Sheinbaum alerta que el uso de semillas híbridas puede hacer depender al campo mexicano a unos

La presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que el avance del maíz híbrido en distintas regiones del país podría llevar a que los productores mexicanos dependan de un reducido número de empresas para obtener semillas, por lo que llamó a conservar el maíz nativo como parte de la soberanía alimentaria de México.

Durante un encuentro con productores y técnicos del programa “El Maíz es la Raíz” en Pijijiapan, Chiapas, la mandataria aseguró que desde hace alrededor de 50 años comenzó a sustituirse la práctica de seleccionar y guardar las mejores semillas para el siguiente ciclo agrícola por la compra de semillas híbridas.

Explicó que ese tipo de semillas, al ser fabricadas, obliga a los campesinos a adquirirlas nuevamente cada temporada. “No se puede desgranar y volver a sembrar; esa no es fértil, sólo el maíz nativo y todas sus razas, es aquel que escogemos el mejor, lo desgranamos y al siguiente ciclo esas semillas las volvemos a sembrar”, afirmó.

Sheinbaum señaló que, si continúa creciendo el uso exclusivo de maíz híbrido, los agricultores dependerán de quienes controlan su comercialización. “¿Y quiénes venden las semillas? Unas cuantas empresas. Entonces, ¿quién se beneficia de la venta de semilla? Unas cuantas empresas y hacemos que todos los campesinos dependan de la semilla híbrida”, sostuvo.

Como ejemplo, indicó que en el Bajío, el centro del país y diversas zonas del norte prácticamente ha dejado de sembrarse maíz nativo y hoy predomina el maíz híbrido.

Ante ese escenario, la presidenta pidió preservar las variedades nativas al considerar que forman parte de la soberanía nacional. “Para no depender de empresas de fuera que nos estén vendiendo lo que inventamos los mexicanos, eso quiere decir soberanía alimentaria”, expresó.

Durante su mensaje también afirmó que la soberanía abarca la conservación de las culturas, las lenguas originarias y la capacidad del país para producir los alimentos esenciales, así como petróleo, gasolina y electricidad para consumo nacional.

Sheinbaum explicó que el programa El Maíz es la Raíz busca que los productores puedan vivir de su trabajo, garantizar el autoconsumo de sus familias y comercializar los excedentes de su cosecha. Añadió que el maíz nativo representa el origen de los mexicanos y recordó que el Popol Vuh, libro de los mayas, señala que hombres y mujeres fueron hechos de maíz.

El maíz es la raíz: El nuevo plan nacional que apuesta por conservar, producir y comercializar

El gobierno de Claudia Sheinbaum presentó el programa nacional El maíz es la raíz, una estrategia diseñada para conservar, producir y comercializar las variedades nativas mientras fortalece los sistemas agroalimentarios comunitarios.

La iniciativa fue expuesta durante la conferencia presidencial por la directora de Alimentación para el Bienestar, quien precisó que el proyecto comenzará el próximo año en Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Yucatán, Campeche, Quintana Roo y Tabasco. Su aplicación se ampliará gradualmente hasta 2030, cuando abarcará las ocho regiones agrícolas del país y alcanzará a cerca de un millón y medio de pequeños productores.

El programa establece una ruta que integra producción agroecológica, uso colectivo de maquinaria ligera y fortalecimiento de la organización comunitaria. Estos ejes buscan mejorar la productividad sin alterar la esencia de la milpa, sistema agrícola que ha sostenido la diversidad del maíz nativo durante generaciones. La maquinaria será asignada de manera colectiva a grupos de productores, lo que permitirá reducir costos, distribuir responsabilidades y elevar el rendimiento en cada ciclo agrícola.

Otro componente central es el acompañamiento técnico. Equipos especializados, junto con integrantes del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, trabajarán con comunidades milperas integradas por grupos de cien productores. Este vínculo pretende mejorar prácticas agronómicas, reforzar la autonomía tecnológica y facilitar el intercambio de conocimientos para mantener cultivos sanos y productivos. El planteamiento parte de que el potencial de rendimiento del maíz nativo depende directamente del manejo agronómico y no de la genética de la semilla.

Además de la producción, el plan impulsa la transformación y comercialización del maíz mediante esquemas comunitarios. Se contempla la creación de tortillerías, tostaderías y espacios para elaborar totopos con sello de origen, administrados por cooperativas de mujeres campesinas. Este modelo busca asegurar ventas a precio justo y que los ingresos lleguen de manera directa a las familias productoras, reforzando la economía local desde la producción primaria hasta la venta final.

La estrategia incluye también mecanismos para proteger la biodiversidad del maíz nativo, considerada un legado cultural y alimentario que identifica al campo mexicano. La propuesta se articula como una política integral que combina tradición agrícola, apoyo técnico, trabajo colectivo y participación comunitaria.

Con El maíz es la raíz, el gobierno federal marca una ruta de largo plazo destinada a consolidar la soberanía alimentaria, revitalizar las prácticas campesinas e impulsar la economía de las regiones agrícolas. El proyecto se establece como una apuesta nacional para fortalecer a las comunidades rurales y garantizar la permanencia del maíz nativo como base del sistema alimentario mexicano.