La fiesta: Bárbara Colio presenta una experiencia teatral inmersiva, cinco historias, una misma noche

Una casa antigua, múltiples habitaciones y cinco historias que convergen en una misma noche marcan el punto de partida de La fiesta, la nueva obra escrita y dirigida por Bárbara Colio, que se presentará del 3 al 26 de abril en una temporada limitada de 12 funciones.

La puesta, producida por Barcodrama e IM Producciones, propone una experiencia escénica inmersiva donde el público se desplaza por distintos espacios y construye su propia versión de la historia. La preventa estará disponible del 2 al 31 de marzo.

La trama se centra en Emma, una actriz y escritora reconocida que adquiere una casa antigua con la intención de organizar una celebración fuera de lo convencional. El encuentro funciona como detonante para confrontar episodios de su pasado, revisitar su infancia y buscar una forma de redención personal. Para lograrlo, convoca a personas cercanas a su vida, quienes también llegan con conflictos propios que se revelan a lo largo del recorrido.

El formato inmersivo permite que cada espectador siga a distintos personajes a través de cinco espacios de la casa: salón, cocina, oficina, baño y vestíbulo. Durante el trayecto, los asistentes se convierten en observadores directos de las historias, acompañando a los protagonistas mientras se desarrollan situaciones que permanecen ocultas en cada habitación. Al final del recorrido, todos los participantes se reúnen en la gran celebración de Emma, donde comparten la experiencia y reconstruyen lo sucedido desde diferentes perspectivas.

La dinámica escénica implica movimiento constante dentro del recinto, incluyendo traslados entre espacios, posibles subidas de escaleras y momentos de pie durante aproximadamente 20 minutos. Además, quienes asistan en grupo podrían recorrer rutas distintas antes de reencontrarse en el desenlace. Este formato permite que cada función se perciba de manera diferente, con la posibilidad de regresar y descubrir nuevas líneas narrativas. Para quienes decidan repetir la experiencia, la producción contempla descuentos en taquilla para visitantes frecuentes.

El elenco está integrado por Karina Gidi, Claudia Ríos, Andrés Weiss, Mahalat Sánchez, Jacobo Lieberman, Sheila Flores, Federico Di Lorenzo, María De Villa y David Barrera Bautista. La producción ejecutiva y regiduría de espectáculo están a cargo de Ivonne Márquez, mientras que el diseño de escenografía corresponde a Mario Marín del Río. La iluminación fue diseñada por Matias Gorlero y el diseño sonoro por Miguel Jiménez. El vestuario está bajo la coordinación de Sergio Miron, la imagen a cargo de Ivette Valenzuela y el videomapping fue desarrollado por Miriam Romero.

La obra fue escrita en 2023 por Bárbara Colio con el respaldo del Sistema Nacional de Creadores de Arte y forma parte de una Producción Nacional realizada con el Estímulo Fiscal del Artículo 190 de la LISR (EFIARTES). Además, Barcodrama ha presentado previamente otros textos de la autora como Cuerdas, Julieta tiene la culpa y Marina & Isabel, obras que continúan estrenándose en diversos países de América y Europa.

Pérdida de la Memoria: Cuando el arte se convierte en recuerdo vivo

Entre la pintura, la danza y la evocación, Pérdida de la Memoria se abre paso como una experiencia escénica que explora la fragilidad del recuerdo y la belleza del olvido. Concebida por Bárbara Alvarado, esta obra trasciende lo teatral para convertirse en un acto de presencia, donde el cuerpo, el color y la nostalgia se conjugan en un lenguaje propio. Del 8 al 11 de mayo de 2025, el Teatro Benito Juárez será el espacio donde esta historia íntima se vuelva a contar, cada vez como si fuera la primera.

La pieza nació como parte del proyecto Sueños para cruzar el puente que no explotó, respaldado por el Sistema Nacional de Creadores de Arte entre 2019 y 2022. Su primera aparición pública fue en el Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro, en plena pandemia, bajo un formato inmersivo y con la ciudad como espectadora involuntaria. Desde entonces, su fuerza reside en esa capacidad de hacer de cada función una exposición viva, que se desdobla entre lo escénico y lo museográfico.

