SCJN analiza amparo clave sobre prisión preventiva oficiosa

La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se prepara para discutir un tema que podría marcar un precedente crucial en el sistema penal mexicano: un amparo contra la prisión preventiva oficiosa (PPO). El proyecto, elaborado por la ministra Margarita Ríos Farjat, propone proteger al quejoso sin ordenar su libertad, pero sí exigir que la Fiscalía General de la República (FGR) justifique la necesidad de mantenerlo bajo esta medida cautelar.

El caso específico se centra en Adrián Alegre Hernández, detenido tras una riña domiciliaria en la que se le encontraron narcóticos, un arma de fuego y cartuchos exclusivos del Ejército. Un juez de control en Michoacán le impuso la PPO por considerar que uno de los delitos encajaba en el artículo 19 de la Constitución, que lista los delitos que ameritan esta medida.

Sin embargo, Alegre promovió un amparo argumentando que esa decisión automática violaba estándares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). El juez de Distrito le concedió la razón, dejando sin efectos la medida y ordenando un debate para definir si la PPO era, en su caso, realmente necesaria.

La FGR apeló la resolución, y el caso llegó hasta la SCJN gracias a la solicitud de un Tribunal Colegiado para que el máximo tribunal atrajera el asunto. La ministra Ríos Farjat propone ahora reinterpretar el alcance de la PPO sin declararla inconstitucional, pero sí limitando su aplicación automática.

En su proyecto —que se discutirá el próximo 13 de agosto—, la ministra plantea que la frase “el juez ordenará la prisión preventiva oficiosamente” del artículo 19 debe leerse de forma compatible con los derechos humanos. Es decir, el juez no estaría obligado a imponerla de forma inmediata, sino que se abriría un debate judicial para analizar si la medida es indispensable para asegurar la comparecencia del imputado, proteger a víctimas o testigos, o evitar obstrucciones en la investigación.

Además, en caso de aprobarse este criterio, la sentencia ordenará dejar sin efectos la PPO impuesta al quejoso, abriendo una audiencia en la que la FGR deberá argumentar si la medida debe mantenerse, con base en principios de subsidiariedad, excepcionalidad, necesidad y proporcionalidad.

Este caso también marca una oportunidad para conocer la postura de la ministra Loretta Ortiz Ahlf, quien repetirá en la Corte con su nueva conformación a partir del 1 de septiembre, y que probablemente participará en la discusión de la acción de inconstitucionalidad 49/2021, que también busca revisar la PPO desde una óptica convencional.

La decisión podría representar un paso hacia un sistema penal más equilibrado, que armonice con los criterios internacionales y respete derechos fundamentales como la libertad personal, el debido proceso y la presunción de inocencia. La sentencia también llama a los jueces a interpretar la PPO de manera conforme y apartarse de criterios que la apliquen automáticamente, abriendo así la puerta a un nuevo paradigma en la justicia penal mexicana.

Loretta Ortiz: El adiós histórico a la Primera Sala de la Corte

La ministra Loretta Ortiz Ahlf se ha convertido en la última presidenta de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en un momento histórico que marca el cierre de un capítulo en la estructura judicial de México. Su designación, respaldada por la unanimidad de sus colegas y propuesta por el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, simboliza una etapa final cargada de reflexión y responsabilidad.

En su discurso inaugural, Ortiz Ahlf reconoció el peso de liderar esta sala durante sus últimos meses de operación, antes de su desaparición como parte de la reforma judicial recientemente aprobada. Una reforma que transformará el panorama del Poder Judicial y que la ministra ha apoyado públicamente, convencida de su impacto en la evolución del sistema legal. 

“Asumo esta función plenamente consciente de la responsabilidad que representa”, declaró, destacando la trascendencia histórica de la Primera Sala, cuyas decisiones han sido fundamentales para el desarrollo del derecho en México. La ministra también enfatizó su compromiso de honrar la confianza depositada por sus colegas: los ministros Jorge Mario Pardo Rebolledo, Juan Luis González Alcántara Carrancá, Margarita Ríos Farjat y el propio Gutiérrez Ortiz Mena. 

La Primera Sala, especializada en asuntos civiles y penales, ha sido un bastión para la interpretación de leyes y la protección de derechos fundamentales. Bajo la presidencia de Ortiz Ahlf, enfrentará sus últimos desafíos, buscando consolidar su legado antes de que la reforma entre en vigor el próximo septiembre. “Mi equipo y yo pondremos todo nuestro esfuerzo por corresponder a esta confianza y llevar a buen puerto todas las funciones de esta sala”, afirmó con determinación. 

La ministra reconoció que, aunque las posturas jurídicas dentro del tribunal pueden ser diversas, esta pluralidad enriquece las decisiones tomadas. “Tengo plena certeza que esta pluralidad fortalece nuestras decisiones y nuestra responsabilidad frente a la esperanza de justicia que toca estas puertas”, señaló, subrayando el valor del debate y el consenso en la SCJN. 

Con esta etapa final, la Primera Sala se despide como un pilar del sistema judicial mexicano. La ministra Loretta Ortiz lidera este momento clave con una visión clara y un firme compromiso hacia el cambio. Su labor no solo cerrará un ciclo, sino que también sentará las bases para un futuro en el que la justicia continuará siendo una esperanza palpable para quienes la buscan.