Cambio de mando en Culiacán tras tensiones entre corporaciones policiacas

Culiacán vivió una jornada tensa marcada por la renuncia del secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, Sergio Antonio Leyva López, quien dejó el cargo por motivos personales. Su salida se registró apenas unas horas antes de un altercado entre agentes municipales y estatales ocurrido la noche del lunes 2 de junio, a las afueras de una clínica privada donde fueron ingresados dos hombres con heridas de bala.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, el enfrentamiento comenzó cuando elementos estatales acudieron al hospital tras recibir una denuncia anónima sobre la presencia de personas lesionadas por arma de fuego. Al intentar acceder al lugar, fueron interceptados por policías municipales que, según el comunicado oficial, adoptaron una “conducta agresiva” y trataron de impedir la entrada al inmueble.

Como resultado del incidente, siete agentes municipales fueron detenidos y puestos a disposición del Ministerio Público. Se trata de seis hombres y una mujer, identificados como Reyna Gloria “N”, Luciano “N”, Pedro Luis “N”, Saúl “N”, Luis “N”, Alberto “N”, Jasiel Humberto “N” y Jesús Manuel “N”. Las investigaciones buscarán determinar responsabilidades y aclarar la actuación de los elementos involucrados.

El presidente municipal de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, confirmó la renuncia del secretario Leyva López y detalló que ya se ha solicitado formalmente a la Secretaría de la Defensa Nacional la designación de un elemento del Ejército para ocupar el cargo vacante. Esta medida, explicó, busca garantizar estabilidad en la corporación municipal y fortalecer la coordinación con otras instancias de seguridad.

Hasta el momento no se han dado a conocer más detalles sobre el estado de salud de los dos hombres heridos ni sobre las circunstancias en las que resultaron baleados. Tampoco se ha emitido información oficial sobre si estas personas están vinculadas a alguna investigación en curso.

El episodio reaviva el debate sobre la coordinación entre cuerpos de seguridad municipales y estatales, así como los retos que enfrenta Culiacán en materia de seguridad pública. El gobierno local se mantiene en espera de una pronta respuesta por parte de la Secretaría de la Defensa para cubrir la vacante en la jefatura de seguridad, en un contexto marcado por la tensión operativa entre corporaciones.

La atención se centra ahora en el desarrollo de las investigaciones y en las decisiones que tomen las autoridades para evitar nuevas confrontaciones que puedan obstaculizar las labores de seguridad en la capital sinaloense.

El impactante caso de desaparición forzada en Taxco culmina con policías tras las rejas

Seis policías de la Secretaría de Seguridad Pública de Taxco están en el ojo del huracán tras ser vinculados a proceso por la desaparición forzada de una mujer en el municipio. Luis “N”, David “N”, Carlos “N”, Cristofer “N”, Alexis “N” y Ángel “N” fueron arrestados bajo la sospecha de haber participado en este grave delito, y ahora enfrentarán las consecuencias de sus actos mientras continúan las investigaciones.

 

“Es un golpe duro a la confianza en las instituciones”, afirmó una fuente cercana al caso que prefirió mantenerse en el anonimato. Y es que este tipo de noticias estremecen, sobre todo cuando quienes deberían proteger a la ciudadanía son los principales sospechosos.

 

La fiscalía de Guerrero, con apoyo del Ejército, Policía Estatal y Guardia Nacional, realizó un cateo en las instalaciones de Seguridad Pública, Tránsito y Protección Civil de Taxco el pasado 29 de agosto. Durante el operativo, no solo se detuvo a los seis policías implicados, sino que se arrestaron a 10 personas en total, entre ellos otros tres policías municipales señalados por el delito de secuestro agravado. “Nadie está por encima de la ley”, destacó la fiscalía en su comunicado.

 

Eusebio “N”, otro policía municipal, fue detenido por separado en la localidad de Cacalotenango, elevando aún más la gravedad de la situación. Este hecho refuerza las dudas sobre el manejo interno de la seguridad en Taxco y pone en evidencia las fallas en la supervisión de las fuerzas del orden.

 

Mientras el proceso sigue su curso, los seis policías permanecerán recluidos en el Centro de Reinserción Social de Iguala. La comunidad está a la espera de respuestas claras y justicia para la víctima y su familia. “No podemos permitir que quienes juraron protegernos se conviertan en los responsables de nuestros miedos”, señaló un activista local.

 

Este caso es un recordatorio de que nadie está exento de rendir cuentas, y que la justicia debe prevalecer, incluso cuando los acusados visten uniforme. Ahora, la atención está puesta en las autoridades judiciales y en su capacidad para esclarecer los hechos y castigar a los culpables. ¿Será este un punto de inflexión en la lucha contra la impunidad en las fuerzas policiales? Solo el tiempo y la justicia lo dirán.