México se pinta de violeta: miles marchan en el 8M para exigir justicia y alto a la violencia

Miles de mujeres tomaron las calles de distintas ciudades del país durante la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, en movilizaciones marcadas por consignas contra la violencia de género, exigencias de justicia por feminicidios y demandas de mayor seguridad. Las marchas se realizaron en la Ciudad de México y en varios estados del país, donde contingentes feministas, familias y organizaciones civiles participaron en protestas que se extendieron durante gran parte del día.

Desde temprano, colectivos convocados a través de redes sociales comenzaron a reunirse en distintos puntos de la capital. Vestidas de violeta, color representativo del movimiento feminista, las asistentes portaban pancartas con mensajes como “Nos queremos vivas”, “No estamos todas” y “Muerte al macho”, mientras avanzaban con consignas que denunciaban la violencia contra las mujeres.

La movilización principal recorrió Paseo de la Reforma, donde los contingentes corearon frases como “El violador eres tú” y “La policía no me cuida, me cuida mi familia”. Durante el recorrido, las manifestantes exigieron justicia por los feminicidios y medidas de seguridad para las mujeres. Monumentos y edificios cercanos al trayecto permanecieron protegidos por vallas metálicas, entre ellos el Ángel de la Independencia y Palacio Nacional, mientras elementos policiacos acompañaban el avance de los contingentes.

Con el paso de las horas, las participantes comenzaron a concentrarse en el Zócalo de la Ciudad de México, punto final de la marcha en la capital. En ese lugar, un grupo de mujeres intentó derribar las vallas instaladas frente a Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México utilizando martillos, piedras y rejas.

Durante esos momentos, algunas manifestantes corearon consignas como “¡Fuimos todas!” y “¡Claudia Sheinbaum no me representa!”, mientras elementos de seguridad desplegados detrás de las estructuras metálicas rociaron gas para intentar dispersar a quienes golpeaban las barreras.

Entre las asistentes también se observó a la madre de Kimberly Hilary Moya González, adolescente desaparecida desde el 2 de octubre de 2025 en Naucalpan, caso por el que existen dos detenidos aunque las autoridades no han esclarecido lo ocurrido.

Las movilizaciones se replicaron en distintos estados del país. En Guanajuato, alrededor de 15 mil mujeres se concentraron en la Alhóndiga de Granaditas, donde se registraron pintas y el lanzamiento de bombas molotov. También hubo protestas en municipios como Irapuato, Salamanca, Celaya y San Miguel de Allende.

En Cuernavaca, estado de Morelos, colectivos marcharon para exigir justicia por los feminicidios de las estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Karen Toledo y Kimberly Joselin.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas, en México siete de cada diez mujeres han vivido algún tipo de violencia y, en promedio, diez mujeres son asesinadas cada día, cifras que cada año impulsan las movilizaciones del 8M en el país.

México reitera postura constitucional ante la tensión Washington–Caracas y ofrece apoyo diplomático

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reiteró que su gobierno mantiene una posición firme en contra de cualquier forma de intervención extranjera y confirmó que el país estará dispuesto a colaborar en lo que esté a su alcance frente al aumento de la tensión entre Venezuela y Estados Unidos. La mandataria subrayó que esta postura se sustenta en los principios constitucionales de política exterior y en el respeto a la soberanía de las naciones.

Durante una conferencia de prensa realizada este viernes, Sheinbaum enfatizó que la actuación de su administración se rige por la Constitución y por una tradición diplomática que privilegia la no injerencia y la solución pacífica de los conflictos. En ese contexto, señaló que México mantiene disposición para contribuir, dentro de sus capacidades, a la búsqueda de salidas que eviten una escalada mayor en la relación entre Washington y Caracas. “Lo que pueda ayudar México, como lo ha hecho siempre, ahí vamos a estar”, expresó.

Las declaraciones se producen en un escenario internacional marcado por mensajes recientes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en torno a Venezuela. Tres días antes, la presidenta mexicana había hecho un llamado a la Organización de las Naciones Unidas para atender la situación entre ambos países, tras advertencias públicas del mandatario estadounidense sobre un despliegue militar en la región.

