Seguridad trinacional: El plan QBRNE para el Mundial en México, Estados Unidos y Canadá

México, Estados Unidos y Canadá desarrollan desde hace varios años un esquema de seguridad conjunto para enfrentar posibles incidentes de alto impacto durante la Copa Mundial de Futbol 2026. Se trata del Plan de Operaciones QBRNE, enfocado en la atención de amenazas químicas, biológicas, radiológicas, nucleares y explosivas, diseñado para proteger a la población civil y garantizar el desarrollo del torneo en las sedes de los tres países.

De acuerdo con documentos internos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), difundidos a través de la plataforma Guacamaya, la cooperación trinacional en esta materia se formalizó desde 2018, cuando distintas dependencias comenzaron a intercambiar información estratégica. En este proceso participaron instancias mexicanas y norteamericanas como la Dirección General de Protección Civil, el Departamento de Estado de Estados Unidos, el Comando Norte (NORTHCOM) y el Comité Especializado de Alto Nivel sobre Desarme, Terrorismo y Seguridad Internacional (CANDESTI).

Uno de los correos fechados el 18 de junio de 2018 da cuenta de la propuesta para crear un Centro Integrado para el Desarrollo de Capacidades Nacionales QBRNE, así como de la solicitud de equipamiento al gobierno estadounidense para fortalecer las capacidades de respuesta ante emergencias de este tipo.

Los trabajos de planeación continuaron en años posteriores. El 23 de agosto de 2022, representantes de las instituciones involucradas se reunieron en instalaciones del CANDESTI para definir esquemas de actuación frente a incidentes químicos, biológicos, radiológicos, nucleares o explosivos. En ese encuentro se establecieron grupos de trabajo y mecanismos de coordinación para responder de manera conjunta ante cualquier eventualidad durante el Mundial.

El plan contempla tres fases principales. La primera es la de coordinación y planeación, que integra a autoridades de los tres países, organismos participantes y al comité organizador del torneo. La segunda corresponde a la preparación, donde se desarrollan instructivos, documentos base, formatos y lineamientos operativos. Finalmente, la fase de ejecución considera la instalación de un Centro Coordinador de Operaciones Trinacional, la conformación de una Fuerza de Tarea Multinacional y su interacción con el Sistema de Comando de Incidentes.

En el caso de México, los documentos señalan la implementación de acciones preventivas, de respuesta y mitigación antes, durante y después del Mundial, en coordinación con Estados Unidos y Canadá, en las entidades federativas donde se disputarán los partidos. La planeación incluye escenarios de riesgo asociados a organizaciones terroristas no especificadas en los informes.

Asimismo, se establecen lineamientos para que las autoridades locales identifiquen puntos críticos y vulnerabilidades en estadios y sus alrededores, realicen análisis de riesgos en la periferia de las sedes, municipios y ciudades, y preparen inventarios de instalaciones estratégicas y servicios. Todo ello con el objetivo de fortalecer la capacidad de respuesta ante eventos de alto impacto y asegurar un entorno de seguridad colectiva durante la Copa Mundial de Futbol 2026.

Ovidio Guzmán acepta su culpa y desata una tormenta judicial en Estados Unidos

Ovidio Guzmán López, conocido como “El Ratón”, ha dado un giro inesperado a su historia al declararse culpable ante la Corte de Chicago por cuatro delitos relacionados con el narcotráfico y delincuencia organizada. En una audiencia encabezada por la jueza Sharon Coleman, el hijo menor de Joaquín “El Chapo” Guzmán reconoció haber liderado una organización criminal dedicada al tráfico de fentanilo y otras drogas hacia Estados Unidos. Esta confesión lo convierte en el primer miembro de los Guzmán en aceptar su responsabilidad penal ante un tribunal estadounidense.

La declaración de culpabilidad forma parte de un acuerdo de colaboración con la Fiscalía de Estados Unidos, mediante el cual se busca reducir su condena a cambio de asistencia sustancial a las autoridades. Aunque aún no se ha detallado el alcance de la información que ofrecerá, el pacto ya incluye el compromiso de pagar 80 millones de dólares. Vestido con el clásico uniforme naranja de prisión y encadenado de pies y manos, Guzmán también reconoció sufrir depresión, aunque aseguró a la jueza que la medicación que recibe no interfiere con su testimonio.

A principios de julio, Guzmán López solicitó el traslado de su caso desde la Corte de Nueva York a la Corte de Illinois, donde actualmente se encuentra procesado. En ese momento ya había firmado su aceptación de culpa por seis cargos. A ellos se suman otros cinco en Chicago y uno más en el Distrito de Columbia, que inicialmente lo enfrentaban a una posible cadena perpetua.

Este cambio de estrategia ocurre en un contexto judicial cada vez más tenso para los herederos del Cártel de Sinaloa. La presión sobre Ovidio ha sido constante desde su detención en enero de 2023 en Jesús María, Sinaloa, tras un operativo que dejó un saldo trágico de diez militares muertos. Su captura fue un episodio clave en la historia del narcotráfico en México, especialmente tras el fallido intento de arresto en 2019, conocido como el “Culiacanazo”.

La familia Guzmán enfrenta múltiples procesos judiciales en Estados Unidos. Sus hermanos Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y Joaquín también están en la mira del gobierno estadounidense por su presunta implicación en el tráfico de fentanilo. A esta presión legal se suma la reciente entrega de Ismael “El Mayo” Zambada a las autoridades, organizada por Joaquín Guzmán, alias “El Güero”, quien supuestamente lo secuestró y lo trasladó en avión a territorio estadounidense. Ambos permanecen bajo custodia.

Este movimiento desató una guerra interna entre “Los Chapitos” y “Los Mayitos”, dos facciones del narcotráfico con profundo arraigo en Sinaloa. En medio de esta lucha, los tribunales estadounidenses se convierten en un nuevo campo de batalla. Se espera que Joaquín Guzmán comparezca el 15 de septiembre, en una audiencia clave que podría confirmar su cooperación con la justicia, al igual que su hermano Ovidio.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha expresado su inconformidad ante la postura de Estados Unidos, cuestionando la aparente contradicción entre declarar a los cárteles como organizaciones terroristas y, al mismo tiempo, negociar con sus líderes. También ha recordado el sacrificio de los soldados que murieron en el operativo que capturó a Guzmán López, y ha solicitado mayor coordinación bilateral: “Es importante para nuestro país”.

Mientras se definen los acuerdos judiciales, el destino de los principales líderes del narcotráfico mexicano se juega en las cortes estadounidenses. Las alianzas, traiciones y confesiones configuran un escenario en el que las decisiones legales ya tienen consecuencias más allá de los juzgados, afectando directamente la estructura del crimen organizado en México.