Tierras comunales y demandas históricas marcan visita presidencial a la sierra de Chihuahua

Habitantes de comunidades rarámuri y ódami de la sierra de Chihuahua expusieron ante la presidenta Claudia Sheinbaum una amplia agenda de necesidades relacionadas con servicios básicos, salud, educación e infraestructura, durante un acto oficial en el que se entregaron títulos de propiedad comunal por tres mil hectáreas al pueblo ódami del municipio de Guadalupe y Calvo.

El evento se realizó con la presencia de la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, así como de integrantes del gabinete federal. En su intervención, la presidenta explicó que la entrega de tierras se enmarca en el plan de justicia y en la reforma constitucional orientada al reconocimiento de los pueblos originarios, con el objetivo de otorgar certeza jurídica sobre el territorio comunal.

Sheinbaum informó que durante este año los pueblos indígenas del país reciben de manera directa 12 mil millones de pesos para acciones de mejora en sus comunidades, y señaló que para el próximo año se contempla un presupuesto de 13 mil millones de pesos. Estos recursos, indicó, están dirigidos a atender rezagos acumulados en distintas regiones, incluida la sierra chihuahuense.

Tras la entrega de los títulos, la presidenta dio la palabra a habitantes de la región, quienes de forma reiterada solicitaron acceso a energía eléctrica, conectividad a internet, centros de salud y la construcción de un hospital con médicos, especialmente en la comunidad de Baborigame. También se planteó la falta de medicamentos y la ausencia de personal médico permanente en pequeñas clínicas.

Ante estas solicitudes, Sheinbaum reconoció que uno de los retos pendientes es lograr que los médicos lleguen a las comunidades serranas y permanezcan en ellas. En cuanto a la carencia de electricidad, ofreció la implementación de un programa de energía solar para atender a las localidades que no cuentan con este servicio.

Las demandas incluyeron además la creación de un telebachillerato, la edificación de una clínica, la reparación de la carretera Batopilas–Samachique, así como la construcción de un hospital y una universidad en Baborigame. Otros habitantes solicitaron la apertura de un albergue en la comunidad de Palos Muertos, la construcción de una carretera que conecte Guadalupe y Calvo con Parral y la mejora de caminos en Bocoyna.

Durante su participación, la gobernadora María Eugenia Campos destacó que en Chihuahua se desarrolla un programa de apoyo a las comunidades originarias y expresó disposición para coordinar esfuerzos con el gobierno federal. “Me alegra coincidir en el orgullo que sentimos por nuestros pueblos originarios (…) Contamos con el gobierno federal y el gobierno cuenta con este gobierno”, afirmó.

Al cierre del encuentro, la presidenta señaló que no es viable atender todas las demandas de manera inmediata, por lo que instruyó a integrantes de su gabinete, entre ellos Carlos Torres, coordinador de Programas para el Bienestar, a dar seguimiento puntual a los planteamientos. Indicó que los avances se realizarán de forma gradual y anunció que regresará a la sierra de Chihuahua dentro de un año.

En el acto participaron también la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel; el secretario de Educación Pública, Mario Delgado; la secretaria de Desarrollo Urbano, Edna Vega, y el director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Adelfo Regino.

Debate por la ‘Ley Trasciende’: Iglesia católica rechaza legalizar la eutanasia es “incorrecto”

La propuesta para legalizar la eutanasia en México abrió un nuevo frente de debate entre el Estado, el sector médico y la Iglesia católica. Este domingo, la Arquidiócesis de México cuestionó la iniciativa conocida como “Ley Trasciende”, que busca reformar la Ley General de Salud y modificar el Código Penal Federal para permitir que personas con enfermedades terminales o crónico-degenerativas decidan, bajo consentimiento informado, acceder a una muerte médicamente asistida.