En esa ocasión, Sheinbaum planteó la necesidad de recurrir al diálogo como vía para resolver las diferencias y reiteró su desacuerdo con cualquier tipo de intervención externa. La jefa del Ejecutivo mexicano precisó que, independientemente de las valoraciones políticas sobre el gobierno venezolano o sobre la presidencia de Nicolás Maduro, la posición histórica de México se mantiene invariable. “Más allá de las opiniones sobre el régimen de Venezuela, sobre la presidencia de —Nicolás— Maduro, más allá de eso, la posición de México siempre debe ser no a la intervención, no a la injerencia extranjera, solución pacífica de los conflictos y diálogo por la paz”, afirmó.

El contexto inmediato de estas declaraciones incluye pronunciamientos realizados por Trump el pasado 16 de diciembre. Ese día, el presidente estadounidense aseguró que Venezuela se encuentra “rodeada” por lo que describió como “la Armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica”. En el mismo mensaje, advirtió que la presión continuaría hasta que, según sus palabras, se devuelvan a Estados Unidos “todo el petróleo, las tierras y otros activos” que consideró previamente sustraídos.

Posteriormente, en una entrevista con NBC News, Trump indicó que la posibilidad de un conflicto armado con Venezuela sigue sobre la mesa. En esa conversación, también señaló que su administración contempla nuevas incautaciones de petroleros en zonas cercanas a aguas venezolanas, lo que incrementó la atención internacional sobre el rumbo de la relación bilateral.

Frente a este panorama, el gobierno mexicano reiteró su apego a los principios de política exterior que promueven la soberanía, el respeto entre Estados y la búsqueda de soluciones mediante mecanismos pacíficos, en un momento de alta sensibilidad en el ámbito regional e internacional.

Sheinbaum defiende el Golfo de México: una identidad con siglos de historia

En un firme mensaje desde su conferencia matutina, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió a las recientes declaraciones de Donald Trump sobre renombrar el Golfo de México como “Golfo de América”.Sheinbaum subrayó que el nombre del Golfo de México es reconocido internacionalmente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y que su significado trasciende fronteras y generaciones.

 

El comentario del mandatario electo estadounidense, quien asumirá la presidencia en dos semanas, generó controversia al sugerir que la región compartida por ambos países debería llevar un nombre distinto. Para Trump, el cambio reflejaría un enfoque más alineado con su visión de Estados Unidos, pero Sheinbaum lo contradijo con un enfoque histórico y cultural que resalta la importancia de preservar una denominación que ha perdurado más de cinco siglos.

 

La presidenta recordó que, desde mapas tan antiguos como un mapamundi holandés de 1607, el Golfo de México ya era reconocido con ese nombre, al igual que la región norte del continente como “América Mexicana”. Con un toque reflexivo, Sheinbaum propuso recuperar ese término histórico para resaltar las raíces compartidas y la relevancia de México en el continente.

 

“El Golfo de México tiene una historia que no se puede borrar con discursos”, afirmó Sheinbaum. Además, criticó lo que consideró una falta de información por parte de Trump, quien vinculó a México con el narcotráfico en declaraciones recientes. “En México ya no gobiernan los corruptos. Hoy gobierna el pueblo”, enfatizó.

 

La discusión sobre el Golfo de México va más allá de un simple nombre. Representa una pugna simbólica por la narrativa y el reconocimiento histórico entre dos países cuyas trayectorias han estado entrelazadas. Sheinbaum mostró un mapa del siglo XVII para reforzar la legitimidad de su postura, destacando que el Golfo de México ha sido un referente geográfico, económico y cultural por siglos.

 

Las declaraciones de Trump, aunque polémicas, abren un espacio para reflexionar sobre cómo la historia y los símbolos son utilizados en las relaciones internacionales. Mientras el mandatario electo busca imponer una visión unilateral, México defiende su identidad y legado, recordando que los nombres y su significado importan tanto como las acciones que los respaldan.

 

El Golfo de México no es solo una extensión de agua. Es un testigo mudo de siglos de interacción, comercio, cultura y disputas, una conexión que ni el tiempo ni los discursos pueden diluir.