El ascenso y caída de “El Mencho”, líder del CJNG, la potencia criminal global y objetivo uno de la DEA

Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, construyó durante más de tres décadas una trayectoria dentro del narcotráfico que lo llevó a encabezar una de las organizaciones criminales con mayor alcance internacional. Fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), consolidó un grupo con presencia en todo México y operaciones en al menos 40 países, cifra equiparable a la del Cártel de Sinaloa, de acuerdo con el más reciente informe de amenazas de la Administración para el Control de Drogas (DEA).

Nacido el 17 de julio de 1966 en Naranjo de Chila, comunidad del municipio de Aguililla, Michoacán, Oseguera pasó más de la mitad de su vida vinculado al tráfico de drogas. Su incursión en el crimen organizado comenzó con el Cártel de los Valencia, también denominado Cártel del Milenio, grupo asentado en Michoacán dedicado a la producción y distribución de drogas sintéticas. Su relación con esta organización marcó también su entorno personal al contraer matrimonio con Rosalinda González Valencia, integrante de ese clan.

Conforme fueron detenidos o abatidos los líderes de los Valencia en la década de los 2000, Oseguera escaló posiciones. El punto de inflexión ocurrió tras la muerte de Ignacio “Nacho” Coronel, operador del Cártel de Sinaloa y socio de los Valencia, en julio de 2010. A partir de entonces, “El Mencho” se separó de los remanentes del grupo y fundó el CJNG, organización que la DEA describe como una de las más poderosas, influyentes y violentas.

Desde 2014 su nombre figura en una corte federal en el Distrito de Columbia por múltiples cargos de narcotráfico. La acusación lo señala por coordinar el envío de toneladas de cocaína desde Colombia hacia Estados Unidos y por el tráfico de metanfetaminas hacia Australia y territorio estadounidense. 

Bajo su liderazgo, el CJNG fue identificado como proveedor relevante de fentanilo ilegal hacia Estados Unidos, motivo por el cual Washington lo incluyó desde 2025 en la lista de organizaciones terroristas extranjeras.

En la lista de fugitivos prioritarios de la DEA, Oseguera ocupaba el primer lugar con una recompensa de 15 millones de dólares; en México, la Fiscalía General de la República ofrecía 30 millones de pesos por información que condujera a su captura.

Antes de consolidarse como líder criminal, tuvo antecedentes penales en Estados Unidos: fue detenido en 1986 en San Francisco por portación de arma de fuego y posesión de objetos robados, y años después enfrentó cargos por distribución de heroína. Cumplió tres años de condena y fue deportado a México.

La última ocasión en que estuvo cerca de ser capturado públicamente ocurrió en mayo de 2015, cuando un operativo fue repelido y un helicóptero militar fue derribado. Su detención definitiva se produjo este domingo en Tapalpa, Jalisco, a unos 300 kilómetros de su lugar de origen, en una operación de fuerzas especiales mexicanas con apoyo de inteligencia estadounidense.

Tras su caída, queda una estructura criminal que, según la DEA, dispone de amplios recursos financieros, opera en decenas de países y ha mantenido influencia mediante redes de corrupción y violencia sistemática.

En el campo de batalla: Teatro que confronta dos décadas de violencia en México

La Sala Novo del Teatro La Capilla alberga las últimas funciones de En el campo de batalla, una obra creada por el Colectivo Desde los Huesos que examina el impacto de la violencia en México a dos décadas del inicio de la llamada guerra contra el narcotráfico. Bajo la dirección de Sergio López Vigueras, la puesta en escena aborda la complejidad de un país marcado por la militarización y la desaparición forzada, y utiliza el teatro como un espacio para indagar en los mecanismos con los que la sociedad intenta nombrar el dolor que persiste.

La obra se presenta los viernes a las 20:00 horas hasta el 12 de diciembre de 2025 en la Sala Novo del Teatro La Capilla, ubicado en Madrid 13, colonia Coyoacán. Los boletos están disponibles en taquilla y en la plataforma Boletópolis, con un costo general de 250 pesos. Este montaje llega después de un proceso creativo de dos años que incluyó una primera muestra como work in progress dentro del Festival de Arte y Ciencia El Aleph en 2023 y una residencia artística en Barcelona con la compañía Teatre Un, dentro del programa Finestra al Mon.

La propuesta escénica se desarrolla en una sala de ensayos improvisada, donde dos intérpretes —Alejandra Piastro y Federico Zapata— construyen una obra dentro de la obra. Su exploración aborda temas como la violencia sistemática, la presencia militar en el territorio y la sombra de las desapariciones forzadas. A través de ejercicios creativos, recuerdos personales y dinámicas corporales, el proceso se ve atravesado por noticias, silencios impuestos y el riesgo simbólico que implica representar un contexto dominado por fuerzas que operan desde la clandestinidad.

El texto fue escrito de forma colectiva por Piastro, López Vigueras y Zapata, quienes desarrollaron unlenguaje escénico que combina humor ácido, ironía y un tránsito tonal entre la tragedia y el absurdo. La puesta en escena incorpora fragmentos sonoros, objetos cargados de memoria y gestos que expresan la tensión entre expresarse y protegerse. Con ello, el Colectivo Desde los Huesos plantea un análisis crítico sobre la responsabilidad ética del arte al representar la violencia sin caer en el morbo ni en la indiferencia.

La obra busca abrir un espacio de reflexión sobre el papel de las artes escénicas en un país donde el impacto de la violencia ha transformado la vida social. En el campo de batalla se suma así a las propuestas contemporáneas que utilizan el teatro para comprender procesos históricos recientes y para activar conversaciones sobre los efectos de un conflicto que continúa marcando el territorio mexicano.