Psicópata: El Asesino del Conejo Blanco un thriller que explora la mente de un asesino serial

El thriller psicológico mexicano Psicópata: El Asesino del Conejo Blanco llegará a las salas de cine de todo el país el próximo 19 de marzo. La película, dirigida por J. Xavier Velasco, propone una historia centrada en el análisis de la mente criminal, construida a partir de investigación sobre casos reales de asesinos seriales y estudios de psicopatología.

La trama sigue a un asesino que siembra terror en la ciudad dejando una firma inquietante en cada escena del crimen: figuras de origami con forma de conejo blanco colocadas junto a sus víctimas. Este patrón se convierte en la principal pista para las autoridades y da inicio a una investigación que busca descifrar la lógica del criminal.

Para detenerlo, Nora Sierra, una agente especializada en psicología criminal interpretada por Adriana Llabrés, y Eder Ballesteros, un veterano investigador interpretado por Andrés Almeida, deben adentrarse en la mente del asesino para anticipar sus movimientos. En el centro del misterio aparece el llamado “Conejo Blanco”, personaje interpretado por Hoze Meléndez, cuya identidad y motivaciones impulsan el suspenso de la historia.

El guion fue escrito por Fernando Barreda Luna, quien desarrolló el proyecto tras más de tres años de investigación sobre perfiles criminales, psicopatología clínica y trastornos mentales.

El proceso incluyó el análisis de casos reales, literatura especializada y conversaciones con expertos en salud mental. “Es una propuesta con un enfoque 100% psicológico, donde los personajes muestran su resiliencia al enfrentarse a un criminal que también está roto emocionalmente”, explicó el escritor.

La cinta tiene una duración de 100 minutos y es producida por Nopal Army Films en coproducción con Studio 33. El reparto incluye además a Horacio García Rojas, Ruth Ramos, Gerardo Trejo Luna, Myriam Bravo, Sara Juárez y Andrés Delgado, con la participación especial de Nailea Norvind y el debut en cine de Ana Rivero.

El diseño visual y sonoro también forma parte clave del proyecto. La fotografía de Octavio Arauz utiliza contrastes marcados para construir una atmósfera opresiva, mientras que el diseño de producción de Santos Moncayo incorpora elementos simbólicos como origamis y objetos intervenidos que reflejan la psicología del antagonista.

Filmada en locaciones de la Ciudad de México y el Estado de México, la película apuesta por un thriller que combina investigación criminal, tensión narrativa y un enfoque psicológico sobre la figura del asesino.

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El próximo 14 de agosto, las salas de cine se llenan de sombra, fuego y un romanticismo tan oscuro que corta el aliento. Drácula está por despertar, y no llega solo con colmillos y capas. Llega con un corazón roto, una historia de amor maldita y una vibra que mezcla tragedia, arte y furia como pocas veces se ha visto en pantalla.

Luc Besson, el mismo genio que dirigió El Quinto Elemento, León: El Profesional y DogMan, regresa con todo para entregar una nueva versión del vampiro más famoso de la historia. Esta vez, el monstruo no da miedo por lo que hace, sino por lo que siente. Un alma rota, un amor imposible y una decisión que lo convierte en inmortal. No hay héroes, solo heridas.

Inspirada en el clásico de Bram Stoker, la cinta no repite fórmulas. Lo que Besson hace es meterse bajo la piel del Príncipe Vlad, el hombre antes del monstruo. Lo lleva a un viaje visual y emocional que arranca en la desesperación y termina en la oscuridad eterna. “Un amor prohibido que trasciende siglos. Un alma rota que desafía la eternidad”. Así se presenta esta nueva versión que ya se perfila como una bomba emocional.

El elenco no se queda atrás: Caleb Landry Jones, ganador en Cannes y protagonista de DogMan, encarna a un Drácula desgarrador, mientras que Christoph Waltz —sí, el doble ganador del Óscar— le pone el peso justo a esta historia que no va de miedo… va de dolor, deseo y renuncia.

Filmada entre paisajes gélidos y brumosos de Finlandia, la película es visualmente hipnótica. A eso se suma una banda sonora de otro nivel, firmada por Danny Elfman, y una sensibilidad emocional inspirada directamente por la música de Billie Eilish, según ha confesado el propio Besson. Todo eso junto crea un torbellino sensorial que no se ve, se siente.

Esta no es una historia más de vampiros. No hay crucifijos ni estacas que la contengan. Es un retrato íntimo y poderoso del amor que arrasa, de la pérdida que descompone el alma, y de cómo se elige la oscuridad no por maldad, sino por desesperación.

Drácula, producción monumental de EuropaCorp y LBP Productions, con distribución de Zima Entertainment en México, está a un mes de volverse uno de los estrenos más comentados del año. Cuando caiga la noche del 14 de agosto, el cine no será solo entretenimiento: será un ritual.