Durante una gira de trabajo en Amealco de Bonfil, Querétaro, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, encabezó una asamblea con pueblos indígenas para la entrega de recursos del programa de Aportaciones para la Infraestructura Social para Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas (FAISPIAM). En el encuentro, celebrado este domingo, la mandataria destacó la transformación institucional que vive el país y celebró el nombramiento de Hugo Aguilar como nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Frente a representantes de las comunidades otomí, pame y huasteca, Sheinbaum exclamó: “¡Qué viva Hugo Aguilar, el nuevo presidente de la Suprema Corte!”. La presidenta subrayó el carácter histórico de esta elección al recordar que Aguilar obtuvo más de seis millones de votos en los comicios extraordinarios del 1 de junio. Afirmó que este hecho marca un cambio profundo en el Poder Judicial, el cual tomará protesta oficialmente el próximo 1 de septiembre.
La presidenta insistió en que el nombramiento de Aguilar representa un triunfo de la voluntad popular, destacando que fue elegido por más de 13 millones de personas, superando incluso el número de votos alcanzados por partidos de oposición en la última elección presidencial. Según Sheinbaum, este resultado reafirma la idea de que “el pueblo manda” y consolida los principios de la cuarta transformación.
En el acto público, Ariadna Montiel, secretaria del Bienestar, y Adelfo Regino Montes, director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, acompañaron a Sheinbaum. Regino Montes, quien ha sido mentor de Hugo Aguilar por más de tres décadas, fue el encargado de conducir el evento.
Durante su intervención, Sheinbaum calificó al FAISPIAM como un programa “histórico”, al reconocer que el origen de México se encuentra en las civilizaciones prehispánicas. Reivindicó el papel de los pueblos originarios como la base de la patria, resaltando que su historia, antes minimizada, ahora es parte central del discurso nacional.
Además, reiteró que durante los gobiernos anteriores —desde Miguel de la Madrid hasta Enrique Peña Nieto— se impuso un modelo neoliberal que favoreció a élites económicas y dejó en el abandono a los sectores más vulnerables. Contrario a esa etapa, afirmó, la actual administración prioriza la dignidad, la historia y la resistencia de los pueblos originarios.
Sheinbaum cerró su discurso asegurando que el país ha cambiado y que aún queda mucho por transformar, manteniendo como eje la justicia social y el reconocimiento pleno a las comunidades que han sido históricamente marginadas.
