Norma Piña cierra su ciclo en la SCJN con informe y defensa de la autonomía judicial

Norma Lucía Piña Hernández presentó su último informe como ministra presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), cerrando así una etapa de dos años y ocho meses al frente del máximo tribunal del país. En su mensaje final destacó que, durante su gestión, la Corte ejerció los recursos públicos con estricto apego a la ley, priorizando la disciplina presupuestaria, la transparencia, la eficiencia y la austeridad, lo que permitió generar ahorros anuales al operar con un gasto menor al autorizado.

Uno de los ejes centrales de su informe fue la transferencia de recursos derivada de la reforma judicial de 2024, que establece la entrada en funciones de nuevos órganos del Poder Judicial de la Federación a partir del 1 de septiembre de 2025.

Piña subrayó que el grupo de trabajo encargado de la transición mantuvo informado al Tribunal Pleno y a la Comisión de Transición en cinco momentos clave, asegurando un proceso ordenado en lo material, humano, presupuestal y financiero.

La ministra también resaltó avances inéditos en el levantamiento de inventarios de bienes muebles bajo metodologías actualizadas, conciliados con la contabilidad institucional. Este ejercicio, dijo, aportará certeza y precisión en el proceso de entrega de recursos previsto en la reforma, además de constituir un ejemplo de administración eficiente apoyada en personal capacitado y tecnologías avanzadas.

En una sesión solemne marcada por ausencias significativas —como las ministras Yasmín Esquivel y Lenia Batres, así como el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena— Piña sostuvo que, pese al asedio, las calumnias y la desinformación, la Corte respondió siempre con sentencias y no con estridencias. “No apelamos nunca a la confrontación, apelamos a la razón, al diálogo y al derecho”, afirmó, al tiempo que recalcó que la Judicatura trabajó sin descanso en un entorno de adversidad sin precedentes.

El informe también estuvo acompañado de las intervenciones de los presidentes de la Primera y Segunda Sala. Loretta Ortiz Ahfl enfatizó que “la historia se escribe con cada decisión que tomamos, aquí y ahora”, mientras que Javier Laynez Potisek presentó cifras de productividad, señalando que solo quedaron 47 asuntos pendientes de resolución, la mayoría en la ponencia de la ministra Lenia Batres.

Entre los asistentes destacaron ex presidentes de la Corte como Guillermo Ortiz Mayagoitia y Luis María Aguilar Morales, así como la ministra en retiro Margarita Luna Ramos y Eduardo Medina Mora. También estuvieron presentes consejeros de la Judicatura Federal cercanos a Piña y representantes de la Asociación de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito, organización que se opuso a la reforma judicial.

El acto representó el cierre de una era de 30 años iniciada con la reforma de 1995 impulsada por Ernesto Zedillo, y el inicio de una nueva etapa en la que, por primera vez, los jueces, magistrados y ministros serán electos por voto popular, tras la reforma aprobada en septiembre de 2024.

Más allá del balance administrativo, la trayectoria de Piña en la Corte ha estado marcada por un compromiso con los derechos humanos, la equidad de género y la defensa del Estado laico. Formó parte de la mayoría que en 2021 declaró inconstitucional la penalización absoluta del aborto, destacando que obligar a una mujer a continuar un embarazo vulnera sus derechos fundamentales. En ese mismo fallo enfatizó la necesidad de reconocer la pluralidad de creencias y garantizar condiciones dignas para la interrupción legal del embarazo.

Su independencia también se reflejó en su voto contra la Ley de la Industria Eléctrica, por considerarla contraria a los principios constitucionales, y en proyectos pioneros como el que permitió la explotación legal de la fibra de cannabis con fines industriales, sentando un precedente económico y regulatorio.

En casos mediáticos, defendió la igualdad de género, como en el amparo relacionado con expresiones discriminatorias contra la periodista Flor Rubio.

Otro episodio destacado fue su negativa a otorgar un amparo al juez Efraín Cázares López, involucrado en el “Michoacanazo”, reafirmando su postura de fortalecer la rendición de cuentas en el Poder Judicial.

Al concluir su gestión, Piña enfatizó que la misión de la Suprema Corte y los derechos que protege la Constitución permanecen vigentes, y que el rumbo del país debe construirse con trabajo conjunto y con apego al proyecto nacional plasmado en la Carta Magna. Con su salida, inicia un capítulo inédito en la vida judicial mexicana bajo el esquema de elección popular de sus integrantes.

Diputados aprueban reforma a la Ley de Amparo para modernizar la justicia

La Cámara de Diputados aprobó con 338 votos a favor, 126 en contra y ninguna abstención la nueva Ley de Amparo, propuesta por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Esta reforma tiene el objetivo de actualizar la legislación y armonizarla con la reciente reforma constitucional del Poder Judicial, aprobada en septiembre pasado.

El presidente de la Comisión de Justicia, Julio César Moreno Rivera, destacó que la actualización de esta ley permitirá un acceso más ágil, equitativo y efectivo a la justicia. Entre los principales cambios, se encuentra la modificación en la votación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN): el número de votos necesarios para que una decisión sea vinculante se reduce de ocho a seis ministras o ministros, lo que agilizará la consolidación de jurisprudencia y la declaración de inconstitucionalidad de normas generales.

 

La reforma establece que, hasta que los ministros electos tomen protesta el 1 de septiembre de 2025, la SCJN seguirá operando bajo las reglas de votación de la Ley de Amparo vigente antes de este decreto. Además, se estipula que el máximo tribunal funcionará únicamente en Pleno, eliminando las atribuciones de las Salas en sus decisiones.

 

Otro aspecto relevante de la reforma es que el juicio de amparo ya no procederá contra actos del Órgano de Administración Judicial y del Tribunal de Disciplina Judicial. Asimismo, se actualizan términos en la legislación, sustituyendo “Distrito Federal” por “Ciudad de México” y “salario mínimo” por “Unidad de Medida y Actualización” (UMA), con el fin de estandarizar criterios para sanciones y montos.

 

El lenguaje de la ley también ha sido modificado para promover la inclusión y la equidad de género. Expresiones como “grupos vulnerables” han sido reemplazadas por “grupos en situación de vulnerabilidad”, buscando fomentar el respeto y la igualdad.

 

Moreno Rivera subrayó que la reforma cumple con el mandato constitucional de adecuar la Ley de Amparo a los cambios recientes en la Carta Magna. También afirmó que estas modificaciones fortalecen la democracia y consolidan un Poder Judicial más eficiente, justo y transparente. Con esta actualización, el país avanza hacia una justicia más accesible y moderna para todas y todos los ciudadanos.