Viajeras: Una obra infantil que convierte la migración en un viaje poético

La compañía Depalabrayhueso estrenará el 14 de septiembre la obra “Viajeras”, un montaje teatral pensado para la pequeña infancia que busca acercar a los niños al fenómeno de la migración desde una mirada sensible, lúdica y poética. La temporada se extenderá hasta el 16 de noviembre en el Teatro El Granero, con funciones los sábados y domingos a las 12:30 horas.

El proyecto toma como punto de partida la migración, un proceso tan antiguo como la humanidad y que hoy tiene especial relevancia en la Ciudad de México, escenario de una crisis migratoria que involucra a familias y a un número creciente de niñas, niños y adolescentes no acompañados. Desde esa realidad, la obra propone un enfoque distinto: la migración como un viaje de autodescubrimiento y crecimiento, en el que el encuentro cultural se convierte en oportunidad de integración y aprendizaje.

La historia presenta a dos protagonistas —interpretadas por Paola Herrera y Ainara Unanue— que llegan a un mismo hogar y reclaman el espacio como propio. Cada una habla un idioma distinto, náhuatl y euskera, lo que impide la comunicación verbal y provoca un choque inicial. Con una caja de cartón donde guardan objetos personales, ambas comienzan a construir su propio universo, hasta que la curiosidad abre paso al intercambio y la aceptación mutua.

El montaje apuesta por un estilo orgánico y artesanal, lejos de los grandes efectos escénicos. Se utilizan recursos cotidianos como pizarras, gises, pequeñas lámparas y teatro de sombras para crear imágenes cargadas de poesía. De esta forma, los niños espectadores se identifican con la capacidad de expresarse más allá de las palabras, en un momento de la vida en el que su propio lenguaje aún está en formación.

La dramaturgia está a cargo de Ainara Unanue, quien también actúa en la obra y comparte la producción ejecutiva con Claudia Aragón. La dirección es de Adrián Hernández, mientras que el diseño de iluminación y espacio escénico corre por cuenta de Roberto Paredes. El diseño sonoro es de Fores Basura, el vestuario de Lissete Barrios y la dirección de arte y utilería de MarLeon.

“Viajeras” propone que las niñas y los niños vivan la experiencia de la migración como un juego escénicolleno de imaginación, en el que las diferencias culturales no dividen, sino que enriquecen. Con una duración aproximada de 45 minutos, la obra está recomendada para mayores de 3 años.

Los boletos tienen un costo de $150 para adultos y $80 para niños, y pueden adquirirse en taquilla. Las funciones se realizarán con excepción del 12 de octubre, así como el 1 y 2 de noviembre.

Con esta propuesta, Depalabrayhueso reafirma su interés en acercar a las infancias temas complejos de manera accesible, transformando la migración en un relato cercano, sensible y lleno de posibilidades para descubrir el valor del encuentro humano.

Circo Olímpico: El show callejero que revive la irreverencia del México del siglo XIX

Hay espectáculos que no solo se ven, se sienten. Circo Olímpico o el país de la maroma es justo eso: una explosión de acrobacias, risas, nostalgia y crítica social, envuelta en un viaje directo a las entrañas del México más callejero y festivo del siglo XIX. En serio, esto no es solo teatro ni solo circo… es una bomba cultural que revive los míticos patios de maroma, aquellos espacios semiclandestinos donde la cuerda floja, los fantoches, los chistes incómodos y la magia callejera se unían para soltar verdades en forma de carcajada.

Este espectáculo trae de vuelta la esencia más pura del arte popular mexicano. Nada de grandes carpas, luces robóticas ni elefantes amaestrados. Aquí todo es carne viva: los actores, los malabares, los sketches, la crítica sin filtros. Paola Herrera dirige esta joyita, con Horacio Arango, Santiago Manuel Fernández, Ernesto Ponce y el músico Félix Ruiz metiéndole alma, cuerpo y vértigo a cada función.

“Una vuelta a la carpa, a lo sorprendente del circo… a entrar por sesenta minutos en un mundo de asombro y risas”, dice Paola. Y vaya que lo logran. El escenario se convierte en una cápsula de tiempo donde lo invisible se vuelve visible solo con la energía del elenco. No hay pistas, ni estructuras monumentales, pero sí un poder brutal para trastocar el tiempo y hacer que el siglo XXI se mire en el espejo del pasado.

Inspirado en el legendario Circo Olímpico de 1857, que estaba en una casona de lo que hoy es la calle Argentina en el Centro Histórico, este montaje no tiene pretensiones de museo. Aquí se juega en serio con la historia, la tradición, la burla y el performance. El resultado: un carrusel de imaginarios donde lo mexicano se vive en cada sketch, cada acorde, cada maroma.

La música —compuesta por Fores Basura— suena a Ciudad de México, con ecos de merolicos, letras que narran etapas del circo nacional y un ritmo que atraviesa generaciones. Todo eso con una producción que no escatima: vestuarios, teatrino, iluminación, fantoches y pura energía bruta.

Del 19 de julio al 3 de agosto, el Teatro El Galeón, Abraham Oceransky, se transforma en ese espacio rebelde, crítico, lleno de picardía, donde hasta el más serio suelta una carcajada. Funciones sábados y domingos a la 13 hrs.

El país de la maroma está de regreso.