El Auditorio Nacional alberga durante esta temporada decembrina una nueva presentación de El Cascanueces, a cargo de la Compañía Nacional de Danza, que culminará el 23 de diciembre. El montaje retoma la música de Piotr Ilich Chaikovski y el relato original de E.T.A. Hoffmann, integrando una reinterpretación escénica que incorpora elementos de la cultura festiva mexicana, en un formato pensado para públicos de todas las edades.
Las funciones se desarrollan en el Auditorio Nacional, uno de los recintos culturales más importantes del país, cuya acústica y dimensiones permiten una experiencia escénica y musical de gran escala. El proyecto reúne a bailarines, músicos y creativos en una producción que combina danza clásica, orquesta sinfónica en vivo, escenografía monumental y vestuarios elaborados, con el objetivo de ofrecer una celebración navideña a través del ballet.
La orquesta sinfónica acompaña cada función desde el foso del auditorio, con una ejecución que recorre la Obertura, la Batalla de los Dulces, el Vals de las Nieves y el Grand Pas de Deux del segundo acto. La interpretación musical se apoya en la potencia sonora del recinto, donde cuerdas, metales, maderas y percusiones dialogan con la acción escénica. Elementos como los timbales, los oboes y las flautas destacan en momentos clave del relato, reforzando escenas como la confrontación con el Rey Ratón o las danzas del Reino de los Dulces.
En escena, la historia sigue a Clara, quien inicia un viaje al mundo de los juguetes tras recibir al Cascanueces de manos de Drosselmeyer. La narrativa incluye personajes tradicionales como soldados, ratones y el Hada de Azúcar, así como una serie de danzas que representan distintos territorios. Entre ellas se presentan la danza Árabe, la danza China y la danza Rusa, esta última una de las más celebradas por el público, junto con el Vals de las Flores y el cierre coral del segundo acto.
El diseño de vestuario y utilería integra corsés bordados, capas de terciopelo, tutús multicolores y un Cascanueces de acabado brillante, reforzando el carácter visual del montaje. La escenografía recrea espacios como el salón familiar, el campo nevado y el Reino de los Dulces, apoyándose en iluminación yefectos que transforman el escenario a lo largo de la función.
Las presentaciones han convocado a familias completas, jóvenes y adultos mayores, consolidando al ballet como una de las tradiciones culturales de la temporada. Al término de una función, una espectadora expresó: “¡Es la Navidad que México necesitaba!”, mientras asistentes aprovechaban los espacios conmemorativos para fotografías, incluido un sillón gigante que formó parte de escenografías de temporadas anteriores.
La temporada de El Cascanueces concluye el 23 de diciembre en el Auditorio Nacional. Los boletos se encuentran disponibles en taquilla y en los canales de venta en línea del recinto. El montaje se presenta como una de las propuestas escénicas centrales del calendario cultural decembrino en la Ciudad de México, integrando música, danza y tradición en un mismo espectáculo.
