México y Estados Unidos reanudan diálogo diplomático en un contexto de tensión por Cuba

En un escenario marcado por presiones comerciales y diferencias políticas en torno al envío de petróleo a Cuba, el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente sostuvo una nueva conversación telefónica con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que la llamada tuvo lugar este viernes y que ambas partes reiteraron su disposición para mantener la colaboración bilateral en asuntos de interés común.

Este intercambio representa la tercera comunicación telefónica entre De la Fuente y Rubio en lo que va del año. Las conversaciones se han dado en un contexto de tensiones diplomáticas derivadas, por un lado, del incremento de los envíos de crudo mexicano a la isla y, por otro, del cruce de versiones entre los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Donald Trump tras la captura de Ryan Wedding.

En un breve mensaje difundido en redes sociales, la cancillería mexicana señaló que la conversación ocurrió “esta tarde” y que los funcionarios coincidieron en la necesidad de impulsar la cooperación entre ambas dependencias. El Departamento de Estado estadounidense, por su parte, emitió un comunicado atribuido a su portavoz adjunto principal, Tommy Pigott, en el que se indicó que Rubio abordó con su homólogo mexicano “el avance de las prioridades compartidas y la seguridad regional”, sin detallar los temas específicos tratados durante la llamada.

La comunicación diplomática se produce un día después de que el presidente Donald Trump firmara una orden ejecutiva que establece un mecanismo para imponer aranceles adicionales a las importaciones provenientes de países que, directa o indirectamente, vendan o suministren petróleo a Cuba. El decreto faculta al Departamento de Comercio de Estados Unidos para determinar si un país participa en el suministro de crudo o petrolíferos a la isla y, posteriormente, al Departamento de Estado para recomendar la aplicación y el nivel de las tarifas adicionales.

Este contexto cobra especial relevancia para México, que a finales de 2025 se convirtió en el principal proveedor de petróleo de Cuba, tras la reducción significativa de los envíos procedentes de Venezuela. Horas antes de la llamada entre De la Fuente y Rubio, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que su gobierno buscará “distintas alternativas” para apoyar al pueblo cubano y advirtió que las medidas anunciadas por Washington podrían “desencadenar una crisis humanitaria de gran alcance”, con posibles afectaciones a hospitales, la alimentación y los servicios básicos.

La mandataria también señaló que instruyó a la SRE a entablar contacto con el gobierno estadounidense para conocer con precisión los alcances del decreto y exponer los riesgos humanitarios asociados, en consonancia con la postura histórica de México de solidaridad con Cuba. Días antes, Sheinbaum sostuvo una conversación telefónica de casi 40 minutos con el presidente Trump, la cual fue descrita por ambas partes como cordial y productiva.

La primera deportación de la era Trump marca el inicio de una nueva política migratoria

El cierre de la aplicación CBP One, implementada para gestionar citas de migrantes en Estados Unidos, ha dejado a al menos 270,000 personas varadas en territorio mexicano. Esta herramienta, creada en 2020 durante la administración de Joe Biden, permitió a miles de migrantes obtener citas con jueces migratorios en puntos fronterizos de Estados Unidos. Sin embargo, su repentina desactivación el 20 de enero de 2025, coincidiendo con la investidura de Donald Trump como presidente, ha generado una crisis humanitaria en la región.

 

La aplicación CBP One era utilizada principalmente por migrantes de Venezuela, México y Cuba, quienes buscaban protección en Estados Unidos para escapar de la violencia y la precariedad económica en sus países. En los últimos dos años, se registraron 936,500 solicitudes a través de la aplicación, con más de 919,000 personas admitidas en territorio estadounidense. No obstante, el abrupto cierre dejó canceladas 30,000 citas programadas entre el 20 de enero y la primera quincena de febrero. Además, otros 240,000 migrantes que intentaban aplicar quedaron sin opciones.

 

La noticia del cierre provocó escenas de desesperación en la frontera norte de México. Fotografías y videos muestran a migrantes llorando y expresando su frustración, al ver que sus esfuerzos para alcanzar el “sueño americano” se desmoronaron en un instante.

 

El cierre de CBP One es parte de una política más estricta del nuevo gobierno estadounidense para frenar la migración irregular. La administración Trump planea deportar a un millón de personas al año, según comunicados oficiales. Sin embargo, esta decisión ha generado críticas, ya que muchas personas que dependían de la aplicación ahora enfrentan un futuro incierto.

 

En México, los migrantes afectados han encontrado opciones limitadas. Algunos permanecen en albergues temporales, mientras que otros aceptan ofertas de trabajo locales o deciden regresar a sus países con ayuda del gobierno mexicano. Durante la gestión de Joe Biden, acuerdos bilaterales permitieron que los trámites de CBP One se realizaran en el sur de México, evitando que las caravanas avanzaran hacia la Ciudad de México o la frontera norte. Ahora, con el cierre de la aplicación, estas estrategias se han desmoronado.

 

CBP One representó una esperanza para miles de personas que aspiraban a ingresar legalmente a Estados Unidos. Con su cierre, los migrantes enfrentan una nueva realidad marcada por incertidumbre y desafíos. Mientras tanto, la comunidad internacional observa de cerca las implicaciones de estas políticas en una crisis migratoria que continúa sin solución definitiva.