gustavo Sánchez Vázquez y Mayuli Latifa Martínez, mostraron cautela durante la sesión. Manifestaron su preocupación debido a la existencia de órdenes judiciales que, según señalaron, podrían detener el avance del proceso legislativo de la reforma.

El desarrollo de la sesión siguió un programa previamente acordado: primero, se realizó la lectura o presentación del dictamen. Posteriormente, los grupos parlamentarios fijaron su postura en un lapso de 10 minutos por partido, en el siguiente orden: Movimiento Ciudadano, Partido del Trabajo, Partido Verde, PRI, PAN y Morena.

Después de estas exposiciones, inició la discusión en lo general, con un mínimo de tres rondas de debate. Cada ronda contó con intervenciones de hasta cinco minutos, en las que participaron tres senadores a favor y tres en contra de la reforma.

Los miembros de las comisiones dictaminadoras tuvieron la oportunidad de presentar reservas al dictamen durante la discusión en lo general. Estas propuestas debían entregarse por escrito, respetando las prácticas parlamentarias habituales.

Al concluir las intervenciones, la presidencia de las comisiones consultó si el debate había sido suficiente. Si la mayoría consideraba que no, se abriría una nueva ronda de intervenciones bajo los mismos términos. Si la mayoría afirmaba que el debate había sido exhaustivo, se informaría a los integrantes sobre el siguiente paso.

Finalmente, tras agotar las discusiones, se procedió a votar en lo general el dictamen, junto con los artículos no reservados.