La propuesta fue presentada en el Senado mexicano hace diez días y plantea que los mayores de 18 años puedan ejercer su derecho a una muerte digna, sin ser criminalizados por su decisión. De aprobarse, México se sumaría a la lista de países que reconocen la eutanasia como un acto de autonomía y libertad individual frente al sufrimiento terminal.

Sin embargo, la posición de la Iglesia fue contundente. En su editorial semanal Desde la fe, la Arquidiócesis calificó la iniciativa como “incorrecta” y señaló que sus fundamentos están “fuera de lugar”. Afirmó que el debate no debería centrarse en la separación Iglesia–Estado, sino en principios éticos, médicos y jurídicos que trascienden las creencias personales.

El órgano religioso recordó que la Asociación Médica Mundial y el Consejo Europeo mantienen su oposición al suicidio asistido y a la eutanasia, bajo el argumento de que la ética médica debe proteger la dignidad humana en todo momento, incluso en medio del dolor y la enfermedad. Para la Iglesia, el llamado “bien morir” no implica provocar la muerte, sino acompañar los últimos momentos de vida con atención médica, emocional y espiritual.

La Arquidiócesis alertó además sobre la “visión romantizada” que, asegura, rodea al tema, ya que la eutanasia no siempre garantiza una muerte sin sufrimiento. En su postura, la respuesta al dolor no debe ser la muerte, sino mejorar los cuidados paliativos, servicios que en México todavía son escasos y desiguales.

De acuerdo con cifras de 2023, solo 5% de los pacientes terminales en el país tiene acceso a cuidados paliativos adecuados. En este contexto, la Iglesia instó al Estado a invertir más recursos en el desarrollo de estas atenciones, argumentando que ofrecer la eutanasia como alternativa sería “un acto de renuncia al deber de cuidar”.

Actualmente, 20 de los 32 estados mexicanos cuentan con leyes de voluntad anticipada, una forma de eutanasia pasiva que permite a los pacientes rechazar tratamientos médicos invasivos en etapas críticas. La “Ley Trasciende” busca ir un paso más allá: legalizar la intervención médica activa para terminar con el sufrimiento.

El debate continúa abierto. Mientras en el Congreso se analizan los aspectos legales y éticos de la iniciativa, la postura de la Iglesia reaviva una discusión profunda sobre el derecho a decidir sobre la propia vida y el papel del Estado ante el final de la existencia humana.

Una reforma histórica para garantizar salarios mínimos siempre por encima de la Inflación

En un acto que marcará un antes y un después en la política salarial del país, el Senado de la República aprobó de manera unánime una reforma constitucional que garantiza que los salarios mínimos no queden por debajo de la inflación. Con un contundente apoyo de 124 votos a favor, la reforma es vista como un paso crucial en la protección del poder adquisitivo de los trabajadores mexicanos, en un contexto en el que la inflación ha sido un enemigo constante de las familias.

 

Esta reforma, enviada en febrero por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, busca instaurar un mecanismo que asegure que la fijación anual de los salarios mínimos, tanto generales como profesionales, sea siempre superior a la inflación registrada durante su vigencia. Con esto, se evitarán los retrocesos económicos que han afectado a los trabajadores más vulnerables en décadas pasadas.

 

La reforma no solo abarca a los trabajadores del sector privado, sino que también establece que sectores clave del servicio público, como las maestras y maestros de nivel básico, policías, guardias nacionales, personal de las fuerzas armadas, así como médicos y enfermeros, recibirán un salario mensual que no podrá ser inferior al salario promedio registrado ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Esta medida, además de proteger a estos grupos esenciales, busca reconocer su importancia en el desarrollo y seguridad del país.

 

Alfonso Cepeda, senador de Morena y líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), celebró con entusiasmo la aprobación de la reforma, destacando su impacto en la justicia social. En su intervención, Cepeda señaló: “Durante años, los trabajadores fueron víctimas de un modelo económico que promovía salarios bajos. Hoy, con esta reforma, la transformación de México se refleja en hechos, no solo en palabras”. Para Cepeda, esta es una de las reformas más significativas en términos de recuperación del poder adquisitivo y dignificación del trabajo en México.