En el corazón de la obra habita una mujer pintora con Alzheimer y su compañero de vida. Ella renace en una tina que es también un ritual de memoria. Él la llama desde sus pinturas, intentando retener en el lienzo lo que en la mente comienza a desvanecerse. Lo que sucede en escena no es una representación tradicional, sino un acto poético que ubica al espectador en un lugar privilegiado: el de testigo silencioso de un vínculo que se resiste a desaparecer.

La propuesta está atravesada por referencias a Fanny Rabel y Rosario Castellanos, y se alimenta de atmósferas sonoras que van desde boleros hasta Chopin, sin dejar de lado las composiciones originales que acompañan la narrativa sensorial. La voz de Jaime Sabines, junto a intervenciones sonoras de Ximena Cuevas, Gerardo Tovar y la propia Alvarado, sostienen un relato que, aunque mínimo en palabras, es enorme en significados.

Víctor García Lavariega comparte escena con Alvarado, en una coreografía emocional dirigida con precisión desde la iluminación de Alfred Pérez hasta la escenografía ideada por Aletheia Cuerpo Escénico.El vestuario de Valeria Montero y la obra plástica de Ticha González complementan una estética que remite a los objetos que se quedan cuando los recuerdos se van. 

Pérdida de la Memoria no se trata solo de una historia sobre el Alzheimer; es una meditación visual sobre la permanencia del afecto, incluso cuando el tiempo se vuelve difuso. Una obra que no se cuenta, se siente. Una vivencia artística para quien quiera mirar el olvido desde el amor y no desde la pérdida.

Adios a Julio Trujillo: Un legado poético que trasciende fronteras

El mundo de las letras ha perdido a una de sus voces más singulares. El poeta y escritor mexicano Julio Trujillo fue encontrado sin vida este jueves 16 de enero en el Reino Unido, tras una intensa búsqueda iniciada el pasado 10 de enero, cuando fue reportado como desaparecido. La noticia, confirmada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), ha dejado un profundo pesar en la comunidad literaria y cultural.

Nacido el 16 de septiembre de 1969 en la Ciudad de México, Trujillo dedicó su vida a la exploración y expresión poética. Entre sus obras destacan títulos como Una sangre, El perro de Koudelka, Bipolar y Jueves, piezas que resuenan con la sensibilidad y profundidad características de su pluma. Su trayectoria no solo se limitó a la escritura, sino que también abarcó labores editoriales en publicaciones de renombre como Revista Mexicana de Cultura, El Nacional y Letras Libres.

El talento y compromiso de Trujillo con la literatura le valieron el Premio Internacional de Poesía Margarita Hierro en 2024, un reconocimiento que subrayó su relevancia en el panorama literario contemporáneo. Desde 2004, fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte, consolidándose como una figura indispensable en la promoción y enriquecimiento de las letras mexicanas.

La noticia de su fallecimiento conmocionó tanto a sus allegados como al medio cultural, que desde el primer momento se movilizó para apoyar en los esfuerzos de localización. La Embajada de México en el Reino Unido colaboró estrechamente con las autoridades británicas para esclarecer su desaparición. Sin embargo, las esperanzas se desvanecieron con el hallazgo de su cuerpo, un hecho que deja un vacío irreparable.

El INBAL, a través de un comunicado, expresó sus condolencias a la familia y amigos de Trujillo, destacando su invaluable contribución al arte y la literatura. Su partida marca el fin de una etapa, pero su obra perdurará como testimonio de una mente brillante y un espíritu apasionado.

Julio Trujillo fue más que un poeta; fue un creador que desafío fronteras literarias y geográficas. Su legado invita a reflexionar sobre la fragilidad y la belleza de la existencia, dejando una huella imborrable en el corazón de quienes tuvieron el privilegio de conocer su obra. Hoy, sus versos resuenan más fuerte que nunca, recordándonos que, aunque el tiempo avance, la poesía siempre encuentra la forma de quedarse.