Pobreza en México cae según Inegi, pero cambios metodológicos generan debate

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) presentó su más reciente medición de pobreza en México, revelando una disminución significativa en varios indicadores entre 2022 y 2024. Según el reporte, 8.3 millones de personas dejaron de estar en situación de pobreza, reduciendo la cifra total a 38.5 millones, lo que representa el 29.6% de la población, frente al 36.3% registrado hace dos años.

La presidenta Claudia Sheinbaum celebró las cifras, calificándolas como “una hazaña de la cuarta transformación”. Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, atribuyó los resultados al incremento del salario mínimo y a los programas sociales. “Un proyecto humanista se demuestra en esto, en la reducción de la pobreza y estamos seguros que vamos a seguir avanzando”, afirmó.

El reporte del Inegi también indicó una disminución en la pobreza extrema: 2.1 millones de personas salieron de esta condición, quedando un total de 7 millones, equivalente al 7.1% de la población. En términos de ingresos, 10.1 millones de mexicanos dejaron de estar por debajo de la línea de pobreza por ingresos, situando la cifra en 46 millones de personas, el 35.4% del total.

En la medición multidimensional, que considera carencias sociales, el número de personas con al menos una carencia descendió a 80.4 millones, 4.3 millones menos que en 2022. La carencia más frecuente sigue siendo el acceso a la seguridad social, que afecta a 62.7 millones de personas, equivalente al 48.2% de la población.

Sin embargo, las cifras han generado debate. Gonzalo Hernández Licona, exsecretario técnico del Coneval y actual director de la Red de Pobreza Multidimensional, cuestionó la metodología utilizada por el Inegi. Señaló que el cambio en la forma de preguntar sobre carencias en salud y agua complica la comparación directa con mediciones anteriores.

Hernández Licona citó como ejemplo que en 2022 había 9.2 millones de mexicanos sin acceso a agua, cifra que en 2024 se redujo a 4.5 millones. También destacó que la carencia en salud pasó del 50.4% al 44.5% en dos años. Sin embargo, advirtió que entre 2018 y 2024 esta carencia aumentó debido a la eliminación del Seguro Popular, que aunque imperfecto, “daba cierta certidumbre a la gente”.

El especialista recalcó que en el Coneval se cuidaba que las mediciones fueran estrictamente comparables, y aunque los cambios metodológicos no alteran la tendencia general de reducción de la pobreza, sí dejan “un mal sabor de boca” en términos de precisión histórica.

Con estas cifras, el Inegi reporta una mejora en las condiciones económicas y sociales de millones de mexicanos, aunque el debate sobre la forma de medir y la comparabilidad de los datos seguirá presente en el análisis público y académico.

Coneval desaparece y oposición enciende alertas por el control total de los programas sociales

Una jornada legislativa intensa culminó con una decisión que marca un giro en el modelo de evaluación social en México: la absorción del Coneval por parte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). La votación, liderada por Morena y sus aliados, fue aprobada con 348 votos a favor y 132 en contra, en medio de un debate cargado de reproches, señalamientos y llamados a la memoria institucional.

El diputado panista Héctor Saúl Téllez protagonizó un momento clave al recordar en tribuna que varios legisladores que hoy forman parte de Morena votaron en 2014 por otorgar autonomía constitucional al Coneval. “El gobierno prácticamente se consolida como juez y parte”, expresó al advertir que el nuevo esquema compromete la imparcialidad en la evaluación de programas sociales. Mostró una lista de nombres que incluyó a figuras como Rocío Abreu, Adán Augusto López y la presidenta en funciones de la Cámara, Dolores Padierna. “¡Qué incongruencia!”, lanzó antes de que su intervención fuera interrumpida.

Desde la bancada morenista, el diputado Luis Humberto Fernández restó importancia a la desaparición del Coneval como órgano independiente. Aseguró que “el noventa y tantos por ciento de los datos que usaba el Coneval los genera el Inegi”, minimizando el cambio. Ironizó además sobre la vestimenta negra de los panistas: “Ese numerito de luto ya está muy sobrado… de verdad lo agotaron”.

Del lado del PRI, la diputada Xitlalic Ceja García criticó duramente la reforma. Señaló que se busca un país “sin evaluación, sin rendición de cuentas y sin instituciones técnicas independientes”. Lamentó que esta acción borre a los más vulnerables del análisis público y denunció una manipulación de cifras que “invisibiliza la tragedia” de la pobreza.

La discusión avanzó hacia otro punto de alta relevancia: la modificación del artículo 191 de la Ley del Seguro Social, para establecer un marco de regulación sobre los retiros parciales por desempleo. Arturo Olivares Cerda, diputado de Morena, explicó que la reforma pretende cerrar las puertas a fraudes y simulaciones jurídicas que comprometen el futuro económico de los trabajadores. Según detalló, se trata de evitar prácticas como el cobro de comisiones excesivas, descuentos injustificados y hasta posibles robos de identidad.

El dictamen fue aprobado por unanimidad con 442 votos a favor y turnado al Ejecutivo federal. Karina Isabel Martínez Montaño, también de Morena, insistió en que la medida busca proteger los ahorros de los trabajadores frente a gestiones irregulares de despachos externos. Resaltó que esta regulación era “urgente” para garantizar la seguridad del ahorro y evitar que las subcuentas de retiro se conviertan en terreno fértil para el abuso.

En paralelo, se aprobó con 476 votos otro proyecto que impulsa el seguro de desempleo, con el argumento de que debe existir una cobertura permanente. La diputada Patricia Mercado apuntó que recurrir al ahorro destinado para la vejez sólo traslada el problema a una etapa futura y no resuelve el presente de forma estructural.

En una sesión de más de seis horas, marcada por contrastes políticos y discursos encontrados, la transformación del sistema de evaluación social y de protección al trabajador avanzó de forma contundente. El nuevo escenario legislativo deja atrás un órgano autónomo clave y pone en manos del Estado el timón para calificar sus propias políticas. La narrativa institucional cambia, pero el escrutinio público se mantiene encendido.