La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, envió este miércoles a la Cámara de Diputados su propuesta de reforma electoral, luego de dos días de retraso respecto a la fecha inicialmente prevista y tras una serie de ajustes derivados de negociaciones con sus aliados legislativos del Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo.
La iniciativa fue recibida formalmente en el Palacio Legislativo de San Lázaro por la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, quien informó que el documento será turnado a comisiones para su análisis y dictaminación. También adelantó que el proyecto será publicado en la Gaceta Parlamentaria, al tratarse de un tema que ha concentrado la conversación pública en los últimos días.
Aunque el Ejecutivo tenía previsto remitir el proyecto el lunes, la propia mandataria explicó que decidió revisarlo nuevamente y realizar modificaciones adicionales antes de enviarlo al Congreso. El ajuste final ocurrió después de intercambios con legisladores del Partido Verde y del Partido del Trabajo, fuerzas que forman parte de la coalición gobernante.
Horas antes de la entrega formal, Sheinbaum expuso en su conferencia matutina los ejes centrales de la iniciativa, a la que denominó “decálogo por la democracia”. Entre los puntos planteados se encuentran cambios en el modelo de representación proporcional, una reducción del gasto en el sistema electoral, la regulación del uso de inteligencia artificial en procesos comiciales y modificaciones a los cómputos distritales.
La propuesta busca redefinir aspectos operativos y financieros del sistema electoral, así como actualizar su marco normativo frente a nuevas tecnologías. De acuerdo con lo expuesto por la presidenta, el objetivo es fortalecer el funcionamiento democrático mediante ajustes estructurales en la organización y supervisión de las elecciones.
Tras su recepción en San Lázaro, el contenido específico de los artículos a modificar será dado a conocer una vez que se publique oficialmente el documento legislativo. A partir de ese momento iniciará el proceso formal de discusión en comisiones y, posteriormente, en el pleno.
En caso de que la reforma no obtenga la aprobación del Congreso, la presidenta señaló que contempla un “plan B”, aunque no detalló las acciones que incluiría esa alternativa. Con la entrega de la iniciativa, el proceso legislativo entra en una etapa clave para definir el alcance de los cambios propuestos al sistema electoral mexicano.
