Sheinbaum vincula el proyecto actual con Juárez y reivindica la autodeterminación de Cuba desde Oaxaca

En el corazón de la sierra oaxaqueña, el aniversario 220 del nacimiento de Benito Juárez se convirtió en un escenario para proyectar mensajes políticos contemporáneos. Desde Guelatao de Juárez, la presidenta Claudia Sheinbaum retomó la figura del expresidente para trazar paralelismos entre su legado y el rumbo actual del país.

Durante la ceremonia oficial, la mandataria subrayó que las transformaciones impulsadas en el siglo XIX continúan teniendo eco en la vida pública nacional. Recordó que Juárez encabezó la promulgación de las Leyes de Reforma, con las que se redefinió la estructura del Estado mexicano y se enfrentaron tanto intereses conservadores internos como presiones extranjeras.

En su intervención, también caracterizó al Benemérito de las Américas como una figura incómoda para sectores privilegiados, al destacar su origen indígena y su papel en la transformación institucional del país. “Juárez es el el indígena que abrió camino en una sociedad cerrada, es el hombre que convirtió la ley en instrumento de justicia, es el el reformador que derribó los privilegios, es el presidente que defendió la soberanía frente a las potencias extranjeras, es el ciudadano que nunca se colocó por encima del pueblo es el que gobernó para servir, es el presidente que hasta la fecha sigue causando molestia con sus enseñanzas a los conservadores”, expresó.

Sin mencionar directamente al presidente estadounidense Donald Trump, la jefa del Ejecutivo aludió al endurecimiento del bloqueo económico contra Cuba, vinculando la postura histórica de México con la defensa de la autodeterminación de la isla.

El acto también sirvió para anunciar un decreto que reconoce a Margarita Maza como Primera Embajadora Histórica de México, en reconocimiento a su papel durante la invasión francesa, cuando representó los intereses del país desde Estados Unidos. Como parte del homenaje, se develó un billete de lotería con su imagen y se canceló un timbre postal conmemorativo.

Sheinbaum explicó: decidió que una persona con lealtad debía representar y dado que ella había salido a Nueva York para refugiarse con sus hijos representó a la república, representó a México así que el día de hoy el nombramiento el decreto de Margarita Maza como primera embajadora histórica de México”.

Al cierre del evento, la presidenta colocó una ofrenda floral en el monumento a Juárez, acompañada por el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, así como por funcionarias y funcionarios federales. Más tarde, a las 15:00 horas, tiene previsto supervisar la reconstrucción de la Escuela Primaria “Benito Juárez” en Santo Domingo Tehuantepec, en la misma entidad.

Circo Olímpico: El show callejero que revive la irreverencia del México del siglo XIX

Hay espectáculos que no solo se ven, se sienten. Circo Olímpico o el país de la maroma es justo eso: una explosión de acrobacias, risas, nostalgia y crítica social, envuelta en un viaje directo a las entrañas del México más callejero y festivo del siglo XIX. En serio, esto no es solo teatro ni solo circo… es una bomba cultural que revive los míticos patios de maroma, aquellos espacios semiclandestinos donde la cuerda floja, los fantoches, los chistes incómodos y la magia callejera se unían para soltar verdades en forma de carcajada.

Este espectáculo trae de vuelta la esencia más pura del arte popular mexicano. Nada de grandes carpas, luces robóticas ni elefantes amaestrados. Aquí todo es carne viva: los actores, los malabares, los sketches, la crítica sin filtros. Paola Herrera dirige esta joyita, con Horacio Arango, Santiago Manuel Fernández, Ernesto Ponce y el músico Félix Ruiz metiéndole alma, cuerpo y vértigo a cada función.

“Una vuelta a la carpa, a lo sorprendente del circo… a entrar por sesenta minutos en un mundo de asombro y risas”, dice Paola. Y vaya que lo logran. El escenario se convierte en una cápsula de tiempo donde lo invisible se vuelve visible solo con la energía del elenco. No hay pistas, ni estructuras monumentales, pero sí un poder brutal para trastocar el tiempo y hacer que el siglo XXI se mire en el espejo del pasado.

Inspirado en el legendario Circo Olímpico de 1857, que estaba en una casona de lo que hoy es la calle Argentina en el Centro Histórico, este montaje no tiene pretensiones de museo. Aquí se juega en serio con la historia, la tradición, la burla y el performance. El resultado: un carrusel de imaginarios donde lo mexicano se vive en cada sketch, cada acorde, cada maroma.

La música —compuesta por Fores Basura— suena a Ciudad de México, con ecos de merolicos, letras que narran etapas del circo nacional y un ritmo que atraviesa generaciones. Todo eso con una producción que no escatima: vestuarios, teatrino, iluminación, fantoches y pura energía bruta.

Del 19 de julio al 3 de agosto, el Teatro El Galeón, Abraham Oceransky, se transforma en ese espacio rebelde, crítico, lleno de picardía, donde hasta el más serio suelta una carcajada. Funciones sábados y domingos a la 13 hrs.

El país de la maroma está de regreso.