México entre los peores países para mujeres: cae al lugar 147 en índice global

México descendió hasta el lugar 147 de un total de 181 países evaluados en el Índice de Mujeres, Paz y Seguridad, una medición internacional que analiza el nivel de inclusión, justicia y seguridad para las mujeres en distintas regiones del mundo. El informe es elaborado por el Instituto para la Mujer, la Paz y la Seguridad de la Universidad de Georgetown y el Instituto de Investigación de la Paz de Oslo, y se publica desde 2017.

De acuerdo con el reporte, México forma parte del último grupo de países con peores resultados. El estudio clasifica a las naciones evaluadas en cinco quintiles jerárquicos, donde el primero corresponde a los mejores desempeños y el quinto a los más bajos. En esta edición, México se ubicó en el segundo puesto dentro del último quintil, por debajo de Djibouti y por encima de Colombia, Palestina, Pakistán y Afganistán, este último situado en el lugar 181 del ranking.

El análisis destaca que, desde el inicio de la medición en 2017, México ha registrado un descenso aproximado del 11% en su desempeño general, lo que lo coloca entre los diez países que más han retrocedido en el periodo evaluado.

El Índice de Mujeres, Paz y Seguridad mide tres dimensiones principales: inclusión, justicia y seguridad. Cada uno de estos ejes integra distintos indicadores que permiten evaluar la situación de las mujeres en los países analizados.

En materia de inclusión, el estudio contempla variables como el acceso a la educación, la participación en el empleo, la inclusión financiera, el uso de teléfonos móviles y la representación parlamentaria. Estos factores permiten medir la participación de las mujeres en la vida económica y política.

El componente de justicia, por su parte, evalúa aspectos relacionados con la ausencia de discriminación legal, el acceso efectivo a la justicia, la mortalidad materna y la preferencia por hijos varones, indicadores que reflejan condiciones estructurales y culturales que influyen en la igualdad de derechos.

La dimensión de seguridad incluye variables vinculadas con la violencia de pareja, la seguridad comunitaria, la violencia política contra las mujeres y la cercanía a contextos de conflicto, elementos que determinan el entorno en el que viven y se desarrollan.

En contraste con la posición de México, los países mejor evaluados en el índice pertenecen a la región nórdica europea. Dinamarca ocupa el primer lugar, seguida por Islandia. Noruega y Suecia comparten el tercer sitio, mientras que Finlandia completa el grupo de las cinco naciones con mejor desempeño.

El informe subraya así la brecha entre regiones y el retroceso registrado por México dentro de una evaluación que examina condiciones fundamentales para la igualdad y la seguridad de las mujeres a nivel global.

Claudia Sheinbaum y Malala Yousafzai se unen por la educación de las mujeres

La presidenta Claudia Sheinbaum se reunió en Palacio Nacional con la activista y premio Nobel de la Paz 2014, Malala Yousafzai. Durante el encuentro, ambas destacaron la importancia de impulsar el acceso a la educación para mujeres y niñas.

Sheinbaum expresó su postura sobre el tema, mencionando: “Recibí a Malala Yousafzai en Palacio Nacional, donde coincidimos en que la educación es un derecho fundamental para todas las niñas y jóvenes. Las mujeres podemos lograr cualquier cosa que nos propongamos”.

Malala, quien se ha convertido en un símbolo global de la lucha por la educación femenina, vivió un episodio trágico en 2012 cuando fue atacada por oponerse a las restricciones impuestas por los talibanes en Pakistán. Este atentado, ocurrido mientras volvía a casa de la escuela, generó una ola de solidaridad internacional y llevó a más de 2 millones de personas en su país a firmar una petición por el derecho a la educación. Como resultado, la Asamblea Nacional de Pakistán aprobó la primera ley que garantiza una educación gratuita y obligatoria.

La historia de Malala comenzó en 2009, cuando escribió un blog bajo un pseudónimo sobre la creciente presencia militar en su pueblo y las restricciones que amenazaban a las escuelas. Tras conocerse su identidad, ella y su padre, Ziauddin Yousafzai, continuaron luchando por la educación femenina. Juntos crearon el Fondo Malala en 2013, con el objetivo de empoderar a las niñas para exigir cambios.

En 2014, Malala se convirtió en la ganadora más joven del Premio Nobel de la Paz, y en 2017 fue nombrada Mensajera de la Paz de la ONU por el Secretario General António Guterres, reconociendo su trabajo en la promoción del derecho a la educación para las niñas.