Obras aceleradas por el Mundial desatan críticas en CDMX por caos vial y prioridades urbanas

A semanas de que la Ciudad de México reciba el partido inaugural del Mundial el próximo 11 de junio, autoridades capitalinas mantienen una carrera contrarreloj para concluir remodelaciones en el Metro, vialidades y aeropuertos, mientras crecen las inconformidades entre habitantes y usuarios por las afectaciones diarias y el destino de la inversión pública.

Uno de los puntos con mayores complicaciones es la Calzada de Tlalpan, donde se construye un corredor peatonal y ciclista de casi dos kilómetros que pretende inaugurarse a finales de mayo. Los trabajos han reducido carriles y provocado congestionamientos constantes en una de las avenidas más transitadas de la capital.

Las molestias también alcanzan a vecinos de la zona, aunque entienden el objetivo de mejorar la imagen urbana antes de la llegada de visitantes, las obras han complicado la vida cotidiana y se ha vuelto un tanto caótico para los que viven sobre Tlalpan, ya que en las noches casi no pueden dormir debido al ruido.

La capital mexicana será sede de cinco encuentros de la Copa Mundial organizada por México, Canadá y Estados Unidos, incluido el duelo inaugural de fase de grupos entre México y Sudáfrica.

En paralelo, estaciones del Metro como San Antonio Abad y Auditorio atraviesan procesos de modernización que incluyen vitrales, accesos y andenes. Las autoridades defienden estas intervenciones como acciones de fondo para atender rezagos históricos en el sistema de transporte, que movilizó más de mil 200 millones de pasajeros el año pasado.

El Mundial se convierte en un pretexto para intervenir de manera profunda estaciones que requerían una intervención urgente y que vamos a dejar en óptimas condiciones para los usuarios de manera permanente”, afirmó Adrián Rubalcava, director del Metro capitalino.

No obstante, algunos usuarios cuestionan el enfoque de las obras. Halim Castro, estudiante universitario de 22 años, criticó que los trabajos prioricen la apariencia visual sobre el mantenimiento estructural. “Las obras se enfocan mucho en la estética, más que en estructura o mantenimiento”, expresó.

Las críticas también apuntan a la distribución de recursos y reclaman que las mejoras se concentran en áreas más visibles mientras otras zonas continúan rezagadas en servicios y transporte.

En el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, las remodelaciones han generado cierres parciales y molestias para pasajeros. Francisco Ramos, arquitecto de 42 años, calificó la situación como “insostenible” debido a retrasos, desorganización y afectaciones operativas.

Pese a ello, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró recientemente que las obras avanzan conforme al calendario previsto tanto en el aeropuerto Benito Juárez como en el Felipe Ángeles, con el objetivo de recibir “a millones de turistas y deportistas”.

Las criticas avanzan también hacia el gobierno de Clara Brugada que asegura que el color morado en puentes, bardas y mobiliario urbano representa la lucha feminista y a las mujeres mexicanas.

Pero usuarios y colectivos cuestionan que se use un símbolo históricamente ligado al movimiento feminista mientras persisten problemas de violencia, inseguridad y falta de atención a las mujeres en la capital, además del desvío de recursos a cosas que realmente hacen falta como pavimentación, iluminación y seguridad.

También señalan que modificar colores en señaléticas y espacios urbanos no debería pasar por criterios políticos o decorativos, especialmente cuando existen normas de seguridad vial.

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