De delitos sexuales a Ayotzinapa: El nuevo giro en la investigación que nadie vio venir

Un cambio inesperado acaba de sacudir el caso Ayotzinapa. A menos de dos meses de que se cumplan 11 años de la desaparición de los 43 normalistas de Iguala, el rostro que tomará las riendas de la investigación es Mauricio Pazarán Álvarez. Su nombre tal vez no suena tanto, pero su trayectoria dice mucho: pasó 15 años trabajando en la Fiscalía de Delitos Sexuales de la CDMX, y ahora es el nuevo fiscal provisional del caso que ha marcado a México entero.

La salida de Rosendo Gómez al frente de la investigación, quien estaba en el cargo desde 2022, fue anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum este miércoles 16 de julio. Y con su renuncia, también se levantó el polvo de una investigación que ha estado envuelta en reclamos, frustraciones y señalamientos por su lentitud y poca claridad.

Pazarán no es ajeno a las fiscalías. Ha sido secretario y Ministerio Público en asuntos del fuero común durante gran parte de su carrera. Entre 2000 y 2015 estuvo enfocado en atender delitos sexuales en la capital del país. Luego, de 2015 a 2021, se movió a la Fiscalía de Narcomenudeo, y después estuvo en la Fiscalía de Asuntos Relevantes. También tuvo una breve pasada por el Tribunal Superior de Justicia de la CDMX, donde estuvo dos meses en el área de Apelaciones y Amparos. Nada en su currículum lo vincula directamente con desapariciones forzadas… hasta ahora.

Su llegada al caso no ha pasado desapercibida. El Centro Prodh, una de las organizaciones que ha acompañado a las familias desde el inicio, dejó clara su postura: “El relevo del titular de la Unidad Especializada en la Investigación del caso Ayotzinapa, tras escándalos de corrupción y malas prácticas, tardíamente da la razón a las familias”. Y no se quedaron ahí: recalcaron que se perdió tiempo valioso encargando la investigación a un perfil “no idóneo”.

El nuevo fiscal carga con la presión de once años sin respuestas claras y con la exigencia, cada vez más intensa, de verdad y justicia. El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez no se anduvo con rodeos: pidió que se recupere el tiempo perdido y que se avance hacia la verdad.

Mientras tanto, el reloj sigue corriendo. Las familias siguen esperando. Y el caso Ayotzinapa escribe, otra vez, un nuevo capítulo.

Plan de justicia y estufas de esperanza: Sheinbaum arranca su gira con promesas en tierras purépechas

En el corazón de Michoacán, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dio inicio al Plan de Justicia del Pueblo Purépecha, desde la emblemática comunidad indígena de Cherán. En una jornada cargada de simbolismo, historia y reclamos, la mandataria federal reafirmó el compromiso del Gobierno con los pueblos originarios.

Desde la plaza principal de Cheranástico, en el municipio de Paracho, Sheinbaum presentó un proyecto integral que busca reivindicar los derechos del pueblo purépecha, históricamente marginado. El plan incluye mejoras en infraestructura, salud, educación, seguridad y vivienda. Además, se promueve el fortalecimiento de la lengua originaria y el impulso a las actividades productivas locales, entre ellas, la emblemática fabricación de guitarras de Paracho.

 

En su intervención, Sheinbaum destacó que la justicia social es el motor del plan, asegurando que se trata de “darle al pueblo purépecha lo que durante muchísimos años se les arrebató”. Con emoción, recordó su primer contacto con esta comunidad hace más de cuatro décadas y agradeció el aprendizaje que entonces recibió.

 

Uno de los ejes más llamativos de la visita fue el lanzamiento del programa nacional de estufas de leña para el bienestar, cuyo objetivo es distribuir más de un millón de unidades en todo el país, iniciando por 146 comunidades michoacanas. Estas estufas, diseñadas para reducir en un 50% la exposición al humo, representan una mejora directa en la salud de quienes cocinan diariamente con leña, y tienen un vínculo especial con la presidenta, quien participó en su diseño cuando aún era estudiante.

 

Aunque el ambiente fue mayoritariamente festivo y lleno de esperanza, no todos compartieron la misma emoción. Desde Arantepacua, una comunidad marcada por la violencia, surgieron reclamos fuertes. Un grupo de mujeres, separado del evento principal por vallas metálicas, exigió justicia por la incursión policial ocurrida hace ocho años, en la que cuatro comuneros fueron asesinados y decenas resultaron heridos o torturados.

 

En ese momento, mientras hablaba el gobernador Alfredo Ramírez Bedoya, se escucharon consignas que interrumpieron su discurso. Las mujeres señalaron directamente al fiscal estatal, Adrián López Solís, exsecretario de Gobierno durante los hechos, como responsable de la falta de justicia. Pese a la tensión, la presidenta no se refirió directamente al caso, aunque aseguró que el tema de seguridad forma parte del plan de justicia.

 

La gira presidencial por Michoacán dejó una mezcla de emoción, recuerdos, esperanza y exigencias. Mientras el Plan de Justicia Purépecha da sus primeros pasos, las voces que claman justicia siguen alzándose, esperando no ser ignoradas en este nuevo capítulo para los pueblos originarios.