Vinculan a proceso a “El Jardinero” y ordenan que continúe en el penal del Altiplano

La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que Audias Flores, conocido como “El Jardinero”, enfrentará proceso penal por la portación de arma de fuego y cartuchos reservados para uso exclusivo de las Fuerzas Armadas. La determinación judicial incluye que el imputado permanezca bajo prisión preventiva oficiosa en el Centro Federal de Readaptación Social No. 1, ubicado en Almoloya de Juárez, Estado de México.

De acuerdo con la autoridad federal, el juez validó la imputación presentada por el Ministerio Público adscrito a la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada y fijó un plazo de dos meses para el desarrollo de la investigación complementaria.

La resolución se produce días después de que una jueza federal concediera a “El Jardinero” una suspensión de plano que detiene temporalmente su posible traslado a Estados Unidos, país que lo requiere por delitos vinculados al narcotráfico, entre ellos asociación delictuosa contra la salud y portación de armas.

La captura de Flores ocurrió el pasado 27 de abril en Nayarit, durante un operativo realizado por fuerzas federales. Su detención se dio en un contexto marcado por la reconfiguración interna del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), tras la muerte, dos meses antes, de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.

Tras ese hecho, especialistas identificaron a “El Jardinero” como uno de los perfiles que habrían asumido funciones de liderazgo dentro de la organización criminal. Su nombre figuraba entre quienes podrían ocupar posiciones clave en la estructura del grupo.

Con la vinculación a proceso ya formalizada, el caso entra en una nueva etapa judicial, mientras el imputado continúa recluido en el penal de máxima seguridad y se desarrollan las diligencias para fortalecer la acusación en su contra.

Operativo contra “El Jardinero” fue ejecutado por México; cooperación de EU se limitó a inteligencia

La detención de Audias Flores, conocido como “El Jardinero”, se concretó tras una investigación de 19 meses encabezada por autoridades mexicanas, con apoyo informativo de agencias estadounidenses, pero sin participación directa de estas en el operativo.

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, aclaró que la colaboración bilateral se mantiene dentro de los canales de intercambio de inteligencia. “Son 19 meses de investigación de la Unidad de Inteligencia Naval. Es un intercambio de información constante, no sólo para este objetivo, sino para muchos. Es bienvenido conforme a la ley, pero es muy distinto a tener agentes operando en territorio”, sostuvo.

El Gabinete de Seguridad destacó que la captura fue realizada exclusivamente por fuerzas nacionales, en medio de cuestionamientos recientes sobre la posible presencia de la CIA en operativos en México.

Según las autoridades, Flores era una pieza clave dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación, con control de rutas estratégicas en el occidente y centro del país. Su red operaba en estados como Jalisco, Nayarit y Colima, con expansión hacia Sinaloa, Durango y Zacatecas, además de conexiones hacia zonas turísticas como Bahía de Banderas.

Durante más de 20 años, “El Jardinero” construyó un esquema de extorsión contra empresas de transporte, a las que imponía pagos ilegales y utilizaba para mover drogas, armas y dinero. También enfrentaba sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros y tenía una recompensa de hasta 5 millones de dólares, lo que evidenciaba el interés de Washington en su captura.

El caso ocurre en un contexto de tensión tras un operativo en Guachochi, Chihuahua, donde se localizó un laboratorio clandestino y murieron dos agentes extranjeros. Sobre este episodio, García Harfuch señaló que la gobernadora María Eugenia Campos afirmó no tener conocimiento de la presencia de dichos agentes.

Por su parte, el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla, explicó que el Ejército solo atendió la solicitud de apoyo para ubicar el narcolaboratorio. “El personal militar no detectó su presencia”, aseguró.

Harfuch señala a cuatro figuras en buscan del mando CJNG tras la caída de “El Mencho

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, identificado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, abrió una etapa decisiva para la estructura del grupo criminal, marcada por la posible sucesión interna o el surgimiento de conflictos entre sus principales operadores. Especialistas en seguridad advierten que la ausencia del mando central representa un momento clave que podría definir el futuro de una de las organizaciones criminales de mayor expansión y violencia en México.

Durante años, Oseguera Cervantes ejerció un control vertical sobre el cártel, concentrando la toma de decisiones estratégicas y operativas. Su liderazgo definía las acciones en los territorios bajo influencia del CJNG. De acuerdo con el especialista en seguridad David Saucedo, actualmente existen al menos cuatro figuras con capacidad para asumir el mando. “El Mencho condujo esta organización con mano de hierro; actualmente hay cuando menos cuatro liderazgos, comandantes que pueden asumir el control de la organización y habrá que ver si se ponen de acuerdo”, explicó.

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha identificado a los perfiles más relevantes dentro de la organización tras la caída del líder. Entre los nombres señalados por analistas destacan Audias Flores Silva, conocido como “El Jardinero”; Ricardo Ruiz Velasco, alias “Doble R”; Heraclio Gutiérrez Martínez, llamado “Tío Lako”; y Juan Carlos Valencia González, hijastro de Oseguera Cervantes. Estas figuras forman parte del círculo cercano que mantenía la operación del cártel y son considerados posibles sucesores.

El investigador en seguridad nacional Víctor Sánchez Valdés señaló que la muerte del líder representa un impacto estructural significativo. A diferencia de otros grupos criminales con mandos distribuidos, el CJNG dependía directamente de la autoridad de Oseguera Cervantes, lo que convierte su ausencia en un punto de inflexión para la organización.

El escenario que enfrenta el CJNG contempla diversas posibilidades. Una de ellas es que uno de los líderes logre consolidarse como jefe único mediante acuerdos internos, lo que permitiría mantener la cohesión operativa. Otra posibilidad es el surgimiento de disputas internas que deriven en enfrentamientos por el control del grupo. Saucedo advirtió que, en caso de no lograrse consensos, podría desencadenarse una “guerra sucesoria” para determinar quién asume el liderazgo. También planteó que el cártel podría fragmentarse en varias estructuras regionales que operen bajo el mismo nombre, pero con mandos autónomos.

El reacomodo interno también podría abrir oportunidades para organizaciones rivales. Sánchez Valdés mencionó que grupos como el Cártel de Sinaloa, La Familia Michoacana, el Cártel del Golfo y el Cártel Santa Rosa de Lima podrían intentar expandir su presencia en territorios disputados. En particular, entidades como Michoacán, Guanajuato, Veracruz y Guerrero figuran entre las regiones con mayor riesgo debido a la disputa territorial existente.

El proceso actual representa una etapa de reconfiguración dentro del CJNG, en la que el resultado dependerá de la capacidad de sus principales figuras para consolidar el control o de la evolución de las tensiones internas y externas. La organización enfrenta así un periodo determinante que puede redefinir su estructura, liderazgo y presencia en distintas regiones del país.