Bárcena plantea reformar la ONU y suprimir el veto durante foro progresista en Barcelona

Durante la clausura de la Global Progressive Mobilisation en Barcelona, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, Alicia Bárcena, planteó la necesidad de transformar el sistema multilateral y reformar las Naciones Unidas, incluyendo la eliminación del poder de veto, al considerar que este mecanismo limita la acción internacional en momentos clave.

En su intervención, la funcionaria mexicana advirtió sobre los desafíos que enfrenta la cooperación global en un contexto internacional marcado por tensiones y fragmentación. Bajo ese escenario, afirmó que la estructura actual de la ONU requiere ajustes para responder con mayor eficacia a los retos contemporáneos. 

“Ningún país por muy poderoso que sea puede seguir comportándose unilateralmente. Debemos eliminar de Naciones Unidas el veto que paraliza; la respuesta progresista debe ser global, solidaria y renovada”, expresó durante su participación.

Bárcena también insistió en la importancia de fortalecer el multilateralismo y la democracia internacional como herramientas para enfrentar conflictos y promover la estabilidad. En ese sentido, se sumó al llamado del expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, quien previamente había planteado la necesidad de impulsar la paz en el escenario global.

“Tenemos que fortalecer el multilateralismo, la democracia internacional. No podemos perderla como progresistas, la estamos perdiendo.”, señaló la excanciller del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Asimismo, la funcionaria agradeció al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, por la organización del foro, el cual se desarrolló en paralelo con la Cumbre por la Defensa de la Democracia. En este contexto, reiteró que la cooperación internacional resulta indispensable ante un panorama global complejo.

Bárcena enfatizó que alcanzar la paz requiere una reforma estructural del sistema internacional. A su juicio, una ONU más equilibrada permitiría una mayor representación y facilitaría acuerdos globales. “La paz solo se va a lograr si logramos unas Naciones Unidas más equitativas, mucho más simétricas”, afirmó, al subrayar la urgencia de fortalecer el multilateralismo en un mundo que describió como fragmentado.

Las declaraciones de la secretaria mexicana se producen después de que el año pasado manifestara públicamente su interés por competir por la Secretaría General de la ONU, cargo que quedará vacante cuando António Guterres concluya su mandato en 2026. En aquella ocasión, destacó la posibilidad de que una mujer ocupara el cargo.  

Sin embargo, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum optó por respaldar a la expresidenta chilena Michelle Bachelet, al considerar que su visión “pacifista del mundo” “nos va a ayudar muchísimo”. Al cierre de su participación, Bárcena reiteró la urgencia de renovar el sistema internacional y reforzar la cooperación global.

León XIV: El Papa que une al mundo con su primer mensaje desde Roma

Con la elección de León XIV como nuevo pontífice, el mundo ha respondido con una ola de reacciones que evidencian la trascendencia de este momento histórico. El papa número 267 en la historia de la Iglesia Católica ha sido recibido con palabras de esperanza, reconocimiento y admiración por líderes internacionales de los cinco continentes, quienes destacan el impacto de su figura como símbolo de unidad, paz y compromiso global.

Desde Estados Unidos, país de origen del nuevo Papa, el presidente Donald Trump expresó con entusiasmo que se trata de “un gran honor” para su nación. A través de Truth Social, celebró que Robert Francis Prevost se haya convertido en el primer papa estadounidense, destacando que espera con interés conocerlo personalmente.

En Europa, las felicitaciones llegaron con mensajes que subrayan los valores de justicia, reconciliación y derechos humanos. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, deseó que su pontificado “contribuya a fortalecer el diálogo y la defensa de los derechos humanos en un mundo que necesita esperanza y unidad”. La Casa Real española, por su parte, elogió “su llamamiento a la paz”, al igual que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien definió sus palabras como “un poderoso llamamiento a la fraternidad y la responsabilidad”.

El presidente francés, Emmanuel Macron, se refirió al momento como “histórico” y envió un mensaje de fraternidad a todos los fieles. Desde Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer señaló que comienza “un nuevo capítulo en el liderazgo de la Iglesia”, mientras que el canciller alemán, Friedrich Merz, destacó su papel como “ancla para la justicia y la reconciliación”.

Líderes europeos como Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, resaltaron su capacidad para inspirar unidad y paz. El primer ministro portugués, Luís Montenegro, deseó un pontificado “lleno de luz”, y desde Lituania, Irlanda y Hungría llegaron mensajes que refuerzan la esperanza y el compromiso con la fe.

América Latina también mostró su entusiasmo. Dina Boluarte lo celebró como un “peruano por elección y convicción”, y Luiz Inácio Lula da Silva pidió que continúe la labor de Francisco, centrada en la justicia social y el medio ambiente. Gustavo Petro lo visualiza como “el gran líder de los pueblos migrantes”, y Daniel Noboa, desde Ecuador, lo ve como guía en “tiempos de incertidumbre”. Javier Milei, fiel a su estilo, compartió una imagen simbólica afirmando que “las fuerzas del cielo han dado su veredicto”. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum reconoció el trabajo hecho para la elección del nuevo Pontífice, y confío en el trabajo que hará en la Iglesia y el mundo.

