Asesinan al sacerdote Marcelo Pérez Pérez en San Cristóbal de las Casas

El sacerdote Marcelo Pérez Pérez, de origen tzotzil y nacido en la comunidad de Chichelalhó, municipio de San Andrés Larráinzar, fue asesinado a tiros esta mañana mientras transitaba entre las calles Peras y Manzanas, en el barrio de Cuxtitali, ubicado al oriente de San Cristóbal de las Casas. El ataque fue perpetrado por sicarios que se desplazaban en una motocicleta.

El pasado 13 de septiembre, durante una marcha por la paz en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en la que participaron las tres diócesis del estado, el padre Marcelo Pérez Pérez declaró que la violencia en Chiapas había alcanzado niveles alarmantes. “Ya no se aguanta, y cuando la Iglesia se expresa de esta manera es un mensaje de esperanza, en el que tenemos que actuar en favor de la paz”, expresó en aquella ocasión.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) había solicitado medidas cautelares a favor del sacerdote desde el 1 de septiembre de 2015, bajo la medida 506-14. Sin embargo, también enfrentaba una orden de aprehensión por la desaparición forzada de 21 hombres en Pantelhó, ocurrida el 26 de julio de 2021. “Es contradictorio que el gobierno me brinde protección cuando al mismo tiempo emite una orden de aprehensión en mi contra”, afirmó el sacerdote el pasado 13 de septiembre.

La orden de captura contra Pérez Pérez fue emitida por la Fiscalía General de Chiapas el 21 de junio de 2022, dirigida al Juzgado de Control y Tribunal de Enjuiciamiento del Distrito de San Cristóbal de las Casas, casi un año después de la desaparición de los 21 hombres en Pantelhó. Los pobladores de esa comunidad criticaron al sacerdote por no haber evitado el secuestro, atribuido a un grupo paramilitar conocido como “El Machete”, que llevó a las víctimas a la comunidad de San José Tercero, donde desaparecieron.

Marcelo Pérez Pérez había trabajado previamente en Simojovel, encabezando peregrinaciones contra la drogadicción y el alcoholismo durante diez años. También había sido párroco en San Pedro Chenalhó, una comunidad indígena tzotzil, durante dos años, hasta que en 2011 fue trasladado a Simojovel. Actualmente, era párroco de la iglesia en el barrio de Guadalupe, en San Cristóbal de las Casas. El ataque tuvo lugar en la iglesia de Cuxtitali, situada en la calle Magnolia número 5.

El cuerpo del sacerdote fue trasladado al Servicio Médico Forense (Semefo). Minutos después del atentado, las campanas de la parroquia de Guadalupe sonaron en señal de luto, mientras un grupo de mujeres rezaba en el lugar donde yacía Pérez Pérez.

El obispo de San Cristóbal de las Casas, Rodrigo Aguilar Martínez, confirmó el asesinato, explicando que el sacerdote fue atacado tras salir de misa en Cuxtitali. El obispo informó que el cuerpo será velado en la iglesia de Guadalupe una vez que la Fiscalía lo entregue a la comunidad.

El gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas, condenó el asesinato a través de sus redes sociales: “Condeno y lamento el cobarde asesinato del padre Marcelo Pérez. Colaboraremos con las autoridades para que los responsables enfrenten la justicia y su muerte no quede impune”.

En la escena del crimen, peritos y agentes del Ministerio Público continúan las diligencias para esclarecer los hechos ocurridos en la calle Peras, en Cuxtitali. La Fiscalía General de Chiapas anunció que se abrió una carpeta de investigación por homicidio contra los responsables del ataque. “Esta Fiscalía continuará con las investigaciones para esclarecer los hechos y reitera su compromiso de garantizar el Estado de derecho, asegurando que ninguna acción fuera de la ley quede impune”.

Marchan miles en Chiapas para exigir el fin de la violencia y el crimen organizado

Más de 30 mil personas de diversas religiones se congregaron en la capital de Chiapas para exigir el cese de la violencia provocada por el crimen organizado. “¡Alto al crimen organizado! ¡Alto a los desplazamientos forzados! ¡Alto a los asesinatos!”, fueron algunas de las consignas que resonaron en esta movilización convocada por las tres Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Tapachula y Tuxtla Gutiérrez. La marcha-peregrinación reunió a indígenas de la región selva y Altos, así como a mestizos de la costa y el centro del estado, quienes marcharon en unidad para denunciar la violencia creciente.

El objetivo de la manifestación fue visibilizar el impacto del crimen organizado, que ha sembrado el terror en varios municipios de Chiapas debido a la lucha por el control del territorio. “Nuestra peregrinación busca hacer visibles a las víctimas, tanto a quienes han huido de sus comunidades como a quienes han sido asesinados por oponerse a los criminales”, explicaron los organizadores.

Durante la marcha, se recordó a las 11 personas del Ejido Nuevo Morelia, en el municipio de Chicomuselo, quienes fueron asesinadas el 11 de mayo por uno de los grupos criminales que opera en la región, luego de negarse a colaborar y denunciar la explotación ilegal de una mina. Esta masacre no es un caso aislado; en otros municipios como Ocosingo, Monte Ordóñez y Bejucal de Ocampo, también se han reportado ataques similares.

La movilización concluyó en la catedral de la capital, luego de recorrer más de 10 kilómetros. Allí, se rindió homenaje a quienes han abandonado sus hogares para escapar de la violencia y al creciente número de personas desaparecidas. Los participantes denunciaron que el conflicto no solo se debe a la lucha por el control de rutas de drogas, sino también a los intereses de megaproyectos que buscan explotar los recursos naturales de las comunidades, como la minería, el petróleo y la privatización del agua.

El obispo Rodrigo Aguilar Martínez condenó la inacción de las autoridades, señalando que esta situación ha sido promovida por la complicidad y la indiferencia. “Esta realidad es un grito que llega hasta Dios, quien reprocha el silencio cómplice y el probable contubernio de quienes no han actuado”, afirmó.

Los manifestantes exigieron a los gobiernos federal, estatal y municipal que garanticen la seguridad de la población, desarmen a los grupos criminales y restauren el estado de derecho. Además, enfatizaron la urgencia de recuperar los territorios dominados por el crimen para que las familias puedan regresar a sus tierras y vivir en paz.

Finalmente, advirtieron que la historia juzgará a quienes han permitido esta situación: “¡La sangre de los inocentes muertos por su indiferencia los perseguirá!”, sentenció el obispo Aguilar Martínez, llamando a las autoridades a actuar antes de que sea demasiado tarde.