Memoria en el asfalto vuelve al Helénico con un monólogo que recorre el Centro Histórico

El Foro Alternativo del Centro Cultural Helénico será sede de la nueva temporada de Memoria en el asfalto, un monólogo que propone un recorrido íntimo por el Centro Histórico de la Ciudad de México a través de la memoria, el amor y la pérdida. La obra, escrita por Aldo Martínez Sandoval, dirigida por Daniela Parra y protagonizada por Carlos Ordóñez, inicia funciones el 31 de enero y se presentará hasta el 15 de marzo de 2026, con un total de 14 funciones programadas.

Nominada a los Premios Metropolitanos de Teatro en la categoría de Mejor Espectáculo Unipersonal, la puesta en escena regresa para encontrarse nuevamente con el público en un espacio que privilegia la cercanía y la escucha. En este formato íntimo, cada espectador se convierte en testigo directo de una experiencia escénica centrada en la palabra, el cuerpo y la evocación emocional.

La obra comienza con una frase que establece el tono del relato: “Yo no nací, me despertaron.” A partir de ese punto, el personaje emprende una caminata física y simbólica por las calles de la ciudad, donde los nombres de países, la memoria prehispánica y los recuerdos personales se entrelazan para construir un mapa emocional.

El tránsito urbano se convierte en detonador de una búsqueda profunda: aquello que se ha perdido y que permanece adherido al asfalto, a los espacios y a la historia personal.

Memoria en el asfalto articula una historia de amor y pertenencia que también aborda la soledad, la inocencia y la madurez, explorando la relación afectiva que se establece con los lugares que marcan la vida. El monólogo transforma las calles del Centro Histórico en un territorio simbólico donde la nostalgia urbana y el arraigo dialogan con la experiencia individual del personaje.

El proyecto surge de un ejercicio de colectividad impulsado por Carlos Ordóñez, quien convocó al dramaturgo Aldo Martínez Sandoval y a la directora Daniela Parra, colaboradores con una trayectoria compartida dentro del teatro mexicano y vínculos con la Compañía Nacional de Teatro. El proceso creativo se consolidó con la participación de Juan Pablo Aguayo, en una dinámica donde dramaturgia, dirección y actuación se desarrollaron de manera orgánica.

Aldo Martínez Sandoval señala: “Viví en ese lugar muchos años de mi infancia, me protegió y curiosamente hasta el día de hoy es un sitio al que siempre vuelvo. Esta obra es un homenaje a cómo podemos amar profundamente los lugares y cómo esos recuerdos, aunque hermosos, también pueden doler.”

Con una duración aproximada de 75 minutos, la obra se presenta como una confesión escénica que invita al público a acompañar al personaje en un trayecto de memoria y reconocimiento. Memoria en el asfalto se consolida así como una propuesta teatral que transforma el espacio urbano en un archivo emocional compartido, donde el pasado y el presente se encuentran en escena.

Antígona González: Marina de Tavira da voz al duelo colectivo sobre el escenario

El Teatro El Milagro abrirá sus puertas este 15 de noviembre a una puesta en escena que promete mover fibras profundas: Antígona González, de la escritora mexicana Sara Uribe. Bajo la dirección de Sandra Félix y con la actuación de Marina de Tavira, la obra transforma el escenario en un espacio donde el dolor se convierte en memoria y el arte en una forma de resistencia.

Inspirada en el mito griego de Antígona, esta versión contemporánea traslada la tragedia clásica a la realidad mexicana, donde miles de mujeres buscan a sus familiares desaparecidos. A través de una prosa poética que se vive más que se escucha, Antígona González convierte el teatro en un acto de memoria colectiva y de denuncia ante una herida que aún sangra: la desaparición forzada en el país.

Del 15 de noviembre al 7 de diciembre, el público podrá ser testigo de esta experiencia escénica que combina poesía, minimalismo y fuerza emocional. Las funciones serán de jueves a domingo, con dos presentaciones especiales los miércoles 26 de noviembre y 3 de diciembre. Con solo 16 funciones y un aforo limitado a 100 personas por presentación, la obra invita a vivir una experiencia íntima, donde cada espectador se convierte en testigo de un acto de resistencia artística.

El montaje destaca por su sobriedad y potencia visual. Víctor Zapatero diseña una iluminación que convierte cada sombra en un eco del desierto y cada paso en símbolo de búsqueda. El vestuario, a cargo de Jerildy Bosch, transforma la cotidianidad en metáfora, mientras la música original de Alejandro Castañosconstruye atmósferas que transitan entre lo íntimo y lo desgarrador. La fotografía de Antonia Fritche y el diseño gráfico de Héctor Ortega completan la propuesta visual, bajo la producción ejecutiva de Daniela Parra e Incidente Teatro.

Dirigida a adolescentes y adultos, la puesta en escena busca dialogar con un público amplio, especialmente con colectivos, asociaciones civiles y familias de personas desaparecidas. Antígona González no pretende dar respuestas, sino abrir un espacio para mirar de frente una realidad dolorosa, nombrarla y, sobre todo, no permitir que el silencio la cubra. En cada función, la obra se convierte en un acto poético que rinde homenaje a quienes siguen buscando, y en una invitación a que la memoria se mantenga viva, más allá del escenario.