Cuando entré a conocer de qué iba “Masticando hielo”, pensé que sería solo otro espectáculo de danza contemporánea. Pero lo que encontré fue algo muy distinto: una experiencia que te sacude desde adentro. Esta obra no solo se mueve en el escenario, también se mueve en el cuerpo y la mente de quien la ve. No trata sobre bailes bonitos o coreografías impresionantes. Aquí se habla, con gestos y silencios, de la anorexia nerviosa. No como algo superficial, sino como una lucha psicológica profunda, invisible y muchas veces malentendida.
La pieza fue creada por la Compañía Motores DANZA y está pensada como una experiencia inmersiva. Se mete de lleno en los rincones oscuros de este trastorno, los que no se ven en redes sociales ni en los discursos comunes. Parte de testimonios reales y vivencias personales que se transforman en arte. Lo más impactante es que logra hacerte sentir incómodo… pero no desde el rechazo, sino desde la empatía.
La escenografía está llena de esculturas creadas por la artista María Naidich. Son estructuras frías, hechas con acrílicos y metales que representan al hielo: su rigidez, su fragilidad, su capacidad para derretirse y cambiar. Estas piezas no son solo decorado, sino que se vuelven parte del movimiento de las performers, del dolor, del hambre, de esa lucha por desaparecer o resistir.
La iluminación, diseñada por Lila Méndez Pap, te transporta a un ambiente clínico, como de hospital, pero sin paredes. Es un lugar en el que el cuerpo se vuelve otro, donde la luz misma parece enferma. Y el sonido… no es solo música. Es un diseño vivo, a cargo de Aristóteles Benítez, que se crea en tiempo real según la energía del escenario. Todo vibra al ritmo de lo que pasa frente a tus ojos.
Algo que me sorprendió fue el vestuario: no tiene género, no resalta ninguna forma. Es como si los cuerpos de las bailarinas dejaran de ser individuales para convertirse en uno solo, en un cuerpo colectivo que grita sin voz.
La dirección corre a cargo de Gaby Hernández, con la asistencia de Citlali Rojas y Brenda Pérez. Las intérpretes –Mar Castellanos, Kesia Herrera, Alejandra Domínguez y Michelle Temoltzin– no actúan, se entregan. Se desarman en escena y se reconstruyen frente a ti.
“Masticando hielo” se presentará del 25 al 28 de junio de 2025 a las 18:00 hrs, en el Centro Cultural Casa del Tiempo UAM. La entrada es libre pero el cupo es limitado. Dura una hora, pero el eco que deja dura mucho más.
Si alguna vez pensaste que la danza no podía hablar de cosas reales y duras, esta obra te va a hacer cambiar de idea.
