Una morgue, lavanda y recuerdos: una obra que huele a amor, pérdida y memoria

Hay obras que te atrapan por lo que ves, otras por lo que escuchas… y luego está La Caducidad de la lavanda, que te agarra directo por la nariz y el corazón. No es una forma de decir: esta puesta en escena literalmente usa los aromas para contarte una historia. Sí, aromas. Y no cualquiera, sino el de la lavanda, esa flor que huele a calma, a casa, a cariño… o a todo lo que quisiste olvidar.

La historia va así: un forense se topa de frente con el cuerpo de alguien que marcó su vida. Están en la morgue, ese lugar frío, clínico, lleno de formol y bisturís. Pero justo ahí, donde nadie pensaría que podría pasar algo bonito, se abre un espacio para la ternura. Porque lo que empieza como un reencuentro incómodo, se transforma en un viaje íntimo hacia la infancia, hacia los recuerdos que huelen a lavanda y suenan como arroyo corriendo entre piedras.

Lo fuerte de esta obra es cómo combina lo más duro con lo más suave. Habla del duelo, de esas despedidas que nunca cerramos bien, pero lo hace con una delicadeza que casi te arrulla. Cada función está pensada para apenas 40 personas, como si quisieran que entraras a ese universo con calma, con tiempo, con todos tus sentidos puestos. No se trata solo de ver, sino de sentir. De oler. De revivir.

La Caducidad de la lavanda se presenta en el Foro El Milagrito del Teatro El Milagro todos los lunes y martes del 23 de junio al 22 de julio a las 8 de la noche. Solo son 10 funciones y es de esas experiencias que no se repiten. Un espacio íntimo, casi secreto, donde el amor masculino —ese del que pocas veces se habla sin máscaras— se muestra con ternura, sin miedo, sin poses.

Este proyecto nace de la colaboración entre Agreste Teatro y Phobos Teatro, con César Chagolla dirigiendo y armando el espacio escénico. La producción corre por cuenta de Carlos Ordóñez y Aldo Martínez Sandoval, y el elenco lo encabeza Santiago Alfaro, con el apoyo de Julián Reyes Botello en la dirección asistente. Todo un equipo que se la rifó para crear algo sensible y único, una obra que no solo se ve, se vive.

Así que si alguna vez un aroma te hizo viajar a otro tiempo, a otra persona, a otra parte de ti… esta obra es para ti.