Derrame petrolero avanza sin contención en costas del Golfo y organizaciones exigen intervención urgente

La expansión de hidrocarburo en el Golfo de México ha alcanzado ya una franja de 630 kilómetros a lo largo de las costas de Veracruz y Tabasco, en un escenario que organizaciones ambientalistas califican como fuera de control y con impactos crecientes tanto en ecosistemas como en comunidades locales.

El señalamiento fue emitido por la organización Greenpeace, que este lunes difundió un posicionamiento público para advertir sobre la magnitud del problema y cuestionar la respuesta institucional frente a la contingencia. De acuerdo con el documento, el derrame continúa activo sin que exista claridad sobre su origen, lo que impide determinar responsabilidades o confirmar si la fuga ha sido contenida.

En su pronunciamiento, la organización sostuvo que las acciones emprendidas hasta ahora han sido limitadas y focalizadas, principalmente en zonas de alta afluencia turística, mientras que otras áreas costeras permanecen sin atención. Esta situación, aseguran, ha permitido que el hidrocarburo siga arribando a distintos puntos del litoral, con efectos aún no cuantificados en ecosistemas clave como los arrecifes.

“Este ya es un derrame petrolero sin control (…) Una vez más, el Golfo de México opera como zona de sacrificio ante los riesgos e impactos que implica la industria petrolera, así como la falta de capacidades y protocolos efectivos para su prevención, atención y mitigación”, indicó la organización en su comunicado.

Los activistas también subrayaron que no existe una evaluación integral del daño ambiental, particularmente en el sistema arrecifal. En ese sentido, reportes de la Red Corredor Arrecifal señalan que el flujo de hidrocarburo hacia estas zonas no ha cesado, lo que incrementa la preocupación sobre posibles afectaciones a la biodiversidad marina.

Además del impacto ecológico, Greenpeace advirtió que la emergencia tiene implicaciones sociales relevantes. En el mismo documento se destaca que la situación requiere no sólo labores de limpieza, sino una respuesta más amplia que atienda las consecuencias en las comunidades afectadas. “La emergencia no es sólo ambiental, sino también presenta un aspecto social altamente grave”, señalaron.

Frente a este panorama, la organización hizo un llamado a la sociedad civil para exigir medidas inmediatas, así como a las autoridades federales —incluidas la Secretaría de Energía y la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente— para suspender actividades de exploración y explotación vinculadas al sector, mientras no se controle la contingencia.

Finalmente, Greenpeace enfatizó que, independientemente del origen del derrame, corresponde al Estado garantizar la supervisión, regulación y reparación de los daños ocasionados en los ecosistemas marinos y costeros. “Aunque la responsabilidad sea de una empresa privada o no, las autoridades federales tienen la obligación de supervisar, regular y reparar los impactos en los ecosistemas marinos y costeros”, concluyó.

Contención en Dos Bocas: Retiran 240 kg de residuos tras derrame y activan operativo ambiental

Las acciones de respuesta por el derrame de hidrocarburos en la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, avanzan con la recolección de aproximadamente 240 kilogramos de residuos contaminados, de acuerdo con información difundida por el gobierno mexicano durante el fin de semana. El operativo se desarrolla mientras distintas dependencias federales y estatales coordinan labores para contener, limpiar y evaluar los efectos del incidente.

Como parte de las medidas inmediatas, personal de Petróleos Mexicanos (Pemex) instaló barreras de contención con el objetivo de impedir que el crudo alcance la laguna de Mecoacán. Paralelamente, continúan los trabajos en el río Seco, ubicado en el municipio de Paraíso, una de las zonas impactadas por la fuga.

El gobierno federal detalló que se han realizado reuniones interinstitucionales para definir la estrategia de atención al derrame. Entre las decisiones adoptadas se encuentra la contratación de una empresa especializada que se encargará de intervenir en las tareas técnicas relacionadas con la contingencia ambiental.

Además, se prevé la intervención de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), que llevará a cabo una inspección en el sitio afectado. Este organismo también solicitó a Pemex una investigación para determinar las causas del derrame ocurrido en Dos Bocas, lo que permitirá esclarecer el origen del incidente y orientar acciones futuras.

En el despliegue operativo participan diversas instancias: la Secretaría de Marina (Semar), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Petróleos Mexicanos (Pemex), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Tabasco (Sedames). Estas instituciones trabajan de manera coordinada en la implementación de medidas de contención, limpieza y monitoreo.

Las autoridades federales indicaron que se mantendrá una vigilancia permanente en la zona con el fin de proteger los ecosistemas marinos, así como a las comunidades locales y al sector pesquero. Las acciones incluyen seguimiento continuo del comportamiento del hidrocarburo y evaluación de posibles afectaciones ambientales.

El incidente se produce en un contexto de alerta previa. El viernes pasado, la Secretaría de Marina emitió un aviso sobre los riesgos derivados de la contaminación en el río Seco, ocasionada por la fuga de hidrocarburos en la refinería. Ese mismo evento estuvo vinculado a un incendio que dejó un saldo de cinco personas fallecidas. Las labores continúan mientras se desarrollan las investigaciones y se refuerzan las medidas para evitar la propagación del crudo en la región.