 

El coordinador del PRI, Manuel Añorve, también mostró su apoyo a la medida, subrayando la importancia de proteger a las familias mexicanas frente a los embates de la inflación. “Esta reforma no solo es necesaria, es urgente. Los mexicanos no pueden seguir perdiendo poder adquisitivo, y con esta medida estamos dándoles un respiro económico”, afirmó el priista.

 

Por su parte, el panista Ricardo Anaya coincidió en la importancia de la reforma, pero instó a Morena a aclarar ciertos puntos. “Es una reforma que tiene dos grandes aciertos: primero, que nunca más el salario aumente por debajo de la inflación, y segundo, que ningún docente, enfermero o policía gane menos que el salario promedio registrado. Sin embargo, necesitamos claridad sobre si esta reforma beneficiará también a los policías estatales y municipales”, comentó Anaya.

 

Ante esta inquietud, el presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, Enrique Inzunza, aclaró que la aplicación de la reforma en policías de distintos niveles quedará a consideración de los estados, un aspecto que los congresos locales deberán analizar y decidir en los próximos meses.

 

Con la aprobación de esta reforma, se vislumbra una transformación radical en la política salarial de México. La medida no solo busca corregir los errores del pasado, donde el salario mínimo crecía de manera desproporcionada frente a la inflación, sino también crear un marco donde el bienestar económico de los trabajadores esté garantizado.

 

El dictamen ahora pasa a los congresos estatales para su discusión y aprobación final, una fase crucial que definirá su implementación efectiva en todo el país. Los legisladores tienen en sus manos la oportunidad de consolidar una reforma que podría cambiar el curso económico de México y mejorar significativamente la calidad de vida de millones de trabajadores.

Indígenas tzeltales rechazan participación en comicios y denuncian violencia política

En un contundente acto de resistencia, más de mil indígenas tzeltales, miembros de la Organización Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio y el Gobierno Comunitario, se congregaron el sábado en el municipio de Chilón, Chiapas, en el sureste de México, para levantar su voz contra la violencia perpetrada por partidos políticos y grupos del crimen organizado. Además, anunciaron su decisión de no participar en los próximos comicios del 2 de junio.

Pascuala Vázquez Aguilar, portavoz del Consejo del Gobierno Comunitario de Chilón, explicó que desde 2017 han optado por mantenerse al margen de los partidos políticos en la elección de sus autoridades, argumentando que éstos no representan los intereses del pueblo originario y persiguen únicamente el poder. Esta determinación marcó el inicio de un movimiento de resistencia frente a la corrupción institucional y la intimidación de la delincuencia organizada.

Ante la falta de representatividad de los partidos políticos, surgió el Gobierno Comunitario inclusivo como una alternativa para los pueblos originarios de Chilón y Sitalá. En este año, más de seis mil indígenas tzeltales han optado por abstenerse de votar en las elecciones tanto nacionales como locales, prefiriendo continuar activos en la lucha por el reconocimiento jurídico de su autonomía.

La marcha estuvo conformada por mujeres, hombres, y niños, así como por organizaciones civiles, investigadores sociales, médicos, maestros observadores y defensores de los derechos humanos. Recorrieron las calles de la localidad portando banderas y entonando música tradicional hasta llegar al atrio de la iglesia de Santo Domingo, donde expresaron sus denuncias y posturas respecto a las próximas elecciones.

Durante un mitin al término de la marcha, los participantes exigieron el respeto a los derechos territoriales y a la madre tierra, así como el derecho a la consulta previa e informada para los pueblos originarios. Asimismo, reafirmaron su compromiso con una vida digna para las niñas, los niños y jóvenes, y expresaron su rechazo a la influencia del crimen organizado y la militarización de los territorios y comunidades indígenas.