Oso Polar Decapitado: Ciencia ficción escénica y humor oscuro en el Teatro El Galeón

En 2026, el Teatro El Galeón Abraham Oceransky incorpora a su cartelera Oso Polar Decapitado, una puesta en escena que combina ciencia ficción, humor y melancolía para construir un universo teatral tan lúdico como inquietante. La obra propone un viaje hacia un futuro extremo, donde humanos y robots conviven en un planeta cubierto de hielo que se aproxima a una noche eterna, y donde la supervivencia redefine los vínculos y la noción misma de humanidad.

El proyecto surge desde una coincidencia creativa clara entre sus integrantes, quienes definieron desde el inicio un tono y un territorio conceptual preciso. Bajo esa premisa, el dramaturgo David Gaitán concibió un mundo al borde del colapso, marcado por el agotamiento del planeta y la presencia de inteligencias artificiales que comienzan a necesitar cada vez menos a sus creadores. Este escenario sirve como marco para reflexionar sobre el fin de la civilización, la tecnologíay el lugar del ser humano, sin recurrir a la solemnidad, pero con una carga emocional y filosófica constante.

La dirección de Martín Acosta apuesta por un espíritu lúdico que recupera al teatro como espacio de juego y reinvención. El montaje se apoya en una propuesta visual y sonora sólida: la escenografía de Eva Aguiñaga construye un paisaje helado en permanente amenaza; la iluminación de Matías Gorlero subraya las tensiones entre la luz y la oscuridad; el vestuario de Mario Marín del Río dibuja una humanidad en ruinas frente a máquinas con identidad propia; mientras que el diseño sonoro y la música original de Pablo Chemor sostienen el pulso emocional de este universo distópico.

El elenco, conformado por Verónica Bravo, Pablo Chemor, David Gaitán y Xóchitl Galindres, da vida a personajes que transitan entre la fragilidad humana y la lógica implacable de la tecnología. El equipo creativo se completa con Maricela Estrada en el diseño de maquillaje y Antonio Jiménez como asistente de dirección, en un proceso respaldado por la producción ejecutiva de Mariana Calderón y Ángela Pastor.

Sobre la obra, Martín Acosta señala: “Oso Polar Decapitado es un espectáculo sobre el terror por el futuro: un conjuro para la supervivencia… Es un montaje que habita la melancolía, el humor improbable y la extraña humanidad de las máquinas”. La temporada se presentará del 22 de enero al 15 de marzo de 2026, con funciones de jueves a domingo, en el Teatro El Galeón Abraham Oceransky. La obra tiene una duración de 100 minutos y plantea una experiencia escénica que observa el porvenir con ironía, vértigo y una mirada profundamente teatral.

Después: El viaje silencioso que transforma el duelo en una búsqueda profunda

Cuando una película llega a salas después de recorrer varios festivales, suele traer consigo un pulso emocional distinto, uno que ya se probó frente a públicos diversos. Así llega Después, la nueva cinta de Sofía Gómez Córdova, ahora disponible en cines de todo México bajo la distribución de Mandarina Cine.

La historia sigue a Carmen, interpretada por Ludwika Paleta, una mujer que enfrenta la muerte de su hijo Jorge, encarnado por Nicolás Haza, con quien comparte lazos dentro y fuera de la pantalla. Desde el inicio, la película se construye desde un lugar íntimo: el duelo, la memoria y los silencios que surgen cuando una pérdida abre preguntas que nadie sabe cómo responder.

El relato se desarrolla en un espacio donde la cotidianidad se mezcla con una búsqueda emocionalconstante. Carmen avanza entre los lugares que compartió con su hijo, mientras descubre fragmentos de su vida que antes no había visto. Ese trayecto personal muestra los secretos que Jorge reservó para sí mismo y los vacíos que ella también aprendió a cargar. La relación que construyeron con los años, marcada por una cercanía profunda tras separarse del padre, se reconstruye pieza por pieza desde el impacto de la ausencia.

La película toma fuerza en los matices de sus interpretaciones. Ludwika Paleta presenta un personaje que sostiene su fragilidad sin perder dirección, y Nicolás Haza debuta con una presencia que complementa el universo emocional que la historia plantea. A su alrededor, actores como Luis Velázquez, Darío Rocas, Adriana Palafox y Alan Oliva contribuyen a un tono narrativo contenido, enfocado en acompañar el tránsito interno de Carmen.

El rodaje entre Guadalajara, Melaque y Aguascalientes también define la esencia visual del proyecto. La directora mantiene su interés por descentralizar la producción cinematográfica mexicana, retomando preocupaciones que ya exploró en Los años azules.

Esa intención se refleja tanto en la fotografía de Ernesto Trujillo como en el diseño de producción de Paloma Camarena, en un diálogo que crea atmósferas sensibles donde la protagonista se desplaza en silencio. El vestuario, el maquillaje y el diseño sonoro completan el espacio emocional que sostiene la película, con un montaje que acompaña el ritmo interno del duelo y una música original que acentúa su tono introspectivo.

El camino internacional de Después la llevó a festivales en Uruguay, Canadá, Irlanda y México, integrándose a competencias y secciones dedicadas al cine contemporáneo. Su recorrido confirma el carácter universal de una historia que surge desde la intimidad, pero que conecta con públicos distintos por la forma en que aborda la pérdida sin recurrir al melodrama.

Con el apoyo de distintas iniciativas y fondos dedicados a fortalecer el cine nacional, la producción reunió a equipos creativos de varias regiones. La película se construye desde una mirada profundamente humana, centrada en cómo continuar después del dolor, en cómo seguir existiendo cuando el vacío transforma lo que se creía estable. Después se instala así como una pieza que revisita el duelo para convertirlo en un viaje interior que busca, sin prisa, una nueva forma de entender la vida que queda.