Rancho Izaguirre: El campo de entrenamiento criminal que todos ignoraban

La verdad sobre el rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, ha salido a la luz con una crudeza que no deja espacio para dudas. Desde 2021, autoridades locales tenían conocimiento de las actividades ilícitas que ahí se realizaban, según reveló Alejandro Gertz Manero, fiscal general de la República. La Comisión de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) había alertado a las instancias municipales sobre los hechos, pero las advertencias fueron ignoradas.

Durante una conferencia de prensa, Gertz Manero fue contundente: el rancho operaba como un centro de reclutamiento, adiestramiento y operaciones para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Las pruebas son sólidas y datan de hace casi cuatro años. A pesar de las evidencias, ninguna autoridad municipal presentó una denuncia federal ante el Ministerio Público, omisión que retrasó cualquier intervención por parte de instancias superiores.

La respuesta llegó tarde. No fue sino hasta septiembre de 2024 cuando un operativo conjunto de fuerzas federales y estatales terminó en un violento enfrentamiento con individuos armados, ligados directamente al CJNG. La acción dejó como saldo la detención de diez personas, la liberación de dos víctimas y el hallazgo de un hombre asesinado, cuya identidad permanece sin confirmar.

Apenas 35 días antes de la conferencia, la FGR logró atraer la investigación. La tardanza en el proceso expuso una cadena de negligencias locales que, según el fiscal, facilitaron que el rancho operara con absoluta impunidad durante años.

En medio del escándalo, surgieron versiones que señalaban al rancho como un posible “campo de exterminio”. Colectivos de búsqueda, como Guerreros Buscadores de Jalisco, encontraron más de 400 pares de zapatos en el lugar, incrementando la sospecha de atrocidades cometidas ahí. Sin embargo, Gertz Manero negó categóricamente esta versión.

“Tenemos estudios periciales que demuestran que en el sitio no hubo cremaciones. No se hallaron restos calcinados, ni temperaturas superiores a 200 grados en la tierra o materiales analizados”, explicó el fiscal. Además, aseguró que fuera del cadáver encontrado el día del operativo, no se han localizado más restos humanos, ni osamentas completas o parciales.

El rancho Izaguirre, que en apariencia era solo una propiedad rural, escondía en su interior una maquinaria de violencia organizada, enraizada en la inacción de quienes debieron actuar desde un inicio. La gravedad del caso obligó a las autoridades federales a abrir nuevas líneas de investigación que ahora apuntan a descubrir si existen otros centros de adiestramiento similares en el estado de Jalisco.

Cada dato confirmado, cada detalle expuesto, dibuja un panorama de alarmante omisión que permitió que un grupo criminal fortaleciera su estructura operativa a plena vista. Lo que parecía un terreno olvidado era, en realidad, una pieza fundamental para una de las organizaciones más peligrosas del país.

El mensaje de Gertz Manero resuena claro: la falta de acción tiene consecuencias. Y ahora, más que nunca, la vigilancia sobre otros puntos del estado será crucial para evitar que la historia se repita.

Búsqueda de personas desaparecidas: La nueva prioridad nacional

El compromiso del gobierno federal con la verdad, la justicia y la atención a víctimas de desaparición ha dado un paso firme. En un encuentro histórico, la Secretaría de Gobernación reafirmó que la búsqueda de personas será atendida como una prioridad de Estado, con una visión sensible, empática y con total disposición al diálogo. 

Desde un hotel en la Ciudad de México, Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Gobernación, encabezó la primera reunión con el colectivo Guerreros Buscadores. Este encuentro marca el inicio de una nueva etapa en la atención a las víctimas, con la clara instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum de colocar el tema en el centro de la agenda nacional.

 

Con un mensaje directo y contundente, la funcionaria reiteró que todos los servidores públicos están llamados a actuar con responsabilidad, apertura y humanidad. “Garantizar que haya verdad, justicia y atención a las familias”, fue una de las frases más destacadas durante el evento, donde también se enfatizó que el gobierno reconoce a los colectivos como víctimas con pleno derecho a participar en cada etapa del proceso.

 

La reunión se desarrolló en dos momentos clave: un mensaje a medios en formato público, seguido de un encuentro privado entre autoridades y representantes del colectivo, en el que se expusieron casos, inquietudes y propuestas para fortalecer las acciones de búsqueda.

 

La Secretaría de Gobernación aseguró que este tipo de reuniones se replicará con diversos colectivos en todo el país. Serán al menos seis encuentros en los que se pretende recoger propuestas concretas, incorporar sus voces a la toma de decisiones y construir una agenda común que responda a las necesidades reales de quienes enfrentan la desaparición de un ser querido.

 

Durante la jornada, Arturo Medina, subsecretario de Derechos Humanos, señaló que todas las iniciativas relacionadas con la desaparición forzada se mantendrán en pausa. Esta decisión responde al compromiso de escuchar primero a las organizaciones sociales y asegurar que sus experiencias y planteamientos queden reflejados en cualquier reforma legal futura.

 

La presidenta Claudia Sheinbaum instruyó a la Segob a establecer este puente directo con los colectivos antes de avanzar con las propuestas legislativas. La pausa legislativa abre un espacio necesario para el diálogo, la colaboración y la co-construcción de soluciones en torno a uno de los temas más sensibles del país.

 

Desde el gobierno federal se destaca una disposición total a sumar esfuerzos con quienes llevan años buscando a sus familiares, con el objetivo de garantizar no solo justicia, sino también memoria, verdad y reparación.