Sheinbaum y Trump reafirman alianza en plena crisis internacional

En el contexto de la Cumbre del Grupo de los Siete, celebrada en Kananaskis, Canadá, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, sostuvieron una conversación telefónica luego de que el mandatario norteamericano abandonara de forma anticipada el encuentro internacional debido a la escalada de tensiones en Medio Oriente.

La llamada se produjo tras la cancelación de la reunión bilateral que ambos líderes tenían programada para este martes como parte de la agenda oficial de la cumbre. Desde sus redes sociales, Sheinbaum informó sobre el diálogo sostenido con Trump, destacando que coincidieron en la importancia de avanzar en acuerdos conjuntos en distintos temas que afectan a ambas naciones.

“Tuve una muy buena conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien me comunicó que ayer salió de emergencia por la situación en Medio Oriente. Coincidimos en trabajar juntos para llegar pronto a un acuerdo en diversos temas que hoy nos preocupan”, compartió la mandataria mexicana.

La salida de Trump del evento fue confirmada por la Casa Blanca el lunes, generando atención entre los asistentes y medios internacionales presentes en la cumbre. El presidente estadounidense decidió retirarse de manera urgente para atender la crisis geopolítica que involucra a Irán e Israel, un conflicto que ha escalado en los últimos días.

Desde Calgary, la presidenta Sheinbaum se refirió a la situación al ser abordada por medios de comunicación a las afueras del hotel Sheraton. Ahí reiteró su postura frente al conflicto internacional, subrayando la necesidad de evitar una mayor escalada.

“Sí, pues es que está muy intensa la situación en Medio Oriente. Él tomó la decisión de retirarse por la situación de Medio Oriente, y nosotros, pues continuamos aquí mañana, tenemos reunión con el primer ministro de Canadá, con el presidente de la India, con la comunidad europea, hay varias reuniones… Si ya, se pospone (la reunión con Donald Trump) y estamos en contacto con ellos…”, declaró la presidenta.

El intercambio entre ambos mandatarios ocurre en un momento clave para la relación bilateral, con diversos temas en la agenda común, desde comercio y migración hasta cooperación en seguridad y desarrollo tecnológico. Pese a la tensión internacional, ambos gobiernos manifestaron su disposición de continuar el trabajo coordinado.

En sus declaraciones, Sheinbaum reiteró un mensaje claro: “Más bien hacemos votos por la paz, que no agudice el conflicto que de por sí es muy grave”.

Mientras Sheinbaum prosigue con su participación en la cumbre, se prevé que continúe fortaleciendo lazos multilaterales en reuniones con otros líderes como el primer ministro canadiense, el presidente de la India y representantes de la comunidad europea, reafirmando así el papel de México en el escenario internacional.

La comunicación con Trump se da en medio de un ambiente global cargado de tensión, pero también en un marco donde la diplomacia se convierte en un canal vital para mantener la estabilidad y el entendimiento entre naciones clave del hemisferio.

Reto diplomático con ausencias notables para la primer presidenta Claudia Sheinbaum

La toma de protesta de Claudia Sheinbaum como la primera presidenta de México estuvo marcada no solo por la importancia histórica del evento, sino también por las ausencias diplomáticas de varios países clave. Las sillas vacías de España, Ecuador y Perú destacaron, reflejando las tensas relaciones diplomáticas que se gestaron durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

 

La ausencia de estos países no pasó desapercibida y evidenció los desacuerdos diplomáticos que han influido en la política exterior mexicana en los últimos años. “El escenario internacional refleja las consecuencias de las decisiones del pasado reciente”, comentaron algunos analistas. A pesar de los intentos de Claudia Sheinbaum por mantener un discurso conciliador, la herencia diplomática de su predecesor parece ser un reto inevitable en su administración.

 

Uno de los episodios más notorios fue la ausencia de España en la ceremonia de investidura. La razón de esta ausencia se remonta a un antiguo conflicto entre los dos países, cuando en 2019, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó al rey Felipe VI un reconocimiento formal por los agravios cometidos hacia los pueblos indígenas durante la colonización. “Lamentablemente, dicha misiva no mereció respuesta alguna de forma directa,” explicó Sheinbaum en un comunicado, dejando entrever el malestar diplomático que persiste entre las dos naciones.

 

El gobierno español decidió no enviar representantes a la toma de protesta, en parte porque solo se extendió la invitación al presidente Pedro Sánchez, excluyendo al rey Felipe VI. Este gesto fue interpretado en Madrid como un desaire, lo que tensionó aún más la relación bilateral, ya afectada por la falta de un diálogo fluido en los últimos años.

 

Otro de los países ausentes fue Ecuador, cuyo conflicto con México tiene raíces en un incidente diplomático de alto perfil. Durante la presidencia de López Obrador, México concedió asilo al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, quien enfrentaba cargos judiciales en su país. Este acto provocó una crisis cuando fuerzas policiales de Ecuador irrumpieron en la embajada mexicana en Quito para arrestar a Glas, desatando una disputa entre los dos gobiernos.

 

A raíz de este incidente, las relaciones entre México y Ecuador se deterioraron considerablemente. El conflicto escaló hasta el punto de que ambos países se enfrentan en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con acusaciones mutuas de violaciones al derecho internacional y a los tratados diplomáticos. Las relaciones, hasta la fecha, permanecen congeladas.

 

Las relaciones entre México y Perú también han sido tensas desde 2022, cuando el entonces presidente peruano, Pedro Castillo, intentó un autogolpe de Estado. Tras su destitución, Dina Boluarte asumió el poder, pero López Obrador nunca reconoció su legitimidad. “Boluarte es una usurpadora,” llegó a afirmar el presidente mexicano en repetidas ocasiones, agudizando la confrontación política entre ambas naciones.

 

López Obrador no solo rechazó reconocer al gobierno de Boluarte, sino que también ofreció asilo a la familia de Castillo, lo que agravó aún más el conflicto. Desde entonces, las relaciones diplomáticas entre México y Perú han estado prácticamente inexistentes, y la ausencia de representación peruana en la toma de protesta de Sheinbaum fue una confirmación de ese distanciamiento.

 

El desafío que enfrenta Claudia Sheinbaum en el escenario internacional es significativo. Si bien su llegada a la presidencia de México abre una nueva etapa en la política nacional, los conflictos diplomáticos que heredó de la administración anterior son un lastre que no puede ignorar. Las ausencias en su toma de protesta simbolizan la magnitud del reto que tiene por delante para restaurar las relaciones bilaterales con estos países clave.

 

En sus primeras declaraciones, Sheinbaum ha expresado su deseo de reencauzar las relaciones internacionales de México, apostando por el diálogo y la cooperación. “Nuestra prioridad es mantener relaciones de respeto mutuo y avanzar hacia la estabilidad regional,” aseguró la mandataria en un intento de suavizar las tensiones heredadas. Sin embargo, el camino hacia la reconciliación diplomática no será fácil, y dependerá de cómo gestione estos primeros meses en el poder.