Tribunal federal deja firme la absolución de Israel Vallarta y cierra apelación de la FGR

Mientras la atención nacional se concentraba en el partido de la Selección Mexicana en la Copa del Mundo, una resolución judicial puso punto final a uno de los procesos penales más prolongados y controvertidos de los últimos años.

La tarde del 18 de junio, Mary Sainz informó a través de redes sociales que un Tribunal Colegiado de Apelación confirmó por unanimidad la sentencia absolutoria dictada en favor de Israel Vallarta Cisneros. La decisión respalda el fallo emitido el 31 de julio de 2025 por la jueza Mariana Vieyra Valdez y mantiene firme la liberación que se concretó el pasado 1 de agosto.

Con esta determinación queda resuelta la apelación presentada por la Fiscalía General de la República, que buscaba revertir la absolución relacionada con el secuestro de seis personas. Hasta el momento, la dependencia no ha emitido una postura pública sobre el fallo.

La resolución llega después de que Vallarta permaneciera cerca de dos décadas en prisión sin recibir sentencia. El caso avanzó hacia su desenlace cuando las investigaciones fueron concentradas en un solo expediente, procedimiento que derivó en la conclusión de que hubo violaciones al debido proceso.

Al absolverlo, la jueza estableció que la FGR no logró acreditar su responsabilidad en los delitos que se le imputaban: “secuestro, delincuencia organizada y posesión de armas de fuego y cartuchos de uso exclusivo de las fuerzas armadas”.

El origen del caso se remonta al 8 de diciembre de 2005. Ese día, Vallarta fue detenido junto con Florence Cassez cuando ambos viajaban en una camioneta. Según el informe oficial, tras la captura se obtuvo información sobre personas privadas de la libertad en un rancho.

Posteriormente, agentes de la entonces Agencia Federal de Investigación ingresaron al inmueble y reportaron la localización de Cristina Ríos Valladares, su hijo menor de edad y Ezequiel Elizalde Flores. La averiguación previa señala que las víctimas habían sido secuestradas entre octubre y noviembre de ese mismo año.

La investigación adquirió una dimensión nacional cuando se reveló que la detención fue recreada para las cámaras de televisión por instrucciones de Genaro García Luna, entonces titular de la AFI, con apoyo de Luis Cárdenas Palomino.

Años después, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, funcionarios federales señalaron la existencia de otros procesos por secuestro relacionados con Vallarta. En 2021, Olga Sánchez Cordero habló de dos causas penales adicionales y, meses más tarde, Adán Augusto López sostuvo que, pese a que se había acreditado que fue sometido a tortura, otro proceso abierto impedía su liberación.

Condena histórica para Genaro García Luna al ser sentenciado a más de 38 años de prisión en EE. UU.

Este miércoles, el exsecretario de Seguridad Pública de México, Genaro García Luna, recibió una de las sentencias más contundentes en la historia reciente de la justicia estadounidense: más de 38 años de prisión por cargos de narcotráfico, delincuencia organizada y falso testimonio. Además de la pena de cárcel, García Luna deberá cumplir cinco años de libertad condicional y pagar una multa de dos millones de dólares, sanciones que marcan el fin de una carrera política llena de poder y controversia.

 

La sentencia fue dictada por el juez Brian Cogan en la Corte de Brooklyn, Nueva York, tras un juicio que mantuvo al mundo en vilo desde su inicio. García Luna, quien ha estado recluido en un penal de Brooklyn durante casi cinco años, escuchó el veredicto después de una breve intervención personal. Aunque trató de argumentar a su favor, las pruebas y testimonios presentados en su contra resultaron abrumadores.

 

El exfuncionario mexicano fue declarado culpable en febrero de este año, luego de que un jurado compuesto por 12 miembros deliberara tras tres semanas de audiencias, en las cuales se presentaron 26 testimonios. Entre los declarantes se encontraban antiguos colaboradores y miembros de los cárteles de droga, quienes aseguraron que García Luna no solo protegió a organizaciones criminales durante su gestión, sino que también facilitó el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

 

La carrera de Genaro García Luna comenzó como director de la Agencia Federal de Investigación (AFI) bajo el gobierno de Vicente Fox (2000-2006), una dependencia cuyo objetivo era combatir el crimen organizado. Posteriormente, con la llegada de Felipe Calderón a la presidencia (2006-2012), García Luna fue nombrado secretario de Seguridad Pública, donde desempeñó un papel crucial en la llamada “guerra contra el narcotráfico”, una estrategia que desató un violento conflicto entre las fuerzas del Estado y los cárteles.

 

A pesar de su ascenso meteórico en la política mexicana, García Luna fue detenido en diciembre de 2019 en Dallas, Texas, bajo cargos de corrupción y vínculos con el crimen organizado. Desde entonces, su detención y posterior juicio han expuesto una red de complicidades entre altos mandos del gobierno mexicano y los cárteles de la droga, manchando profundamente la imagen de las instituciones de seguridad del país.

 

El día de la sentencia, una decena de manifestantes mexicanos se congregaron en las inmediaciones de la Corte de Brooklyn, exigiendo una condena aún más severa para García Luna. Con pancartas que leían “Calderón sí sabía” y “Genaro García Luna representa al PAN”, los manifestantes clamaron por justicia, no solo por los crímenes cometidos en Estados Unidos, sino también por las consecuencias de la “guerra contra el narcotráfico” en México.

 

Uno de los manifestantes declaró: “García Luna podrá pagar por sus delitos en este país, pero aún le debe mucho a México. Nosotros somos quienes vivimos las consecuencias de sus acciones y de la estrategia fallida de seguridad”. La indignación de los presentes se centraba también en el expresidente Felipe Calderón, a quien responsabilizan por las miles de muertes derivadas de la militarización del combate al narcotráfico.

 

Entre consignas como “Calderón, te espera la prisión”, los manifestantes hicieron eco de la creciente demanda de justicia en México. Consideran que la sentencia de García Luna es solo el comienzo, y que figuras como Calderón también deberían rendir cuentas por las decisiones que llevaron al país a una ola de violencia sin precedentes.

 

La condena de García Luna marca un hito en la lucha contra la corrupción en México, ya que por primera vez un alto funcionario de tal envergadura ha sido condenado por sus vínculos con el narcotráfico en un tribunal extranjero. Esta decisión judicial pone en relieve la falta de rendición de cuentas dentro del propio sistema judicial mexicano, donde García Luna operó con aparente impunidad durante años.

 

Con este fallo, queda claro que la sombra de la corrupción no solo afecta a los gobiernos locales, sino que también permea a los más altos niveles del poder. La condena de García Luna es un recordatorio de que, aunque la justicia puede tardar, finalmente llega para aquellos que abusan de su posición para enriquecerse a costa de la seguridad de su pueblo. Mientras tanto, los ojos de México y el mundo estarán puestos en las posibles repercusiones de este veredicto en otros actores políticos del pasado reciente del país.