Pez Globo: Una aventura gigante dentro de un niño sensible que conquista el Teatro Helénico

Pelos de punta, garganta cerrada, corazón roto y ese sentimiento de belleza que solo se logra con la mezcla perfecta de música, historia y pasión. Así se vive La Bohème cuando la Filarmónica de las Artes decide ponerla en escena con todo y un equipo que lo da todo para que el público se sienta parte de ese París bohemio, intenso y frágil del siglo XIX.

Este agosto 2025, el Centro Universitario Cultural se convierte en el refugio de quienes creen que el arte todavía puede conmover hasta los huesos. La Bohème, esa joya de Puccini con libreto de Giacosa e Illica, llega con seis funciones que prometen más que una salida cultural: prometen una experiencia. Y sí, se siente todo. Porque cuando se trata de amor, enfermedad, sueños truncados y una pizca de esperanza, es imposible no conectar.

El elenco está conformado por voces que no se andan con rodeos: Jèssika Arévalo como Mimì y Rodrigo Petate como Rodolfo, con química suficiente para romperle el alma a cualquiera. Amed Liévanos, Angélica Alejandre, José M. Valenzuela, Alberto Albarrán y Gerson Millán completan el combo de talentos, mientras el Coro Metropolitano —dirigido por Ruth Escalona— aporta la energía y ternura de las voces infantiles.

Todo esto bajo la batuta del gran Enrique Patrón de Rueda en tres fechas (21, 23 y 24 de agosto), y de Enrique Abraham Vélez Godoy en las tres restantes (28, 30 y 31). Dos estilos de dirección, una sola emoción: la que te hace quedarte en silencio absoluto durante el último acorde. Boletos disponibles en filarmonicadelasartes.com

La dirección escénica corre por cuenta de Omar Olvera, con el respaldo del Coro de las Artes dirigido por Vladimir Rueda y la Compañía de Danza de las Artes, liderada por Morelia Villarino. Una sinergia de talentos que se siente viva en cada escena. Todo esto bajo la producción de DunkelArts y la propia Filarmónica de las Artes, con Diego Careaga y Abraham Vélez en la cabeza del proyecto.

La historia no envejece, porque el dolor y la belleza siguen doliendo igual. Esta versión de La Bohème se entrega como un espejo de todo lo que no se dice pero se siente. Como un abrazo frío, honesto, artístico. Como una canción que no olvidas. Como un momento que se queda contigo aunque no quieras.