Soy Frankelda lo volvió a hacer. Y lo hizo a lo grande. En plena edición 2025 del Festival Internacional deCine Fantasía en Montreal, esta joya del stop-motion dirigida por los Hermanos Ambriz se llevó una Mención Especial del Jurado en el Premio Satoshi Kon a la Excelencia en Animación. Así, sin rodeos. Un reconocimiento que no se reparte a la ligera.
El galardón, que lleva el nombre del maestro del anime japonés, le pone un sello de respeto mundial a esta historia hecha a mano y con corazón mexicano. La ovación fue real. La emoción, también. “Gracias al jurado de Fantasia, al público que nos acompañó en Montreal, y a todo el equipo que hizo posible esta película tan íntima, oscura y mágica”, soltaron Roy y Arturo Ambriz desde las redes de Cinema Fantasma. Y es que Frankelda no solo hechiza con su voz… ahora también brilla con premios.
El camino ha sido brutal. Desde junio, Soy Frankelda ha levantado polvo por donde pasa. Arrancó como película inaugural del FICG, primera vez que una cinta animada mexicana abre el festival. Luego cruzó el Atlántico directo a Annecy, el evento más importante del mundo en animación. Y ahora, Montreal cae rendido.
Lo que tiene esta película no es casualidad. Es arte. Es textura. Es oscuridad preciosa. Es una historia que no tiene miedo a meterse en la cabeza y en el corazón. Una mezcla perfecta entre técnica artesanal, narrativa poderosa y un sello visual que grita “hecho en México“. Soy Frankelda no quiere parecerse a nada más. Y eso se nota.
El reconocimiento en Fantasia le da más que una palmadita: le abre la puerta al cine animado latinoamericano en la liga de los grandes. Y con eso, los Hermanos Ambriz se consolidan como una dupla creativa imparable, con una visión tan íntima como ambiciosa.
Lo que viene es fuego. Octubre marca el estreno comercial en cines mexicanos. Y sí, Frankelda se prepara para hablarle al público de frente. Porque esta historia —que explora la imaginación, la identidad y la resistencia— no quiere quedarse en festivales: quiere llegar a todos.
La película es oscura, mágica y dolorosamente bella. Es la primera animación mexicana en stop-motioncon esta fuerza, con esta voz, con esta alma. Y aunque su recorrido apenas arranca, ya dejó claro que nació para quedarse.
Porque cuando una historia se cuenta desde las tripas, no necesita gritar. Solo brilla.
