“La Tuta” intenta frenar su salida de México y prende las alertas legales

Servando Gómez Martínez, conocido como “La Tuta”, busca una vía legal para evitar ser trasladado fuera del país. El exlíder del grupo criminal Los Caballeros Templarios ha solicitado un amparo para impedir su posible extradición a Estados Unidos, argumentando que es “uno de los candidatos a ser enviado” por el gobierno federal. 

La petición fue registrada bajo el expediente 284/2025 el pasado 3 de abril, ante el Juzgado Cuarto de Distrito en Materia Penal con sede en Toluca. La medida fue clasificada como una suspensión de oficio contra actos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), en función de los criterios legales que aplican cuando se considera que una persona podría ser objeto de destierro, deportación o penas que puedan comprometer su integridad.

 

El exlíder criminal permanece interno en el Centro Federal de Reinserción Social número 1 “Altiplano”, en Almoloya, Estado de México, desde marzo de 2015. Ahí cumple dos sentencias: una por delincuencia organizada y delitos contra la salud, y otra por secuestro, esta última dictada por un juzgado de Michoacán. Las condenas suman un total de 58 años de prisión.

 

Gómez Martínez fue detenido durante una etapa crítica de inseguridad en el estado de Michoacán, como parte de las acciones de la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral, implementada por autoridades federales. Desde entonces, su figura ha permanecido como símbolo de uno de los periodos más violentos vividos en la región.

 

Según los argumentos de su defensa, hasta la fecha de la solicitud, el interno no había sido notificado ni estaba sujeto a un proceso formal de extradición. Sin embargo, la defensa consideró urgente la medida preventiva ante un posible traslado inmediato.

 

Este movimiento legal se da poco después de que el gobierno federal anunciara la entrega de 27 figuras del crimen organizado a las autoridades de Estados Unidos, el pasado 27 de febrero. En ese grupo se encontraban nombres como Rafael Caro Quintero y los hermanos Treviño Morales, todos considerados de alto perfil dentro del crimen organizado en el país.

 

La solicitud de “La Tuta” añade una nueva capa de atención sobre el manejo de reos considerados de alto riesgo, y mantiene en foco la política de cooperación binacional en temas de seguridad y justicia. El desenlace del proceso de amparo y cualquier eventual acción diplomática o judicial marcarán los próximos pasos del caso.

La cruda realidad de los niños sicarios en Sonora, detienen a siete entre los 12 y 15 años

En un país donde la violencia y el crimen organizado han moldeado la vida de muchos, los más jóvenes no están exentos de ser arrastrados al abismo. Este 11 de agosto, las autoridades mexicanas detuvieron a siete menores de edad, presuntos sicarios al servicio de un grupo criminal en Sonora. Estos niños, cuya edad oscila entre los 12 y 15 años, representan una triste muestra de cómo el crimen organizado manipula y destruye la inocencia de la niñez.

 

El primer operativo, llevado a cabo el 8 de agosto en la colonia Bella Vista de Santa Ana, Sonora, resultó en la detención de cuatro menores junto a otros 15 sujetos. Las autoridades lograron rescatar a dos personas que habían sido secuestradas, desmantelando así una célula criminal dedicada al secuestro y la extorsión. Armamento, equipo táctico y un recipiente con abrojos fueron asegurados en el lugar. Estos jóvenes, que apenas deberían estar disfrutando de su infancia, se encontraban en medio de un mundo de violencia y terror, capturados por un sistema que los utiliza como herramientas desechables.

 

No es nuevo que los grupos delictivos recurran al reclutamiento de menores para sus operaciones. Como informantes, transportistas de droga, dinero o armas, y hasta como sicarios, los niños son una elección “conveniente” para los criminales. La Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia para Adolescentes ofrece una ventana para que estos jóvenes puedan salir libres al cumplir la mayoría de edad, una vez que han sido procesados. Esta es una de las razones por las cuales los menores son tan valiosos para estas organizaciones.

 

El reclutamiento de niños a menudo se realiza contra su voluntad. Arrancados de sus hogares o atraídos por falsas promesas, estos jóvenes terminan sumidos en un mundo que no comprenden del todo, donde la muerte y la violencia son parte de la cotidianidad. A los ojos del crimen organizado, estos niños no son más que herramientas, prescindibles y fácilmente reemplazables.

 

La detención de estos siete menores en Sonora revive el sombrío recuerdo de Edgar “N”, conocido como “El Ponchis”, un niño sicario que fue detenido en 2010 a la edad de 14 años. Reclutado a los 11 años por el Cártel del Pacífico Sur, “El Ponchis” fue responsable de la decapitación de múltiples personas, por las cuales recibía un pago de 45 mil pesos. Su caso se convirtió en un símbolo de cómo el crimen organizado en México devora a los más jóvenes, llevándolos a cometer atrocidades que ningún niño debería conocer.

 

En su confesión, “El Ponchis” reveló la existencia de otros menores trabajando para el mismo grupo delictivo, todos participando en la brutalidad de los crímenes organizados. Tras cumplir su condena, fue liberado en 2017 y se trasladó a Estados Unidos, donde supuestamente vive con su madre. Sin embargo, su historia sigue siendo una advertencia escalofriante sobre la realidad que enfrentan muchos niños en México.

 

Los menores detenidos en Sonora, con chalecos antibalas que les quedaban grandes y rostros aún no marcados por el tiempo, han sido puestos bajo custodia del DIF mientras se decide su futuro.