Bajo un cielo nublado en la capital mexicana, la Plaza Luis Cabrera en la colonia Roma se convirtió en punto de encuentro para decenas de manifestantes que alzaron la voz en apoyo a la comunidad migrante y en protesta por la creciente militarización en Estados Unidos. Enmarcada en el movimiento internacional No Kings Day, la manifestación de este sábado reunió a ciudadanos de origen mexicano, mexicanos nacionalizados estadounidenses y simpatizantes de diversas causas sociales, quienes marcharon rumbo a la embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México.
Con frases como “Democracia, no dictadura”, “América no tiene Reyes” y “Trump, respeta a los mexicanos”, la movilización formó parte de una red de protestas que se realizaron simultáneamente en los 60 estados de la Unión Americana, así como en ciudades de Canadá, Reino Unido, España, Australia y México. El mensaje central: rechazo a lo que consideran una deriva autoritaria del actual gobierno de Donald Trump y defensa del papel fundamental de las comunidades migrantes en la sociedad estadounidense.
En declaraciones durante la marcha se expresó la preocupación por el uso de fuerzas armadas para controlar protestas pacíficas. “Unidos contra Trump”, “América no tiene reyes, es una democracia y pensar que se puede romper esa democracia, porque alguien así lo desea no es americano”, señalaron los presentes. “Creo que se están violando derechos humanos y la propia constitución de los Estados Unidos. Es tremendo lo que está pasando, nunca pensé que Estados Unidos cambiaría tan rápido, tan fuerte y que se convirtiera tan antidemocrático. Es un país que no reconozco”, añadieron.
La manifestación en CDMX coincidió con los festejos del 250 aniversario del Ejército estadounidense y el cumpleaños 79 del presidente Trump. En Washington D. C., se celebró un desfile militar que también fue visto por diversos sectores como un acto simbólico de poder y control.
Durante la movilización, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México acompañaron el recorrido, resguardando a los participantes mientras una gran bandera ondeaba al frente del contingente. El estandarte combinaba los colores de las banderas de Estados Unidos y México, como símbolo de unidad binacional frente a lo que los manifestantes consideran abusos de poder y violaciones a los derechos civiles.
La marcha culminó frente a la sede diplomática estadounidense sin incidentes mayores, destacando por su carácter pacífico y su sincronía con una ola global de manifestaciones. No Kings Day se consolida como una expresión de resistencia ciudadana con eco más allá de las fronteras estadounidenses, proyectando desde Norteamérica un llamado amplio por el respeto, la democracia y la dignidad migrante.