Incluso desde escenarios complejos, como Ucrania y Rusia, llegaron reacciones. Volodymyr Zelensky agradeció el respaldo de la Santa Sede al Derecho Internacional, mientras que Vladimir Putin expresó su deseo de mantener un diálogo “basado en valores cristianos”.

La elección de León XIV marca no solo el inicio de un nuevo pontificado, sino también una renovación del mensaje global de la Iglesia Católica. Desde Roma, su voz ya resuena con fuerza en cada rincón del planeta.

Reto diplomático con ausencias notables para la primer presidenta Claudia Sheinbaum

La toma de protesta de Claudia Sheinbaum como la primera presidenta de México estuvo marcada no solo por la importancia histórica del evento, sino también por las ausencias diplomáticas de varios países clave. Las sillas vacías de España, Ecuador y Perú destacaron, reflejando las tensas relaciones diplomáticas que se gestaron durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

 

La ausencia de estos países no pasó desapercibida y evidenció los desacuerdos diplomáticos que han influido en la política exterior mexicana en los últimos años. “El escenario internacional refleja las consecuencias de las decisiones del pasado reciente”, comentaron algunos analistas. A pesar de los intentos de Claudia Sheinbaum por mantener un discurso conciliador, la herencia diplomática de su predecesor parece ser un reto inevitable en su administración.

 

Uno de los episodios más notorios fue la ausencia de España en la ceremonia de investidura. La razón de esta ausencia se remonta a un antiguo conflicto entre los dos países, cuando en 2019, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó al rey Felipe VI un reconocimiento formal por los agravios cometidos hacia los pueblos indígenas durante la colonización. “Lamentablemente, dicha misiva no mereció respuesta alguna de forma directa,” explicó Sheinbaum en un comunicado, dejando entrever el malestar diplomático que persiste entre las dos naciones.

 

El gobierno español decidió no enviar representantes a la toma de protesta, en parte porque solo se extendió la invitación al presidente Pedro Sánchez, excluyendo al rey Felipe VI. Este gesto fue interpretado en Madrid como un desaire, lo que tensionó aún más la relación bilateral, ya afectada por la falta de un diálogo fluido en los últimos años.

 

Otro de los países ausentes fue Ecuador, cuyo conflicto con México tiene raíces en un incidente diplomático de alto perfil. Durante la presidencia de López Obrador, México concedió asilo al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, quien enfrentaba cargos judiciales en su país. Este acto provocó una crisis cuando fuerzas policiales de Ecuador irrumpieron en la embajada mexicana en Quito para arrestar a Glas, desatando una disputa entre los dos gobiernos.

 

A raíz de este incidente, las relaciones entre México y Ecuador se deterioraron considerablemente. El conflicto escaló hasta el punto de que ambos países se enfrentan en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con acusaciones mutuas de violaciones al derecho internacional y a los tratados diplomáticos. Las relaciones, hasta la fecha, permanecen congeladas.

 

Las relaciones entre México y Perú también han sido tensas desde 2022, cuando el entonces presidente peruano, Pedro Castillo, intentó un autogolpe de Estado. Tras su destitución, Dina Boluarte asumió el poder, pero López Obrador nunca reconoció su legitimidad. “Boluarte es una usurpadora,” llegó a afirmar el presidente mexicano en repetidas ocasiones, agudizando la confrontación política entre ambas naciones.

 

López Obrador no solo rechazó reconocer al gobierno de Boluarte, sino que también ofreció asilo a la familia de Castillo, lo que agravó aún más el conflicto. Desde entonces, las relaciones diplomáticas entre México y Perú han estado prácticamente inexistentes, y la ausencia de representación peruana en la toma de protesta de Sheinbaum fue una confirmación de ese distanciamiento.

 

El desafío que enfrenta Claudia Sheinbaum en el escenario internacional es significativo. Si bien su llegada a la presidencia de México abre una nueva etapa en la política nacional, los conflictos diplomáticos que heredó de la administración anterior son un lastre que no puede ignorar. Las ausencias en su toma de protesta simbolizan la magnitud del reto que tiene por delante para restaurar las relaciones bilaterales con estos países clave.

 

En sus primeras declaraciones, Sheinbaum ha expresado su deseo de reencauzar las relaciones internacionales de México, apostando por el diálogo y la cooperación. “Nuestra prioridad es mantener relaciones de respeto mutuo y avanzar hacia la estabilidad regional,” aseguró la mandataria en un intento de suavizar las tensiones heredadas. Sin embargo, el camino hacia la reconciliación diplomática no será fácil, y dependerá de cómo gestione estos primeros meses en el poder.